Realidad. Cuando descubres el propósito del daño, muchas cosas parecen tener sentido, como un plan llevado a cabo por personas que no deberían haber hecho esto. Cuando comienzas esto, no puedes detenerte, poco a poco comienzas a encontrarle un orden a las cosas, todo comienza a ser... Como una especie de rompecabezas, comienzas a saber las cosas.
Y lo sabes, sabes... Que todo se ha ido abajo, todo es un desastre.
Katherine Morgan:
Pasaron nueve días del cumpleaños de Grace, pasaron horas largas en las que lo único que podía pensar era en que el día de hoy se sentía más pesado que nunca, sabíamos que entraría a su etapa final, pero no sabíamos cuándo ni dónde, no sabíamos que era lo que nos llevaría o si quiera nos podría impulsar a saber en lo que en realidad debía suceder o lo que podríamos creer, 10 de Noviembre.
Día en el que las ideas nos pasaban cada vez más lentos, los días amargos y el miedo crecía en nuestros interiores, Grace seguía investigando, pero era difícil hacerlo, Guillermo y Grace lo hacían a diario, dormían poco y sus ojeras se marcaban hasta china.
Intentábamos con fuerza a que las cosas mejoraran, pero no lo hacía, nada lo hacía.
Hablar era difícil, fingir que no queríamos hacerlo lo era aún más, mucho más.
Podía ser que después de todo el tiempo que pasábamos persiguiendo historias que no conocíamos por completo la realidad nos golpeará de un modo completamente brusco el rostro, no era novedad que las cosas que sucedían nunca estaban en nuestro control, mucho menos que a pesar de que diéramos cada cachito de nuestro esfuerzo esto terminaría. Corté un poco mi cabello, mientras que había tirado todas las cuchillas en el bote de basura del baño, prometí salir adelante, prometí que los recuerdos no me ahogarían bajo tierra cómo todo lo demás que nos había traído al día de hoy, no fue demasiado el tiempo que necesite para darme cuenta, que había sido ilusa, le había entregado el poder de crear cualquier plan por encima de nosotros, porque al no saber en realidad lo que sucede, al no esperar con claridad hasta que las ideas sean claras, luchas con fantasmas, con demonios sin rostro y eso era peor.
Sabía perfectamente cientos de historias que me disponía a escuchar una y otra vez, historias que con el largo del tiempo no podía entender si se trataba de la mera realidad o llegaría un ataque a mi corazón a demostrarme lo equivocada que estaría con esta pequeña historia, me senté junto a Guillermo para enfocar aquellos ojos verdosos que caracterizaban a los gemelos, una pequeña sonrisa cálida escapo de sus labios mientras me atrajo a su hombro, parecía saber que se encontraba un pequeño hueco en mi corazón que me impedía respirar, sus dedos se pasearon por mi cabello mientras que con un silencio su corazón resaltaba, mire hacía el con una pequeña y ligera mueca que apenas podía ser notoria.
—¿Las cosas van mal? —, pregunto con tranquilidad, sin mirar mis ojos, asentí mientras que lagrimas pesadas parecían pedir a gritos salir de mi—, Anda, ven.
Sus brazos me sujetaron en un abrazo cálido y fuerte que parecí a tener el propósito de curar aquello que me lastimaba, una parte de mi se había estremecido con esta historia, el cansancio recorría mi cuerpo mientras parecía querer demostrar lo mucho que podía estar hiriendo con mi ser, mi sentir, No era la persona indicada para ir indagando una historia que lograba hacer fragmentos pequeños en mi cuerpo, seguía buscando con Saith entre la historia y todo daba en dirección que era alguien de la familia, podía ser incluso la hermana adoptiva de Kyara, cualquiera de mis primas estaba detrás de todo esto, las pistas nos llevaban allá, no podía si quiera asimilar correctamente que nuestra propia familia había sido la causante de los daños cometidos, parecía querer imitar a la perfección la historia que tuvieron Anna, Claudia, mi madre y Paulina, parecía esforzarse en que todo saliera como ellos lo planeaban.
Sus manos peinaban mi cabello, mientras intentaba consolarme, habían sido años demasiados duros en los que debíamos de aparentar que a ninguno de nosotros nos estaba afectando tal del modo en que estaban sucediendo las cosas, no importaba lo mucho que quisiera ignorarlo, esta familia estaba rota y completamente maldita, cegada por el egoísmo. Las cuatro hermanas… Dos se habían cegado de la envidia, se habían cegado por querer demostrar que podían ser lo suficiente como mi madre y Anna. ¿Cómo podríamos superar a alguien que no se tentaba el corazón para dañar a la familia? Había muerto ya Paulina, mi madre, mi padre… Habían asesinado a los padres de Gael y los gemelos, mientras que las amigas de ellas, que serían las madres de ellos, habían decidido dejar de hablar de ello para mantener a sus hijos a salvo, Paulina podría haber muerto y Claudia estar en un psiquiátrico, pero parecía que el fantasma de sus recuerdos envenenados seguía sobre ellos, seguían atormentando creando que las cosas fueran así. Ya no era una niña, pero esperaba que mis padres pudieran ayudarme, que las cosas hubieran tenido un modo diferente… Las cosas empezaron cuando quien está detrás de esto supo de Paulina, generando los mensajes de Grace, el daño hacía Kyara, Gia, Liv, las cosas se habían salido de control cuando Paulina dejo a sus hijas en diferentes paraderos, para protegerlas de sí misma, porque ella sabía que era peligrosa, sin embargo… Claudia se encontraba en el psiquiátrico, dudo que pensará que Anna les haría daño…
—Tienes que ver algo—, me dice Guillermo levantándose, me extiende su mano, para ayudar a levantarme, lo hago—, No tomará mucho tiempo.
Asentí, caminé con pasos lentos detrás de él, mientras que mi cabeza seguía navegando en las aguas de cientos de cosas, mares desconocidos, le di una leve sonrisa mientras que miraba hacia arriba, el cielo era oscuro, inundado por pequeños puntos que iluminaban un poco, nos detuvimos fuera de su auto, el abrió la guantera, encontrando los sobres que yo había enviado.
—¿Por qué tienes eso? —, pregunte, intentando tomarlos, el me lo negó para después mirar hacia arriba—, ¡Por qué tienes eso!
—Es una copia—, suspiro, saliendo del coche para subir delante de su auto, le dio un pal de palmadas indicando que hiciera lo mismo, así fue—La recibí la mañana que tú fuiste drogada, ¿Te entregaste por salvar a los demás?
Sí. Pensé, por salvar a los demás, porque me sentía cansada, porque una parte de mi añoraba la muerte, una parte de mi deseaba estar cerca de mis padres de nuevo, las cosas que hice, con tal de ver felices a los demás me habían superado, me encontraba en un punto demasiado bajo para decir verdad, era en lo único que podía pensar, estaba en el punto más bajo y frío de mí, donde intentar era una idea desastrosa.
—¿Crees que el tiempo cura los errores del pasado? —, pregunta recargándose en el parabrisas—, Fui un imbécil.
—Quizá quien cura las cosas somos nosotros—, mencione sacando un cigarrillo de mi bolsillo—, ¿No crees?
—Lamento haber hecho que te secuestraran—, se disculpa, mirando con una mueca pequeña.
—Lamento haberte tirado de tu coche.
Apenas la frase sale de mis labios su rostro se contrae en una pequeña mueca, antes de que él pueda pensar en algo, lo empuje haciendo que su cuerpo colapsará en el suelo, sus manos intentaron tomar de donde agarrarse en un intento en vano, puesto que su cuerpo se encontraba ya en el suelo. Se levanto rápidamente, para sentarse junto a mí.
—Lo merecía.
Reí levemente, para después acercar aquel cigarrillo a mi boca, mire sus ojos nuevamente para terminar enfocando sus ojos, aquellos chicos malos, tenían los corazones más puros que alguien pudiera encontrar, así funcionaba la vida, las mejores personas podían ser aquellas que tenían el peor titulo incrustado en la piel.
—Quizás con el tiempo las cosas cambien—menciona esperanzado—Quizá, en un tiempo las cosas dejen de ser así, quien inicio esto, termine…
—Lo dudo—saque el aire de mis pulmones para mirarle—Hacer cosas, cambia las cosas, dejarlo así, solo alargara el sufrimiento.
—Deberíamos de ir a buscar respuestas, ¿Es lo que dices? —pregunta tomando un cigarro—Es ridículo, es inteligente, lo hemos intentado durante tanto tiempo.
—Sabe nuestros movimientos—mencioné, fruncí las cejas. Sabe nuestros movimientos.
Baje de su auto, para mirar hacía dentro de él, lentamente, examinando las cosas.
Tome la mano de Guillermo para después caminar en dirección de su casa, entrando, con su rostro confundido detrás de mí, las cosas comenzaban a tener más sentido que nunca, podría ser… Camine con lentitud para después encontrar lo que esperaba ver, aquello pero tan microscópico, que parecía si quiera no estar, sin hacer sonido alguno, lo atraje a mí, sus ojos me miraron con confusión, sin que pudiera decir nada estrellé mis labios con los suyos, susurré tan bajo “Síguelo”, así fue, me separe de él mirando con picardía.
—No le podemos contar de esto a Gilberto—mencione con tono seductor—No podemos decirle, que nos hemos estado acostando estos últimos meses, ¿Lo entendiste?
El asintió, con la misma picardía que yo, para después sonreír—Cuenta con ello.
Le deje un beso antes de salir de la habitación, con nuestras manos entrelazadas, para después mirar sus ojos.
—¿Me llevas a mi comer guapo? —pregunte pícaramente—Pero caminando, para que Gilberto no vea tu auto.
Terminamos por caminar unos cuantos pasos, a lo que estuvimos lo suficientemente lejos.
—Le descubrí—mencione mirando hacia adelante—Tiene cámaras, supongo que, en todas las casas, por eso llega siempre antes que nosotros a todo, por eso sabe nuestros planes—le mire a lo que el abrió sus ojos un poco—Por ello vamos perdiendo, se metió con las personas equivocadas.
Los títulos asignan de forma discreta el camino de una historia, sin embargo, esta no es condenada por eso, esperamos que un camino llevé a la historia, nos enfrascamos en ello.
Estábamos rotos—unos más que otros—sin embargo, cada uno daba su mejor cara, escondiendo entre los rincones de aquellas mascaras que terminaban por hacer mejor la historia. ¿Qué quien estaba más roto? Con claridad, no lo sabía, sin embargo, podía mentir al decir que lo intentábamos, todos lo hacíamos.
¿Si alguien planeaba rendirse…? Quizá sí, las cosas mueren y no todos somos capaces de volver a empezar.
Hablemos de historias, de momentos y de lo difícil, repase todo mientras caminábamos en dirección de algún restaurante no conocido donde pudiéramos sentarnos a hablar, me preguntaba ¿desde cuándo habían instalado esas cámaras? Parecía, de cierto punto que solo buscaba torturarnos emocionalmente, haciendo que nos preguntáramos, ¿Esto va a terminar? Difícilmente lo creía, las cosas solían ir de mal en peor, los secretos salían a la luz y podía decir que si, eran malos, pero quien organizaba esto lo era aún más. Pensé muchas veces que se trataba sobre alguien más, ahora no podía confirmar si era una terminación de venganza de Paulina y Claudia o una pérdida de cordura por parte de quien haya iniciado esto, Paulina había muerto, Grace se encontraba triste gran parte del día con esos recuerdos, Claudia estaba en un borde de la locura, no podía recibir visitas ya después de un episodio psicótico, si todo iba de mal en peor.
—¿Qué planeas? ¿Caminar hasta china? —pregunta Guillermo, su voz denotaba cansancio, habíamos caminado ya un par de cuadras—Solo no entiendo, ¿Por qué nadie noto las cámaras? ¿Cuándo las puso? ¡Cómo no nos dimos cuenta!
Me preguntaba exactamente lo mismo, ¿Cómo pudo hacerlo? Esto era más de locos, cada vez. Los secretos no eran tan grandes como para haber organizado todo esto, si bien éramos un grupo de mentirosos—unos más que otros—pero los daños no iban hacia otras personas, no siempre. Si esto era una venganza, entendía poco hacía quien, ¿Por qué intentaba dañar a todos? La única persona que podía decirse que estaba a salvo—entre comillas—sería Julieta, debía suponer que era debido a su embarazo.
—No lo sé—respondí después de un par de segundos, para mirar hacia arriba—Parece que conoce todo, nos ha observado, quizá por años…
Años, había encontrado puntos bajos en los cuales afectarnos a todos, Drey quedo en coma, sin casa, sin novio, sin amiga, quien se fue por segunda vez, Caleb quedo al descubierto con quien decía ser el amor de su vida, mientras en la cima le escribían que era el menos servible de los cinco, formando parte por ser amigo de Uriel, los gemelos, perdieron a su hermana, mientras que intentaban a toda costa hacer que Sussy se mantuviera a salvo, eso contando en que habían ayudado en innumerables veces a quien estaba detrás de esto, convirtiéndose en un arma de doble filo, dañaron a muchas personas ya… Uriel, secretos… Cuando huyo de casa dejo a varias personas muertas en esta, convirtió a los cinco en criminales de rango mayor—asesinos—, arrastro a Julieta en esto y ahora el demonio está más enojado que nunca.
—¿Me escuchaste? ¿Katherine? —, su voz me saca de mis pensamientos, agitando su mano de izquierda a derecha frente a mí, la detengo rápidamente para después fruncir la nariz—No me escuchaste, ¿Cierto?
Negué con un puchero para después mirar hacía el directamente—Lo siento, ¿Qué me dijiste?
—Mi madre solía contarme una historia, de bandos—especifica adentrándose a una pequeña cafetería, conmigo detrás de él—Creía que no tenía importancia, hasta que Grace me entrego un par de fotos y me contó unas cosas.
—¿Qué clase de cosas?
—Claudia salía con el líder de los bandos—, me informa bajamente, sentándose en una de las mesas del fondo—tu madre, salía con el líder del bando contrario, tu padre, lol llamaban Veneno.
En todos los documentos que vi, cartas y videos, poco encontré de él, Anna decía que era porque su trabajo era demasiado ocupado, pero que en verdad me quería, nos quería.
—Sí, todas nuestras madres se conocieron por los bandos—afirme, recordando aquella fotografía que encontré en la casa de playa de mis abuelos—¿Pero eso en que nos podría ayudar ahora? No crees que sea una venganza pasada, ¿O sí?
—Creo que es una tortura, ¿No lo has visto? —sus manos toman las mías, mientras su rostro se ilumina—¿Sabes quién fue la primera en traicionar a Claudia?
—¿Anna? —pregunté, recordando que habían salido con los mismos chicos.
—No.
—Sí, Anna se acostó con…
—Sí, una infidelidad, pero eso no fue primero. ¡Laura le entrego los papeles a sus padres! —exclamo con sorpresa—Sus padres le creyeron, ¿Fueron los primeros en morir, ¿No es así?
Asentí, parecía tener demasiado sentido, murieron la misma semana…
—Sí, bien, después fue Anna y…
—Paulina, si bien… Las gemelas nacieron antes que las trillizas, pero, Claudia sabía eso, también sabía de Paulina, las tres se acostaban con el mismo chico y a quien menos le interesaba era a Claudia—menciona, se calla al instante en que una camarera se acercó a tomar nuestra orden.
—¿Desean ordenar ya? —pregunta mirando de modo coqueto a Guillermo—Guille….
—Un cappuccino de vainilla—espeta, pasando de largo la mirada que ella le estaba entregando, sin embargo, lo conocía perfectamente para saber que aquellos labios intentaban ocultar una sonrisa—¿Kaths…?
Era poco los segundos que se encontraron así, ella le miraba esperanzada esperando conseguir algo por parte suya, mientras que Guillermo ocultaba una sonrisa coqueta y las ganas de mirarle a los ojos, había sido flechado, no tenías que ser demasiado inteligente como para darte cuenta de ello.
—Lo mismo.
Apenas lo dije, los ojos de ella se apagaron un poco para terminar saliendo de nuestro campo de visión, pasé la mirada a él, quien tenía una ligera mueca.
—Parecía querer tu número—mencioné con cautela—Y tu parecías querer darlo.
—Tenemos cosas más importantes que hacer—me recuerda, para después rodar los ojos—Además, poco se dé coqueteo, pero estoy segura que ella no estaba haciendo eso.
Parpadeo de modo encantador al igual que ella, mientras que mi sonrisa desato en una risa escandalosa—¡Vamos! ¡Incluso hasta china se sintió la tensión!
El, por su parte no quiso hablar más del tema, dando por finalizada nuestra conversación acerca de la chica que se encontraba tomando ordenes en diferentes mesas, era demasiado obvio que cualquier persona podría haberse dado cuenta ya, no debías de ser demasiado listo para notarlo.
—Entonces, Paulina le traicionó después fuera de ese romance, fue ella quien llamó a la policía para reportar un asesinato, el de sus padres—su mano simulo tener una cuerda, para elevarle un poco—le entrego la idea, para después, cuando ella lo ejecutará, tirar—suspiró—Fue así, que un día antes de la muerte de Laura, Paulina ya había traicionado a Claudia.
—Y ellos ya están muertos—balbuceo, habían muerto en el mismo orden en que habían traicionado a Claudia—¡Jodida mierda!
—¿Sabes quién fue la siguiente? ¿Cierto? —Anna, lo sabía a la perfección. Una mueca llegó a sus labios para después suspirar—Después de asesinar a tus padres, Anna le entrego, sabiendo que quien sería arrestada podía ser ella debido a su historial, cambio de papeles…
Recargué mi cabeza entre mis manos, para después sentir como un nudo crecía y crecía de un modo impresionante dentro de mi garganta, si las cosas eran así, entonces quien sería la siguiente sería… Anna.
—Sí, es una venganza, terminada para Claudia, en el momento que muera Anna—susurró—De personas fuera de tu familia, se vengaron ya, mató a mi hermana, mató a la novia de Gael, porque nuestras madres no estuvieron después de que el grupo se separó—soltó un suspiro pesado—Ella sufrió, entonces, quiso ver a las de nosotros hacer lo mismo.
Tallé mi rostro con un cierto nivel de desespero mientras sentía demasiada presión en el estómago, todos crecimos con Anna, quien fue quien nos ha dado todo a pesar de todo, es decir… Logan no era su hijo, pero lo crio del mismo modo que a las gemelas, dando el mismo amor, apoyo, confianza, al igual que a mí, Anna había hecho todo, por todos nosotros, en el secuestro de Kyara, fue quien abrió espacio en la televisión pidiendo informes por ella, ofreciéndose a pagar una recompensa si era necesario, Michelle, Camille, a todas y cada una de nosotras nos habían tratado igual, a Zayn… Todos habíamos sido queridos…
—Tenemos que advertir a Anna….
—Sí, ¿Crees que ella en verdad quiera mi número? ¡Digo! ¡No es que este desesperado! ¿Luzco desesperado?
—Sí, un poco—espeté con una leve mueca—Tranquilo, solo tienes que…
—Ser yo… ¡Bla, bla, bla!
—Que calmarte—interferí, miré hacía la chica de pelo corto y n***o, quien venía hacía acá con una charola donde se encontraba nuestro pedido—Viene hacía acá, tranquilo.
Tranquilo era todo, menos lo que se encontraba en su mirar, parecía un completo y desastroso manojo de nervios listo para salir a ser temor, aquel personaje morado, ¡Claro que está tranquilo!, rodé los ojos para ver con detalle—y en primera fila—aquel desastre que parecía avecinarse con el chico que se encontraba frente a mí, era curioso, por más que llevará el título de chico malo, ahora parecía un pequeño cachorro al cual le habían regañado.
—Aquí está su pedido—espeta dejando ambas tazas frente a nosotros—¿Puedo ofrecerles algo más? ¿Un postre? ¿Azúcar?
Quizás tu número, para el cachorro chihuahua que se encontraba frente a nosotros. Pensé, Guillermo parecía querer hablar, sin embargo, las palabras habían quedado atoradas en su garganta, por debajo de la mesa le di una patada haciendo que se sobresaltara.
—Quería saber, ¿Tienes celular?
Arrugué la nariz, bien podrías preguntarle si tiene seguro médico, sus alergias o con que pie se levantó esta mañana, seguramente tú con el izquierdo.
—¡Es decir! ¿Tienes e-mail? —era difícil no burlarse, las comisuras de la chica se elevaron hacía arriba.
Quizá tenga fax.
—¡Demonios! —reí, era inevitable no hacerlo con todo lo que él se encontraba diciendo en estos momentos, la chica lo hizo también—Yo…
—Podemos hablar por MySpace—se río.
O por clave morse, radios, no sé.
—¿Me darías tu número? —pide, su rostro lucía un poco avergonzado, pero era demasiado que disfrutar, lucía de lo más dulce, con sus ojos verdosos nerviosos y la sonrisa más distorsionada que hubiera visto.
Ella sonrió, para después anotar un par de cosas en donde anotaba los pedidos, terminando por arrancar la hoja, entregándosela.
—Si necesitan algo, estoy a sus órdenes—una mueca se instaló en sus labios—Un café o un postre… Claro.
Esto había sido demasiado divertido, a decir verdad, ella salió de mi campo de visión, una carcajada estaba siendo guardada en mi garganta, el me miro con una ligera mueca.
—¿Lo hice tan mal? —pregunta, aplané mis labios evitando la risa y negué—Creo que perdí mi toque.
—Creo, que fuiste tu con ella—, espete tomando la taza entre mis dedos, escondiendo mi sonrisa entre mis labios—Solo se, que ustedes de malos… no tienen nada.
—¡Ay! ¡Cállate Katherine! —se quejó tomando la taza—Es linda, ¿No lo crees?
—Y graciosa—, sonreí—¿Entonces?
—¡Entonces nada! ¿Puedes preguntarle su nombre? —pregunta con un puchero.
—Jenna—mencione alzando levemente los hombros—Lo decía en su gafete.
Él se quedó en silencio, por lo que fueron un par de—demasiados—segundos, parecía que se estaba preguntando lo que había sucedido, parecía loco, es decir al inicio si estaba siendo demasiado tranquilo, si evitaba un poco su mirada… Pero sus ojos eran demasiado profundos.
—Entonces, ahora llegamos, cuando llego Julieta, las cosas comenzaron de nuevo—menciona mirando su café—¿Por las mismas fechas fue lo de Grace?
Sí, Gilberto le mando un par de mensajes a Grace, envenenando su corazón, podía recordar todo lo que había sucedido, Grace comenzó su venganza al ser la cuarta hermana menos querida, tal como había sucedido con Claudia y Paulina… Es decir…
—¡Todo tiene que ver a la vez! —exclama con emoción al notar las cosas—¡Dime que recuerdas eso!
—Sí Claudia se estaba vengando… Entonces ella termina la venganza, pero además…
—¡Creo la suya a través de la de ella! —puso dos saleros delante—Si lo que pienso es real…
—Terminará con Anna, con Claudia también—suspiro con pesadez—Eso significa…
—Que seguiremos en el orden que ella crea que le fallamos.
Narrador desconocido:
Retrocedí la grabación, frunciendo las cejas.
—Nos fuimos durante un par de horas, no vimos las grabaciones antes—espeto con bajeza ella—¿Entonces…? ¿Quieres muertas a las cuatro hermanas…
—Ya murieron dos, sus padres—pause la grabación en el momento exacto en el que Katherine besaba a Guillermo—Esta noche sigue Anna, mañana será Claudia, estoy ansiosa, ¿Tu no?
—¿Por ver como se destruyen? —asentí a lo que ella sonrió—Sí, quiero ver como los nervios crecen en su interior.
—¡Lo sé! —dije emocionada tirándome a la cama—¡Estoy ansiosa!
—Anda, vámonos—dice poniéndose sobre mí, dejando caer un poco su cuerpo sobre el mío—Hemos planeado esta noche por semanas, tendrá que ser perfecta.
Asentí mientras cerré los ojos un par de segundos, había planificado todo esto durante tantos años, aquello que encontré en casa de sus padres, conocía perfectamente todo, porque habían sido demasiados años en los cuales los había mirado de cerca a cada uno de ellos, me levanté de la cama, con ella detrás de mí.
—Tendremos que tomar un avión, ¿Esta noche? —preguntó con una ligera y casi no visible mueca—De mañana será horrible, de noche te mantienes dormida…
Asentí tomando mi mochila—Nos iremos ya, de noche. Hay demasiadas cosas que debemos hacer después de esto.
Ella me había preguntado en más de una ocasión si no me sentía arrepentida sobre los planes que había tenido a lo largo de los años, dañando a todos sin si quiera arrepentirme un poco, supongo que son aquellas cosas que terminas llevando en la sangre, el dolor, el sufrimiento no formaba parte de mí, no me sentía un villano perfecto, sin embargo, las emociones tristes ya no formaban parte de mí. Subimos al auto, mientras yo conducía ella le hacía un par de arreglos a las máscaras que usaríamos, no estaban armadas, eran trozos de tela en separado, que podría parecer una simple blusa o una falda corta. No podíamos arriesgar nada en los planes, no en este punto. Quizá ellos me odiarían eternamente, los que mantendría con vida, el plan era sencillo, si tenía varios objetivos en mente, los cuales estaban destinados a la muerte, sin embargo, una magdalena, rota, devastada por todo lo que podría suceder…
—¿Éstas segura que esta noche? ¿Qué tiene de especial hoy? —pregunta dejando la aguja sobre la tela—No tienes nunca hilos sueltos…
—No, no hay hilos sueltos—confirmé—¡Son cosas perfectas! ¿No lo crees? ¿El arte del miedo y desesperación?
—El arte de encontrar cada cacho perfecto—se recargo en la ventana para después hacer una mueca—Sí, se lo que haremos…
El camino fue demasiado lento, solo podía pensar en lo que haría esta noche, había planificado, no moriría ella esta noche, si no, terminaría los movimientos, llegaría a casa de Anna alrededor de las 11 de la mañana, para poder escondernos en el ático, en lo que ella salía de casa, saldría a lo que serían las 12, para ir a la empresa por un tropiezo, en el cual tendría que estar ahí por un par de horas, llegando a casa a las ocho de la noche. Donde las cosas estarían más que perfectas, ella moriría a las 10:15 de la noche, hora en la que nació.
—Tengo miedo de ir a la cárcel—espeto de un de repente—¡Grace estuvo! ¿No te contó cómo era ahí dentro? ¡Un infierno!
—Lo sé. No seas estúpida—rodé los ojos con un toque aburrido—¿No conoces los planes buenos? ¡Vamos preciosa!
Ella asintió con una mueca, sin embargo, ninguna de las dos pudo decir nada más, estuvimos pensando estas cosas.
—¿No te aterra lo que van a sentir los chicos? —insistió, parecía querer convencerme de que esto no sucediera, no pasaría lastimosamente—Es decir, estuvo cuidando de todos, incluso de los amigos, Saith era más que bienvenido.
—Anna era cruel, ¿Por qué trataba tan bien a quien lastimaba a la más pequeña de todas? —pregunté, sin apartar la mirada del frente—Anna no era perfecta…
—Nunca dejo a nadie abajo—se encogió de hombros la castaña, para después colocar con cuidado aquella peluca negra—Todos estaban en la misma altura, ¿No?
—Anna sabía que Logan solo quería a su madre de vuelta, el único que recordaba que eran dos hermanas…—acomodé el lado contrario donde sus manos no llegaban—¡Por dios! ¿Enserio crees que es buena persona? Envió a Logan al psiquiátrico, solo para esperar… ¿Qué? ¿Qué su mentira no fuera descubierta?
En realidad, la primera persona que me había fallado a mí era Camille, quien conocía los estragos y como me habían lastimado durante tanto tiempo, se pasó defendiendo toda la vida a Kyara que olvido que yo necesitaba de ella también, nosotras dos habíamos sido quienes eran menos miradas por todos, habíamos dejado de ser importantes, pero… Incluso quien había estado para mi toda la vida ahora también había dejado de estarlo, después de Anna, ella era quien merecía morir, sin embargo todos mis planes tenían un orden. Ella podría esperar solo un par de días, mis ganas de verla seis pies bajo tierra podrían esperar por un par de días.
—Ya casi llegamos al aeropuerto, ¿Algo que quieras enviar antes de que eso suceda? —, pregunto, sus ojos me miraban—, Como Katherine besando a…
—No—. interrumpí, no quería hacer eso por el momento, me causaba demasiada gracia el cómo Gilberto salía lastimado, él había lastimado a Guillermo, lo tenían bien merecidos…—, No quiero dar nada de nada por el momento.