“Si dejas salir tus miedos, tendrás más espacio para vivir tus sueños” Marilyn Monroe. Cuando entré al departamento, Román estaba sentado en el sofá. Cuando me vio, sonrió y se acercó a mí para darme un abrazo. —¡Creí que estabas muerta! Reí. —¿Por qué pensaste eso? —Es que no te vi en ningún día. Hace dos días vine, pero no estabas. —Mira, te doy mi número de celular para cuando quieras saber que estoy viva —Volví a reír. Él rio también y asintió. —Eso sería bueno. Ya sabes que te quiero como una hermana. —¿Cómo está ella? —No sabía por qué lo pregunté. Suspiró y se alejó un poco de mí. —Se está prostituyendo. No me sorprendió, ya que también se prostituía con David. —¿Por drogas? —Sí. Ella definitivamente va a terminar muerta por una sobredosis en un callejón. Por alguna

