CAPÍTULO 28 Gimoteo con la salsa deslizándose en la comisura de mis labios, dando una no muy bonita imagen, pero eso es lo menos que me importa, desde luego. Bastian ha hecho una exquisitez difícil de igualar, la boca se me hace baba al pinchar la comida con el tenedor otra vez. Él me mira expectante sentado al frente de la mesa sin tocar su cena. La preparación fue divertida y eso es lo que menos me esperé, puesto a que no podemos cruzar más de dos palabras sin discutir. Lavaba todo lo que él dejaba de utilizar y así no creamos mayor desastre en la cocina. En realizad, no conversamos acerca de algo en específico, fue ameno y agradable, por así decirlo. Él se inclina hacia adelante como si no pudiera esperar y no puedo dejar de fijarme en sus mangas subidas hasta el antebrazo, no sé porqu

