Llegaríamos al aeropuerto internacional de Londres más o menos a eso de las 9:00 de la mañana debido a que habíamos tenido que esperar un rato en el aeropuerto para que anunciaran que era hora de abordar, pues el vuelo había salido tiempo después de la hora estipulada. Tenía hambre, me sentía molida de estar tanto tiempo en aquel avión, y el hambre me estaba matando. No sabía si al llegar a la casa o departamento de Alex, lo primero que haría sería salir corriendo a la cama a dormir, o buscar una nevera de emergencia y devorar todo lo que encontrara. No soportaba el hambre, aunque por lo menos las botanas y algunas de las cosas que se servían en el área VIP no eran tan malas y la aplacaban un poco. Eso que por lo menos mi bebé ya había tomado pecho, así que no me preocupaba porque él tuvie

