Bjorn y yo nos tuvimos que comprar dos ensaladas cada uno para quedar satisfechos. Narcisa se había rendido con la primera. —Olvídenlo, me iré a una hamburguesería apenas salga de acá— nos dijo derrotada, mientras nosotros comíamos. —No exageres Narcisa. Las ensaladas no están tan mal— le dijo divertido Bjorn. —Claro, lo dice alguien que está acostumbrado a venir a estos eventos y comer lo que sea que vendan. — ¿Siempre vienen a eventos así? — les pregunté. —Casi siempre. Desde que Alvar volvió al grupo, hace unos seis meses atrás, acostumbramos a salir los fines de semana. Todos trabajamos mucho en la semana, así que, algunas veces en el mes, nos juntamos los fines de semana. A veces lo hacemos después del trabajo, pero últimamente no hemos podido— Narcisa tenía la cabeza apoyada en

