Capítulo 1. ¿Quién eres Lía Monet?
Inconsciente en una cama de hospital se encontraba Lía Monet desde hace varios días, los médicos no entendían porque no había despertado aún ya que su cuerpo no sufría ninguna afección y según los exámenes realizados su cerebro tampoco, “Sólo queda esperar" le repetían una y otra vez a sus padres y eso hicieron. Cuando fueron cinco días sin tener nada de respuesta los ánimos estaban disminuidos y la fe empezaba a acabarse, ya en ese momento le habían puesto oxígeno y un tubo para alimentarla, cada vez se veía más delgada, su cara más angulosa y sus huesos más prominentes, los doctores estaban empezando a pensar que Lía no iba a ser capaz de ganar la batalla, aún así seguían diciendo " Solo queda esperar".
Hacia algún tiempo Lía podía escuchar todo lo que decían en la habitación, cada vez que un médico entraba y decía siempre lo mismo, cada vez que su mamá le tomaba la mano y le decía que resistiera, cuando se la besaba sentía unos deseos inmensos de limpiarla, ella sabía que era su mamá por lo que había escuchado, pero sus besos y sus caricias le resultaban nauseabundos, su perfume y su voz eran horribles; lo mismo pasaba con su papá, su olor a alcohol mezclado con colonia barata le era demasiado molesto.
- ¿¡Mami! ? - Fue lo primero que dijo Lía al abrir los ojos, sin embargo, la voz que escuchó no era la que estaba esperando, sabía que era la voz de su madre porque ya lo había escuchado mientras estaba dormida, sin embargo estaba segura que era una voz que nunca antes había escuchado.
- Hija, despertaste, No sabes lo preocupados que estábamos- unas manos delgadas envolvieron su mano derecha y sintió un beso en el dorso.
- ¿Quién eres tú?- Lía miró la mujer que estaba a su lado, era de mediana edad, delgada pero tenía un gran busto marcado por un profundo escote, Su maquillaje era exagerado; Por más que Lía la miraba no la reconocía, intentó retirar su mano pero esta la tenía bien sujeta, - ¿Quien eres?-.
- ¡OH! Preciosa, voy a llamar al doctor – después de decir eso la mujer salió de la habitación.
- ¿Doctor? - Al escuchar estas palabras Lía miró alrededor y se dio cuenta donde estaba, se encontraba en una habitación de hospital, todo era blanco inmaculado, había unos equipos conectados a su pecho, tenía un goteo venoso, ese olor a desinfectante que no sabía porque odiaba tanto, trató de recordar pero su mente estaba en blanco, entonces trato de recordar cualquier cosa, su nombre, su edad, no podía recordar nada; en ese momento entro la mujer Seguida por un médico y una enfermera. - Doctor, ¿qué está pasando?, ¿Dónde estoy? -.
- Lía, me alegro que estés despierta, déjame examinarte y luego hablamos - Mientras la enfermera tomaba sus signos vitales el doctor le revisó los ojos, los reflejos y en general su función neurológica, le hizo algunas preguntas evidenciando falta de memoria.
- ¿Recuerdas algo de lo que paso antes de llegar aquí? - Lía Negó mientras unas lagrimas delgadas rodaban por su mejilla.
- No recuerdo nada, absolutamente nada-
- Tu nombre es Lía Monet, tienes 22 años de edad, fuiste traída al hospital hace seis días inconsciente, no hacía falta nada en tu cartera, tenía el dinero, los documentos y el teléfono móvil, ¿ Qué pasó?, no sabemos, no tenías ningún signo de agresión, alguien te encontró en la calle y te trajo, ya la policía está investigando; tus padres y tu hermano han estado pendientes de ti- Lía lo miró incrédula, mientras el seguía hablando - hemos revisado tu función neurológica y todo parece estar bien, la amnesia puede ser algo pasajero, pero debemos seguir buscando que puede estaría causando, por ahora voy a ordenar que te traigan algo de comer líquido al principio y Según como toleres retiramos la sonda que tienes, descansa, no te esfuerces mucho intentando recordar, los recuerdos llegaran cuando menos pienses- El doctor se dirigió a la mamá y le dijo -puede ayudarle con algunas fotos o recuerdos que signifiquen algo, eso muchos veces ayuda -.
- Si señor, lo intentaré. -
Cuando el médico salió de la habitación el silencio reinó por un buen rato, luego la mamá de Lía le enseñó algunas fotos que tenía en su billetera, una de ellas era del grado de secundaria de Lía, ella estaba parada frente a la puerta de una escuela Pública con su toga y su birrete color rojo y un enorme ramo de flores y una sonrisa enorme, Lía se tocó la cara y preguntó.
- ¿Esta soy yo? - Ella sentía que nunca había visto esa mujer que estaba en esa foto.
- Claro que si hija mía – entonces Maggie buscó un espejo y se lo entregó, Lía lo tomó y se miró en él, pasó sus dedos por su cara, su piel era blanca, Sus ojos eran verdes enmarcadas en unas pestañas largas y tupidas lisas que cuando cerraba los ojos caían sobre sus mejillas, sus pómulos un poco salidos angulosos, la nariz era un poco grande pero del tamaño Perfecto para su cara, Sus labios aunque estaban pálidos y lacerados eran gruesos, sonrió y se formaron dos hoyuelos en sus mejillas.
- ¿Quién es esta mujer?-
- Nena, eres tú, Lía Monet, mi hija, mira aquí está tu teléfono Móvil, revísalo, Siempre me has dicho que ahí está toda tu vida, tu padre viene cuando salga del trabajo al igual que tu hermano, yo no me siento bien al verte así, voy a tomar un poco de aire mientras revisas el móvil. –
Lía tomó el teléfono Móvil que le ofreció su mamá, lo revisó primero por fuera, tenía un protector color rosa, "¿ por qué le pondría a mi móvil un Protector de este color tan horrible ?" pensó mientras se lo retiraba y lo tiraba al caneco de la basura, el móvil estaba bloqueado, intentó recordar la contraseña y no pudo, entonces Puso su huella e inmediatamente el móvil se desbloqueó; lo primero que vio como protector de pantalla fue una foto suya con el palacio de la cruz al fondo, Lía sintió nostalgia al ver esta foto, era el primer sentimiento bonito que había tenido desde que se despertó; luego se sumergió en el móvil y empezó a revisar carpeta por carpeta, había cientos de fotos casi todas suyas posando de diferentes maneras, Selfies y más selfies; no imaginó que fuera tan superficial, la lista de reproducción de música no era de su agrado, no había ninguna canción que ella en cualquier momento escuchara, era cierto que no recordaba nada de su vida, pero ninguna de estas canciones inspiraba absolutamente nada en ella, no estaba segura si era que sus gustos habían cambiado, " ¿ Será que eso es posible?, ¿Al perder la memoria mis gustos pueden cambiar también?”, Pensó mientras escuchaba varios canciones al azar.
También revisó las r************* pero sólo encontró más de lo mismo, las fotos eran muy parecidas a las de la galería y los estados sólo eran de cosas muy superficiales como Presumiendo Platos de comida, restaurantes, lujos que evidentemente no tenía; al parecer estudiaba derecho ya que encontró muchos documentos relacionados con el tema, pero aunque entendía lo que decidan al parecer no era precisamente una experta conocedora, aún así los leyó esperando que su memoria funcionara y Pudiera entender aunque sea un poco.
No supo exactamente a que hora se quedó dormida, Sólo que de un momento a otro la invadió el olor a colonia barata y alcohol, supo que su padre estaba allí, cuando abrió los ojos él estaba mirándola con curiosidad, pero su expresión cambió inmediatamente a una de preocupación.
- Hola bebé, Gracias a Dios estas bien, estábamos muy preocupados-
- ¿ Tu eres mi padre verdad?- ella lo miró tratando de encontrar algo que le confirmara que eso era cierto, Pero aparte de asco no sintió nada más.
- Si hija, ¿puedes recordarme? - ella negó con la cabeza, el respiró y estimó la mano para acariciarle la cabeza, ella se retiró sin permitir que él la tocara.
- Es muy pronto, siento que no te conozco. - dijo ella.
- Si, tranquila, vas e ver que poco a poco te das cuenta quien soy y nuestra relación vuelve a ser lo que era antes- ella sonrió pero volteó la cara y cerró los ojos, John Monet estuvo un rato más en la habitación y luego se fue dejando a Lía sola.
Cuando Lía sintió que estaba sola abrió los ojos, tomó el espejo de la mesa de noche, miró su cara, la tocó, la pellizcó hasta que sintió el dolor, luego revisó sus brazos. sus manos, su torso, su abdomen, Sus piernas; revisó todo lo que pudo, pero definitivamente no reconoció nada, Suspiró tratando de sacar su frustración y preguntó para sí misma "¿Quien eres Lía Monet? “.