EL QUE NO QUISO LUCHAR FUI YO. Capítulo 37. Me incorporé, ella aleteó sus largas pestañas. Seguimos caminando en silencio, le pasé el brazo por los hombros y la acerqué hacía mí, se estremeció y eso me encantaba. —¿Tienes frío? —inquirí. —Digamos que sí. —Pero si tú eres de clima frío. Sonrió, se encogió de hombros, deslizó su mano por mi espalda aferrándose a mí, ahora yo me estremecí y ella sonrió. Increíble lo que puede hacer el rose de la persona que amas, solo una caricia o un gesto te puede desarmar. Caminamos en silencio, creo que ambos lo disfrutamos y estamos evitando algo. Se soltó de mi agarre cuando llegamos a la tienda. Los chicos estaban sentados en una banca viendo bailar, Carola y Natalia nos miraron con malicia, ambos las ignoramos, pedimos algo de tomar, Nat

