La sensación que otorga pedirle al cielo morir, deseas con tantas ganas que en un momento dejas de temerle a la muerte, pierdes el miedo y te entregas, deseas con fuerza, que todos los días se vuelven domingos.
Sabía que después de ese momento nada podría ser igual, yo no buscaba ser diferente, no buscaba ganar...
Solo quería ser libre, solo quería ser yo quien por fin saliera del juego.
KATHERINE:
No podemos ir detrás de todo lo que nos lastima, no podemos ir debajo del agua y creer que al final solo sería un recuerdo lo que nos mantendría aquí.
No podía deshacerme de mis recuerdos, de los dolores ni mucho menos podía deshacerme de lo que me lastimo en este tiempo, no podía—lo había intentado en diferentes ocasiones—, abrir los ojos ante aquel sonido me resultaba en cierta parte aterrador, no quería mirar lo que sucedería después. No le temía a la muerte... No tenía miedo de morir, si no de ver a la muerte a los ojos de nuevo.
El silencio fue demasiado que sentir, la tensión que este dejó después de un ligero par de segundos. Aquel sonido me había alertado, causando que mi corazón latiera con mucha fuerza.
Hacia un par de años atrás, cuando mi familia se desmoronó... Una parte de mi dejo de tener un cierto tipo de miedos, pero también tuvo algunos nuevos, no me gustaban los armarios, no después de haber estado dentro de uno por tantos minutos a la espera de que alguien llegara a socorrerme. Le tenía miedo a encariñarme con las personas, porque al final... Es difícil amor cuando no conoces el destino. Cuando no sabes si podrás quedarte aquí.
Lo que esperaba jamás llego. Aquel impacto de bala incrustando mi cuerpo, aquella sensación familiar de la muerte acercándose respirándome en el oído, pero no llego y eso era aún más extraño que cualquier cosa. Una parte de mí quería fingir que esto no era algo que no podría procesar, era valiente, quería creer que era lo suficientemente valiente para no dejar que este tipo de cosas me afectaran, podía seguir con esto.
Abrí los ojos lentamente en el mismo momento que aquella sensación que no esperaba llego a mi cuerpo, tenía demasiado que todo se nublo, y en el mismo momento que escuché el sonido de la motocicleta acercarse a mí, un grito desgarrador de la garganta de Grace entro por mis tímpanos, en un momento cercano que un pinchazo llegó a mi cuerpo.
Noté como la motocicleta desaparecía de mi campo de visión, mientras que las pisadas de los pasos de Grace se acercaban a mí con una velocidad impresionante. Aquella silueta que tenía en el rostro una máscara del día de Halloween desapareció de mi campo de visión, mientras que mi corazón latía con demasiada velocidad. Cerré mis puños e intenté recobrar la compostura, no sabía que había sucedido.
—Katherine, dios… ¿Estas bien? —, su voz preocupada me erizo la piel—, ¿Katherine?
Asentí, intentando mantener la compostura, mi corazón latía de un modo extraño mientras que el peso dentro de mi cuerpo era de un modo extraño, me comenzaba a sentir levemente pesada.
—Estoy bien Grace—, mentí enfocándole, su cabello era movido por el viento, mientras que en sus ojos se miraba el pánico.
—Tenemos que llevarla a un hospital—, escuché que le dijo a Gael, negué instantáneamente—, Gael…
—No, estoy bien—, interrumpí, mirando el rostro de ambos—, Gael, dile que no se tiene que preocupar.
—Tenemos que ir a un médico—, le dio la razón a Grace—, Anda, ven…
Negué, sentí como el peso de mi cuerpo no hacía más que aumentar mientras que sentí como todo comenzaba a darme vueltas de un modo peculiar, era extraño el modo en el que me sentía, pero ya no quería sentirme así. Más no había alternativas.
—Gael tenemos que hacer algo, no podemos dejarla aquí—, escuché.
Sus voces comenzaban a sentirse alejadas, la culpa entraba en mi cuerpo, estaba renunciando a la vida, estaba renunciando a poder estar con las personas que me habían hecho feliz, por mantenerlas a salvo.
Debía tener eso en claro, debía tener en claro que esto no lo hacía por mí, lo hacía por ellos, porque siempre querría que ellos se encontraran a salvo, necesitaba que ellos se encontraran a salvo.
Sentí como las manos de Grace rodearon mi brazo en el momento justo cuando comencé a perder el control de mi cuerpo.
Tienes que aguantar. Me repetí.
Tienes que despedirte, porque no habrá un día nuevo para decir todo lo que querías, lo que no dijiste.
Las palabras no entraban en mí, los escuchaba hablar y notaba como el rostro de Grace estaba levemente rojo mientras que las lágrimas comenzaban a sobresalir en sus ojos. Podía mirar como ella parecía destrozada.
—Estoy bien, estoy perfecta—, intente formular sujetándome de ambos, mientras me costaba demasiado quedarme de pie, no lo estaba. Enderecé mi cuerpo o di un intento de mientras que sentía como mi corazón se aceleraba con brusquedad—, Sólo necesito recostarme.
Di un paso hacía el frente, sintiendo como si mi mundo se estuviera moviendo en una velocidad diferente, en cámara lenta. Detuve mi mano en una pared… No podía decir en realidad lo que estaba sucediendo, no lo comprendía, no podía ser franca…
¿Esto en realidad estaba pasando?
¿En realidad estaba muriendo? ¿Estaba tan cerca de la muerte como para tocarla con la punta de mi dedo?
Me recargué en una de las paredes mientras notaba como Grace y Gael desaparecían de mi campo de visión… Mis ojos comenzaban a cerrarse levemente, eran pesados, más de lo que podía asimilar. Camine un par de pasos hacía una de las paredes, no podía enfocar con claridad absolutamente nada, mientras que las voces de ellos comenzaban a sonar un poco distorsionadas, como si no se encontrará cerca nadie, apoye mis manos en la pared de aquella calle, para después cerrar los ojos un poco, sintiendo como mi cuerpo dejaba de responder ante las acciones que quería tener.
Caí al suelo, mientras que mis ojos no podían mantenerse abiertos por más tiempo, no era yo…
—Vas a estar bien—, escuché a Grace con la voz rota—, Gael has algo por favor…
Las armaduras no son lo suficientemente fuertes, las barreras se rompen, no podemos luchar con demasiada fuerza si no comprendemos contra que nos enfrentamos… Y aquella chica fuerte, nunca existió.
Nunca existí… Podría ser que ahora, con el corazón roto viera que todo era más que inútil, la guerra nunca terminaría, quizá… Podía seguir intentando a que esto no doliera.
Pero nada cambiaría.
Podría, si venía a mi lecho de muerte con toda la actitud, intente mirarlo enfocando mis ojos en él, con un movimiento de cabeza ligero negué, era mi destino y estaba conforme con recibirlo, de igual modo una parte de mi se había cansado de seguir intentando sobrevivir en este mundo lleno de hienas que rompían la realidad, me había cansado de forma estrepitosa, recargué mi peso para después soltarles.
—No es nada—, mencioné, recordando el mensaje, tenía que escoger a alguien, cambiar la decisión sería decirle que tendría que asesinar a alguien más—Estoy bien.
Fui un poco para abajo, para después sentir como me tomaban de ambos brazos, aferrados a no dejarme caer, pasaron pocos segundos en los cuales Gael me alzó del suelo haciendo que yo dejara de tocarlo, sin embargo eso no evitaba el sentir que todo a mi alrededor se moviera tal y de la forma en la cual sentía que lo hacía en este preciso momento, las palabras que salieron de los labios de ellos fueron un sonido ahogado tan difícil de entender, cerré los ojos intentando poder salir de lo que serían aquellos pensamientos que me atormentaban, el peso de mi cuerpo aumento haciéndome sentir ebria, me quede dormida en lo que fueron un par de minutos, perdiendo completamente el conocimiento.
G r a c e:
Gael tomó entre sus brazos a Katherine, alzándola del suelo colocándola en el asiento trasero, podía notar como sus ojos aún se movían un poco, mientras que su pecho subía y bajaba, parecía que su cuerpo estaba luchando de un modo bastante fuerte, intentando que todo esto no terminará ni un poco con lo que estaba sucediendo. Kathy era demasiado fuerte para dejarse rendir, sabía que no podía perderle porque era del tipo de persona que no se derrotaba por nada, era fuerte. Ambos subimos al auto, mientras que sentía como un nudo en mi garganta crecía y el del estomago me asqueaba, las nauseas habían llegado a mi cuerpo de modo brusco, no podía esperar que esto terminará. Lo necesitaba, necesitaba salir de esta mierda y ver como todo se salía de control.
El auto se encendió y a una velocidad rápida arranco directo al hospital, podría jurar que lo que sentía dentro de mi pecho era demasiado, no podía procesarlo.
Sabía que esto sucedería, sabía que no debía de encariñarme con las personas, porque tarde o temprano el tiempo me traicionaba y ellos se irían, no importaba como, el destino se encargaría de joderme, alejándome de las personas que comenzaba a querer, así había sido en los últimos años.
No podía dejar de mirar en dirección de Katherine, mientras que mi corazón dolía de un modo completamente impresionante, sentía un vació en mi interior solo quería que esto terminará.
No quería mentir, ni podía hacerlo. En realidad, estaba aterrada con todo lo que estaba sucediendo, estaba demasiado aterrada en pensar que todo esto podía seguir, quería que ella estuviera bien. Poder hacer algo porque ella estuviera bien…
Tenía miedo de lo que pudiera pasar, me sentía aturdida y no podía mirar con claridad, era tan poco el tiempo en el que le conocía y el como se me había incrustado en la piel, en las venas, la quería.
No quería que esto sucediera, ¿Era porque me había encariñado con ella? ¿Era porque todo lo que llegaba a mí vida terminaba siendo dañado? ¿Era que no podía encontrar a una persona que pudiera quedarse?
Al final… Todos se van.
—Por favor Gael—, mencioné con los ojos llorosos, mirando hacia él—, Por favor.
—Llegaremos a tiempo—, prometió, mientras que notaba como afuera todo se movía con una velocidad impresionante, más sentía que no estábamos avanzando nada.
Sentía que nos encontrábamos en el mismo punto desde hacía un par de segundos, sentía esta sensación en el pecho, sentía todo esto…
Me aferré a la mano de Katherine, a su ropa, intentando poder mantenerme en calma, a pesar de que resultaba ser tan difícil, solo necesitaba saber que ella estaría bien…
Mentiría, podría mentir con todo esto. Podría mentir diciendo que esto no me había sorprendido del modo en que lo hizo—y que en realidad no me había afectado en lo absoluto—, pero lo hizo. Lo hizo de un modo tan grande, que creía que hacía demasiado para mí.
Mi pierna se movía arriba abajo, mientras que respirar me costaba demasiado, por un par de segundos—que se sintieron eternos para mí—, comencé a preguntarme si esto sería eterno…
Gael conducía directamente al hospital, mientras que yo sentía como mi pierna temblaba hacía arriba y abajo con demasiada constancia, con demasiados sentimientos encontrados, los nervios me hacían sentirme como si me hubiera vuelto loca. Sólo quería saber que ella se encontraría bien, quería que alguien lo dijera porque no podía sentirme capaz de seguir con esto. Por ello temía quedarme, porque situaciones como estas, donde se conduce a un hospital donde una persona especial está debatiéndose entre la vida y la muerte.
Cerré los ojos.
El karma llega, presioné mis manos en un puño sintiendo un nudo dentro de mi garganta recordando lo que hice. Recordando como drogué a Kyara para que durmiera toda una noche y pudiera sentirse hecha un caos.
Me creía especial, contando chistes en mensajes, todo era rehusado, eran bromas y cuentos… Eran daños lanzados con tal de matar, pero con intenciones de lastimar a tantas personas como fuera posible.
¿Sientes un deja vú? Con la historia de inicio a fin, donde cree todo por ser así.
Quizá fue que me encontraba un poco inconsciente—demasiado—, en el asiento trasero del auto de Gael, quizá no escuché con claridad.
Grace, ella sentía el deja vú, porque ella fue quien daño, ahora era ella quien sufría el daño, quien no era especial, usando los chistes, el mismo show, los mensajes, era un gran deja vú, el daño que sintió era grande, porque el dolor que ella causo… Podía mentir diciendo que no lo noté, ¿Un poco de Karma? ¿La vida burlándose de ella?
¿Un titular de una canción pasando frente a sus ojos? No se necesitaba mucho para causarle daño, una pequeña traición y ahora era ella quien lloraba en el asiento de un auto gris, ¿No es divertido? Como creemos dominar al mundo, para terminar debajo de las botas de alguien más.
—Va a estar bien—, me reconforta Gael, su mano tomo la mía, para después sujetarle con un poco de fuerza, haciéndome saber que estaría ahí—Solo, tranquila…
No podía sentirme tranquila, aquella chica con la máscara de Halloween, me recordaba a la perfección a la historia de Paulina, ¿Era una historia cruzada? ¿Robaron las partes que marcaron una ciudad? Era doloroso saber, como fui parte de su plan, sin darme cuenta para terminar siendo traicionada. Reviviendo el daño que cause como pena al ayudarles. Saqué los pensamientos de mi cabeza—o di mi mejor intento de ello—, para asentir. No le miré, enfoqué hacía afuera intentando calmarme, intentando dejar de pensar en todo esto…
A pesar de que era difícil, complicado.
Si esto me lastimaba… Si yo me había encariñado con Katherine, ¿Eso significaba que debía de dejar de sentir por las demás personas?
Saqué mis pensamientos eso, debía tener la cabeza clara. Una droga con sobre exceso podía matar, y la rapidez en la cual a ella le hizo efecto no me parecía normal, a menos de que fuera en una fuerte cantidad.
Mire por un par de segundos hacía afuera mientras que una arcada se hacía presente en mí, las náuseas se discreparon mientras que me sentía hecha un asco, la culpa llegaba a mí, mire hacía Gael, para después hacer una ligera mueca.
—¿Tienes un dulce? —pregunte disimulando mi mueca, mientras que mis dedos tomaban con un poco de más fuerza la de él.
—Mira en la guantera—espeta sin mirarle, le agradecí para después abrir está encontrando un par de dulces—Toma el que quieras.
Agradecí nuevamente para después tomar una paleta. Podía recordar perfectamente el primer momento en que me di cuenta que las cosas no eran normales para mí, quería terminar con todo esto, quizá poder tener una vida normal, ser feliz.
—Tranquila Grace—, insiste con una presión en mi mano—Estas temblando, ¿Qué sucede?
No lo sabía, me sentía preocupada por Katherine, pero sentía como una presión en mi pecho que no me dejaba tranquila, miré hacía el entregando una pequeña sonrisa que sentía demasiado forzada, la aparte apenas lo noté, demonios.
Me dolía el pecho, ¿Por qué dolía?
—¿Falta mucho para el hospital? —pregunte evadiendo su pregunta. El negó.
Después de un par de minutos en los cuales el siguió conduciendo y sentí de un modo tan eterno en dirección del hospital, su mano tomó la mía, intentando hacerme demostrar que estaba aquí, que se encontraría aquí para mí; cómo si una parte de él terminará por temer lo que pudiera suceder en cuanto el me soltará. Si temiera que… Yo cayera en lo más profundo de un risco, terminando en el fondo… Con pocas—casi nulas—, esperanzas de salir de todo esto.
Después de lo que en realidad se sintió una eternidad, llegamos al hospital, se estaciono fuera de este para bajar con rapidez al igual que yo, cargó entre sus brazos a Katherine, sujetándole con firmeza, apenas llegamos a recepción ella fue subida a una camilla e ingresada a urgencias, su pulso había bajado demasiado, en realidad ella parecía estar en peligro. Los doctores nos informaron que le harían estudios para poder saber que era lo que se le había suministrado, el miedo creció dentro de mí cuando los primeros 45 minutos nadie salió a decirnos nada de ella, podía sentir como un vacío recorría mi estómago, en realidad esto era demasiado para mí.
Deje caer mi peso en una de las sillas de espera fuera de la sala de urgencias, donde se encontraba Katherine, podía jurar que las sensaciones me hacían pedazos, recargué mi cabeza en el respaldo de la silla, mientras que con las palmas de mis manos cubría mi rostro. Eso debía salirse de mi cuerpo, mi respiración se hacía en momentos un poco lenta, mientras que solo me preguntaba si en algún momento de verdad terminaría… Esperaba que así fuera.
Sentí como Gael se dejaba caer a un lado de mí, su mano buscó la mía con cautela para terminar entrelazando sus dedos con los míos, con firmeza, en un intento en vano de que me sintiera mejor.
En realidad, no tenía nada que ver con la cercanía, no tenía nada que ver con el apoyo que sintiera de las personas que me rodeaban… sí no en que sentía que en realidad todo esto yo lo merecía, merecía el daño que recibía, merecía ser yo quien dudará de si misma, de todo esto.
En realidad, estaba tan acomplejada, podía pensar que sería lo que hacía que yo me sintiera de este estúpido modo, del modo en el que yo me sentía ahora. Era débil y no lo había notado hasta que Paulina lo dijo, demasiado, de mente y de ser, solo quería ir a casa y recostarme viendo un millar de veces mi película favorita, miré hacía la sala de urgencias en la cual se encontraba Kathy, esperando que ella se encontrará bien, que nada dañara su integridad.
—Grace—, me llama, miré por el rabillo de mi ojo notando como me entregaba una pequeña sonrisa casi invisible, para después atraerme hacía él—¿Quieres otro dulce?
Podía decir que el modo en que él se preocupaba por mí, porque me sintiera mejor y que fuera feliz me hacía sentir... Demasiado segura.
No podía entender esto con claridad, ¿Cómo es que el modo en el que el me daba un poco de atención me había sentir así? Le di una pequeña sonrisa para después asentir ligeramente.
El se levantó para asentir levemente, se agacho un poco para dejar un beso pequeño sobre mi frente, pareció no haberse percatado por completo de la reacción que había hecho, puesto apenas lo hizo se alejo.
De sus labios salió un "—Ahora vengo", para después desaparecer por el pasillo de urgencias del hospital.
La intriga dentro de mi cuerpo era gigante, no negaría que quizá fue el hecho de que Katherine no se encontrara aquí para detenerme... O que pequeños hábitos que tenía cuando comencé a molestar mis hermanas nunca se fueron. Era buena mirando los celulares de los demás, el saber el tipo de cosas que nadie quería decir, no tenían el valor de hacerlo.
Conocía los secretos de cada uno—por más pequeño que pudiera llegar a ser—, saber todos los secretos, esperando que estos no se expandieran arrastrando a todos a su paso. Podía decir... Que la confianza que tenía en cada uno de ellos no existía, sabía que eran malos en ocasiones, si me alegaba... Quizá regresaría a ser la villana... Solo quería mantenerme a salvo, quizá un paso adelante de todos ellos pero no dejándome impresionar. Así el daño jamás llegaría a mí.
No podía seguir lastimandome.
Me levante con el cuerpo pesado, mientras que con un par de pasos lentos y pequeños caminaba en dirección a la habitación de Kathy, entre abrí un poco la ventana para poder mirar el como se encontraba ella, sus ojos aún estaban cerrados y los doctores iban y venían haciendo lo posible por hacer que estuviera bien. La sensación dentro de mi pecho era extraña, temía de lo que pudiera suceder, enfocando a la nada, pensando...
Examine el celular de cada uno de ellos, quienes no hacían daños eran Logan, Julieta, Katherine y Gisela, no había nada lo suficientemente incriminatorio para poder decir que eran si quiera un poco de malas personas, impulsivos… Algo, no había nada dentro de sus celulares que apuntaran a otro camino, ellos eran “santos”, por decirlo de algún modo. No habían causado daños, no existían personas perfectas, pero ellos eran quienes más se acercaban.
Después… Lo más cercano que conocía a la perfección me recordaba a Katherine y Julieta, el corazón que tenían era más que impresionante, antes de ellas no había conocido personas que se preocuparan por todos. Katherine aún con sus frases levemente sarcásticas, o su modo “levemente rudo”, ella era buena persona.
De Julieta, poco conocía de ella, es decir… La miré en algunas ocasiones cuando las trillizas me absolvieron de culpa, le conocí de un cierto modo, pero no completamente. Pero sabía que ella era demasiado buena, podía anteponerse con tal de socorrer a los demás.
Pero de ellos, Logan y Gisela… tenía tan carente información.
Sin embargo, conocía que Claudia era la madre de Logan, quien fue enviado a un psiquiátrico por recordar a su madre, retrocedí para regresar a la sala de espera, con mis pensamientos a un tope, pasé mis manos por mi cabello, sentí unas manos cubrir mis ojos mientras que el recargaba su mentón en mi barbilla.
Su aroma se introdujo en mis fosas nasales, sabía perfectamente quien era.
—¿Tarde mucho?—, pregunta sentándose a un costado de mí—, Espero que no.
—No, no mucho—, me encogí de hombros sonriendo levemente—, ¿Fuiste muy lejos?
—Recibí una llamada.
Asentí, sin hacer más preguntas al respecto. Mire hacia el frente soltando un suspiro, ¿Sería difícil ser parte de un bando como lo eran ellos?
—Ahora vengo—, solté. Me levante de la silla para caminar en dirección de él baño.
Mis pasos eran lentos, en realidad quería mojar mi rostro, no había dormido bien estos últimos días, debía confesar que una parte de mi no se sentía segura de dormir en casa, temía mucho el hecho de que las personas que quería fueran lastimadas. Así fue.
El quedarme aún no me resultaba del todo una idea brillante, pero terminé por hacerlo ya que no podía ir evadiendo mis problemas solo por temer el destino. Era débil, era lo único que podía pensar.
Apenas me adentre al baño me acerque al lavabo, no miré mi reflejo, puesto que sabía que estaría demasiado cansada y me vería así, agotada.
También me había dado cuenta que en estos últimos días el dolor no se iba a pesar de lo mucho que lo intentará. Era simplemente yo, una chica con diecisiete años que no sabría que haría después.
No tenía buenas razones para regresar a California más allá de estar encerrada en mi habitación leyendo, sintiéndome ahí en un lugar seguro. Pero... No habían amigos que me esperaran, ni personas que me extrañarán.
Había cortado todo vinculo con ella apenas mis hermanas me dieron otra oportunidad, si en realidad yo... Si en realidad seguía en contacto con ella existía la posibilidad de que solo recayera. Moje mi rostro con el agua fría, para después soltar un suspiro pesado.
Las cosas tenían que mejorar, debía de ser así... Porque de no hacerlo todo se iría al carajo.
Quería que Kathy estuviera bien, quería poder hacer esto miles de veces pero seguía afectandome de un modo extraño. Si las cosas seguían así, terminaría rompiendome.
—Ella lo quiere así—, susurre cerrando los ojos—, Katherine obtiene las respuestas... Yo investigo y es así como llegamos a ellas.
¡Dios! ¡Era brillante! Más que brillante. Quizá podía haber que en un momento a otro Gael se descuidara y poder mirar el celular de Katherine.
Era obvio que las cosas hubieran dado ese giro, si así había sido... Cuando la secuestraron hace un tiempo atrás y después de ello se descubrió quien era su hermano y nos quedáramos dentro de un laberinto llamado casa...
Podía ser que las cosas así fueran una especie de distracción lo suficientemente grande o importante para poder no llamar la atención acerca de que así sería.
Salí del baño caminando de nuevo en dirección de donde se encontraba Gael, Juls podía ser el pilar, ella podía ser el hecho del porque todo comenzará. Pero Katherine era quien daba el uso de razón.
Y con ella fuera... Era posible que algo grande se avecinaba y no quería que estuvieramos listos.
Sin Katherine, con Juls embarazada y Uriel detrás de ella, creía que no había mucha posibilidad de que esto no fuera un problema. Saith y Gilberto estarían aquí todo el tiempo apenas se enteren... Sabían que sería un problema.
Tome una bocanada de aire apenas mire a Gael, necesitaba tranquilizarme si no esto podría salir mal... No necesitaba más problemas.
Debía investigar un poco más, debía de advertirles.
—Regresaste —canturrea, me giré a mirarle con una pequeña sonrisa, mientras que en sus manos tenía un par de dulces—Toma Grace.
Le di una pequeña sonrisa para después tomar uno de ellos—¿Puedo preguntarte algo?
El inmediatamente asintió, miré hacía sus ojos para después mirar hacía el chocolate que había dejado en mis manos, quizás veía a su novia en mí, estaba siendo demasiado dulce, lo había mirado un par de veces mientras que hacíamos cosas, dentro de la casa, en casa de Juls, lo había mirado en varias ocasiones, era rudo, frío, quizá si un poco sarcástico y gracioso, sin embargo no era dulce, no como lo estaba siendo conmigo.
—Dime—dice ante mi silencio, mientras que le da una mordida al dulce que recién abrió—¿Qué sucede?
—¿Tu no eras un chico malo? —pregunté con una pequeña sonrisa—Creí…
—Y tu sarcástica—menciona recargase en la pared—No lo has sido en un rato, ¿Me equivoco?
Me quede pensando por un par de segundos, era cierto. Desde que me había subido a su coche cuando salimos de la cafetería ningún comentario sarcástico había salido de mis labios, elaboré una pequeña mueca.
¿Por qué actuaba diferente en estos momentos estando cerca de él? Parecía como si a una parte de mi en realidad... Parecía haberme sentido en paz.
Y él, no lo sabía. El era conmigo un poco dulce, pero lo había visto de lejos el no era así.
—Es diferente, ¿No eres un chico malo las veinticuatro horas del día?—, cuestione ocultando mi sonrisa—, ¿No eres malo todo el tiempo?
—Soy terrible—, suelta en tono bromista—, Un monstruo de dientes filosos, que sale del armario y te asusta a media noche.
» Grace no lo dijo, pero su cercanía le causaba demasiada paz. Ella no lo dijo, pero aquellas pequeñas bromas y el tono de su voz había logrado que se tranquilizara después de haber estado tan nerviosa los últimos minutos.
Ella no lo dijo, pero en realidad apreciaba lo que Gael estaba haciendo por ella, aquel acto benéfico de la noche donde intentaba que no cayera en picada. No sabía en realidad si lo hacía Gael de un modo desinteresado, o si algo había hecho llegar a ese punto.
Él no lo dijo... Pero en realidad intentaba esto«.
—¿En serio?—, pregunto Grace fingiendo sorpresa—, ¡Eso es terrible! ¿Habrá alguien que pueda salvarme?
—No lo creo, aquí no hay príncipes azules—, me susurro. Podía notar como sus labios escondían una sonrisa mientras que sus ojos me miraban atento—, Solo villanos.
Quería reír, en realidad me resultaba demasiado gracioso las respuestas que me daba, en un punto... Cuando esto se tranquilizo mis pensamientos se quedaron en Katherine de nuevo... Gael tomó mi mano entrelazando nuestros dedos nuevamente, me recosté en su hombro pensando en que era el siguiente movimiento.
Pensaba con claridad, el chico que estaba a un costado de mi, con tantos tatuajes como fuera posible lo estaba logrando, seguro ese era su cometido.
—Deberías dormir un rato—, me señala a lo que negué—, Solo un par de minutos... Te vendría bien.
—No, así estaré bien—, me encogí de hombros. Un pensamiento llego a mi cabeza.
Le miré discretamente de reojo notando como sus ojos estaban por cerrarse, a pesar de luchar en no hacerlo. El estaba candado, no había duda de ello.
—Si, tienes razón—, mencioné sonriendo levemente—, Debería dormir, solo un rato. ¿Esta bien?
El asintió, por lo que me recosté nuevamente en su hombro, revisaría su celular y en el peor de los casos... Volvería.
No importaba lo que me hacía sentir, debía afrontar mis miedos, debía afrontar cada uno de los problemas que me daría todo ello.
Debía ser fuerte por una sola vez, lo haría... Podía ser la mejor en los planes...