“Es más fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto” Proverbio chino. —No puedo creer que hayas entrado así, sin mi permiso —mascullé. —Y menos mal lo hice. Si no, habría estado tocando la puerta como un estúpido. Me encogí de hombros. —La verdad cada quien toca la puerta como puede. Levantó una ceja. —¿Me estás llamando estúpido? —Tú mismo lo hiciste. ¿Y qué quieres? Porque ahora mismo estoy furiosa. Me viste en ropa interior, ¿qué demonios te pasa? —grité. Alex parecía sorprendido. —Creí que te gustaría verme aquí. Parecía ofendido. Entorné los ojos ante su falsa faceta. —¡Quizá me habría gustado si tú no hubieras entrado de esa forma al departamento y encima violas mi privacidad mirándome en ropa interior! —bramé. Estaba demasiado furiosa. —Te estás poniendo roja. Ale

