Dejar ir a las personas, los lugares, los momentos y los recuerdos siempre es difícil. Tengo que aceptar que pese a no haber terminado bien las cosas con Bonnie, por un momento la tristeza me invadió y no pude evitar ir a su restaurante para despedirme de ella, aunque fuera a más de treinta metros de la entrada, desde el auto de Sawyer. Había llegado a este lugar con los recuerdos a flor de piel y con más nostalgia que nunca merodeando por mi corazón. Hace un año estábamos celebrando la compra del restaurante y estábamos pensando como decorarlo, y ahora estábamos más alejadas que nunca, y posiblemente no volveríamos atrás… ella era la persona que más me dolía dejar ir. —¿Nos vamos, señora?. —Preguntó Sawyer, viendo, al igual que yo, la puerta del restaurante. —¿Entrará a hablar con ella?

