CAPÍTULO 29 Calentito. Es todo lo que puedo percibir. Acurruco a un cuerpo caliente envuelve el mío casi con posesión. Intento deshacerme entre sus brazos pero me es misión fallida, al abrir los ojos y toparme con la luz del día contra mi retina una alarma automática se enciende haciéndome entrar en la realidad. Se supone que hoy debo trabajar, todavía no es fin de semana. Por un cuerno si llego tarde. Un gruñido brota de los labios de Bastian cuando me separo, o más bien, lo intento y me voltea dejándonos frente a frente. Quiero hacer un puchero lastimero, no es justo que alguien luzca tan bien al despertar, lo digo, lo diré y lo sostendré. Sus labios hinchados se curvan en una sonrisa somnolienta antes de darme un beso en la frente que me derrite bobalicona debajo de él. Sin poder evita

