EL QUE NO QUISO LUCHAR FUI YO Capítulo 36. Quería detener el tiempo, tenerla así para siempre, su respiración y la mía unidas en una sola, se alejó bruscamente y con la voz temblorosa susurró. —¡No vuelvas a tocarme! —frunció el ceño. Sentí un nudo en la garganta, me miró fijamente, había tanto dolor en sus ojos, tristeza. Retrocedió lentamente. Todo estaba demasiado oscuro. —¡Perdóname! —murmuré en un pequeño hilo de voz. Sus lágrimas se hicieron presentes, las palabras no le salían, sus manos estaban temblando, traté de acercarme y ella retrocedía, me dolía verla así, el corazón se me aceleró. —¡Aaay! —gritó—, no te acerques. Que no quiero ¿Es qué no entiendes?.. Su voz se cortó, una tras otra salían sus lágrimas. Me acerqué lentamente y la tomé de la cintura, la acerqué hac

