Tras la cena que ofrecí en la mansión para celebrar que Catalin había terminado con el entrenamiento que le permitía controlar su don de nacimiento, me reuní con el grupo que se encargaría del rescate del brujo Sasha y su familia. Era necesario detallar ciertos puntos que debían seguir para que la incursión sea exitosa, además de que no nos quedaba más tiempo porque debíamos aprovechar que Los Dracul perdieron muchos guerreros en el último enfrentamiento que tuvimos, y si posponíamos nuestros planes, les dábamos opción a que fortalezcan su ejército, al menos en cantidad, ya que lograr tener buenos guerreros no se consigue en horas ni días.
Días antes, Catalin detalló las instalaciones del Castillo Dracul, por lo que Gonzalo pudo dibujar los planos que nos sirvieron para graficar el recorrido que el equipo liderado por Thomas seguiría para llegar a donde nos imaginábamos que podía encontrarse Sasha y su familia. «Si Laura es la predestinada de mi hermano, quiere decir que el brujo y su familia deben estar en la Torre de Lucian. Lo más seguro es que los haya acomodado en las habitaciones que están un piso debajo de los aposentos que él suele utilizar, para no tenerlos alejados de su control y protección», mencionó Catalin al considerar que Lucian no dejaría a su suerte a quienes son familia de su compañera predestinada.
Aparentemente, el castillo se encontraba en una colina, con un camino largo, pero fácil de andar hasta el portón principal de ingreso, pero hacia el ala norte se alzaba un empinado cerro que servía como cerco natural de la propiedad. Detrás del cerro, un precipicio de más de mil metros se veía por la erosión que un pequeño río había causado con el paso de los años, lo que aseguraba que ningún ejército pueda atacar por ese flanco, ya que no había forma de que los soldados puedan acceder al castillo por ahí al tener que escalar un largo trayecto rocoso y muy empinado. Sin embargo, un equipo pequeño como el que habíamos preparado sí podía ingresar sin problemas al castillo por ese lado, más cuando una bruja, de las más poderosas que haya existido en los aquelarres, podía teletransportar a ese grupo, evitándose el trabajo de subir tan empinado cerro.
Mirando desde el norte, la Torre de Lucian estaba al lado derecho, al oeste. Tras dejar el cerro, ingresarían a un pequeño patio donde tiempo atrás Los Dracul acumulaban los cuerpos inertes de las víctimas tomadas para alimentarse, ya que habían hecho un paso en medio del cerro, por el cual arrojaban los c*******s hacia el río, permitiendo así que las familias de los desaparecidos encuentren los cuerpos sin vida de estos para darles sagrada sepultura. Con el paso de los siglos, esa práctica cayó en desuso, ya que los humanos de la urbe de Bran libremente entregaban su sangre a los vampiros, en porciones que les permitan mantenerse con vida, obteniendo el clan un medio permanente para obtener alimento, evitando la escasez y el escándalo que se ocasionaba por las grandes masacres que perpetraban.
Por ese patio tendrían acceso a los escalones que recorrían la Torre de Lucian. Dividida en cinco tramos, Catalin imaginaba que el brujo y su familia estaban en el tercero, ya que Lucian utilizaba los aposentos del cuarto nivel. Sara hizo posible que las imágenes que la vampira guardaba en su memoria se nos fueran compartidas, para conocer las condiciones del acceso a los diferentes tramos de la torre, incluidas aquellas que escapaban del conocimiento general, siendo solo Lucian y los pocos miembros de su familia los que utilizaban los corredores secretos. Al estudiar esas referencias, concluimos que, al quedar descubierta la incursión de Los Höller al Castillo Dracul, el único punto por el cual guerreros podrían acceder a la torre para enfrentar al equipo de rescate sería el patio del ala norte, por lo que Klaus y Helmut tendrían que ir a último, para contener a los vampiros, dándole tiempo a Killari de ejecutar la teletransportación o abrir un portal para abandonar territorio Dracul.
Catalin, al conocer la propiedad, debía subir la torre encabezando el equipo. Thomas iría detrás de ella, luego estarían Killari y Katha. De los seis miembros del equipo, Killari era la que más peligro corría. Aunque era una excepcional bruja, no estaba entrenada para el combate, por lo que debía ser resguardada, de ahí la decisión de que ella fuera en medio, entre Thomas y Katha, ya que ambos guerreros licántropos no permitirían que ningún vampiro llegue a ella. Katha estaba cerca de la retaguardia porque, si Klaus y Helmut no podían contener a los guerreros vampiros, ella tendría que desatar su habilidad especial al ser una híbrida, dando tiempo al equipo para reorganizarse y escapar.
Con todos los puntos claros, me comuniqué con Gianluca, quien aseguró que el Gamma Barone, Leonardo, estaba listo con su equipo de contención, esperando que llegue a Teramo el equipo de rescate Höller para salir rumbo a Bran. Como lo mejor era llegar a territorio Dracul durante el amanecer, acordamos que partirían de Lima por teletransportación a mediodía, para que lleguen a Teramo cuando recién daban las 6 pm, teniendo suficiente tiempo para que Thomas y los demás expliquen el plan que habíamos pensado.
El no participar como m*****o del equipo de esa misión me tenía un poco preocupado. No era que desconfiara de las habilidades de los elegidos, pero la responsabilidad que pesaba sobre mí como Alfa me hacía querer liderar toda incursión que hiciéramos a territorio enemigo, ya que siempre había buscado evitar que guerreros de mi manada mueran innecesariamente. Sin embargo, mi Luna Amelia supo hacerme ver el error en el que caería si participaba en esa misión, ya que me exponía a ser capturado o hasta aniquilado, algo que podría darse, aunque tuviéramos éxito, lo que ocasionaría que deje a la manada desprotegida. Encomendando a la Madre Luna a cada uno de nuestros rescatistas, vi como Killari pedía al equipo que se tomaran de las manos para iniciar la teletransportación.
A las afueras de la Mansión Barone en Teramo, Abruzos, Italia, minutos después de la teletransportación del Equipo Höller de rescate.
A las afueras de la ciudad de Teramo se alza magníficamente la Mansión Barone, cuyos muros datan de tiempos anteriores a la llegada de Cristo, los cuales se han preservado gracias a la tecnología en ingeniería y arquitectura que Los Barone han invertido para salvaguardar la historia contenida en piedra y madera. Sin curiosos que puedan observar por la lejanía de la propiedad al centro urbano, Killari detuvo la teletransportación enfrente del gran portón. La bruja de los Andes Peruanos pudo haber hecho que el equipo apareciera de la nada en el interior de la mansión, pero prefirió que los dueños de casa sean quienes les abran paso hacia el interior de sus dominios.
A Thomas también le pareció prudente la decisión que tomó la bruja. Aunque en esa oportunidad las manadas Höller y Barone estaban trabajando en conjunto, los ánimos no eran los mejores entre ellos, ya que el accionar de Laura en las últimas semanas había causado que la tensión despierte entre quienes eran hermanos por especie. El exguardián de las piedras de luna iba a golpear el enorme portón para anunciar la llegada de los esperados visitantes cuando este se abrió de par en par, dejando ver a la bruja Miranda y al Delta Barone, Rafael Rossi, quienes eran compañeros predestinados y los encargados de los protocolos en la manada italiana.
– Bienvenidos. Para Los Barones es un enorme placer contar con la presencia de nuestros hermanos licántropos de la Manada Höller –saludó así Rafael, a la par que hacía una venia que su compañera también realizó-. Por favor, siéntanse como si se encontraran en territorio de su manada, en especial tú, Princesa Catalin –Rafael y Miranda volvieron a hacer una reverencia en honor de la vampira, quien apretó sus labios para evitar expresar sorpresa, ya que no se esperaba ser bien recibida en otra manada que no sea la de Los Höller.
– Gracias –soltó tímidamente la vampira, quien miraba conmovida a Thomas, quien sonreía feliz porque su compañera estaba recibiendo el trato que ella se merecía.
– Y yo, en particular, me siento muy feliz de poder dar la bienvenida a Killari, hija predilecta de los aquelarres por haber sido la Bruja Suprema –Miranda se acercó a la bruja peruana y le dio un fraternal abrazo.
– Querida Miranda, fue hace tantas décadas atrás que nos vimos por última vez, cuando apenas eras una niña y ni idea teníamos que serías la predestinada del Delta Barone del Alfa Gianluca –Killari recibía con gusto el gesto de cariño de quien recordaba como una entusiasta y curiosa niña que deseaba ser una gran bruja al tener como máxima referencia a la Bruja de los Andes Peruanos-. Ahora entiendo por qué no necesitamos avisar sobre nuestra presencia.
– Miranda ha permanecido atenta durante la última hora para percibir la energía que emana la poderosa Killari, y así saber que ya era el momento de dar la bienvenida a quienes esperábamos con ansias –dijo Rafael mientras tomaba de la mano a su compañera, a quien sonreía con ternura porque ella no dejaba de comportarse como la pequeña niña que Killari recordaba bien.
– Cuando me enteré que vendrías a territorio Barone, la alegría hizo que mi corazón latiera al ritmo del hermoso yaraví que siempre cantabas cuando recordabas la tierra donde naciste, el aquelarre oculto entre lo alto de los Andes, en Perú. Aunque esa hermosa melodía es melancolía pura, tu recuerdo es pura felicidad, y saber que te volvería a ver me ha mantenido muy inquieta los últimos días –las palabras de Miranda, bruja proveniente del aquelarre de Europa Central, alegró a Los Höller porque podían estar seguros que eran bienvenidos entre Los Barone.
La pareja de Deltas guio al Equipo Höller de rescate hacia la biblioteca, donde Gianluca esperaba junto a Piero Bianchi y Leonardo Moretti, Beta y Gamma Barone respectivamente.
– ¡Bienvenidos, hermanos de la Manada Höller! –saludó efusivamente Gianluca, quien sonreía sinceramente al ver a los seis que Stefan designó para rescatar al brujo Sasha y familia de los dominios del Clan Dracul-. Doy gracias a la Madre Luna por tenerlos entre nosotros. Su presencia alivia mi corazón. Que Stefan haya aceptado la participación de Los Barone en esta misión me reconforta, después de todo lo que ha ocurrido en las últimas semanas –la vergüenza llegó a la mirada de Gianluca, por lo que dejó de ver directamente a los ojos de los recién llegados.
– Un Alfa nunca agacha la mirada –dijo Thomas a Gianluca mientras con sus manos el alemán tomaba por los brazos al italiano para reconfortarlo-. Dejemos en el pasado lo ocurrido. Somos hermanos, por especie y porque tenemos a la Madre Luna protegiéndonos –al Alfa Barone se le iluminó la mirada porque sabía que, si Thomas reaccionaba de esa manera, era porque Stefan también pensaba lo mismo, y no estaba equivocado.
El equipo que lideraba Leonardo tenía el fin de atacar si el Equipo Höller era descubierto. Por la cantidad de guerreros licántropos que irían al lado de Leonardo –un total de cincuenta-, el traslado sería por medio de un portal unidimensional. Con ayuda de Miranda, Killari abriría el portal en Teramo, y sería la primera en cruzarlo para abrir aquel que permitiría el arribo en la ciudad de Bran. Al explicar la arquitectura del Castillo Dracul, convinieron que harían una primera parada para dejar a Leonardo y su equipo en el valle formado por el río al final del acantilado. Los Barone estarían a la espera, por si necesitaban que aparezcan con la fuerza de choque requerida para defenderse del ataque de los vampiros. Tras tener los diferentes puntos claros, se dispusieron a descansar durante las siguientes horas nocturnas, esperando que llegue el mediodía a Bran, que siempre se da una hora antes que en Teramo.
Durante el verano, el sol es tan potente en Europa del este que puede atravesar las espesas nubes que usualmente mantienen a la urbe de Bran entre tinieblas durante el mediodía, por lo que los vampiros se refugian en el Castillo Dracul para no ser dañados por los rayos del astro rey. Una hora era la que tenía el Equipo Höller de rescate para ingresar al castillo, encontrar a Sasha y su familia y retirarlos de territorio vampiro. Con el portal abierto, Killari cruzó primera, seguida muy de cerca por Helmut, ya que el guerrero licántropo compañero de la bruja no iba a dejarla sola y expuesta ni un solo segundo. Después de ellos continuaron Catalin con Thomas, Katha con Klaus y por último Leonardo con su equipo de choque. Miranda se quedaría encargada de mantener el portal abierto mientras los guerreros lo cruzaban. Tras pasar el último guerrero Barone, la bruja cerró el portal y oró para que la Madre Luna los proteja y guíe hacia el éxito.
Cuando Killari abrió el portal en Bran, solo unos tímidos animales silvestres fueron testigos del arribo del Equipo Höller de rescate y del Equipo Barone de choque. El sol brillaba, por lo que era el momento de dar inicio con la incursión. Después de cantar el hechizo para ocultar su olor y el de sus compañeros de incursión, la bruja teletransportó a los seis a lo alto del acantilado, desde donde bajaron hacia el patio de la zona norte del Castillo Dracul. Como esperaban, esa zona estaba desierta durante el mediodía, así que pudieron llegar a las escaleras de la Torre de Lucian prontamente.
Como lo habían planeado, empezaron a subir la torre siguiendo el orden pensado, por lo que Catalin encabezaba el paso del equipo. Los recuerdos de tiempos felices llegaron a la memoria de la vampira, por lo que la añoranza la golpeó, e hizo entristecer. Thomas sentía la tristeza de su compañera por desear volver a tener momentos felices con aquellos que amó antes de encontrarlo: sus padres y hermano. «Tranquila, mi princesa. Debes despejar tu mente y mantenerte controlada. La misión es importante y te necesitamos», le dijo al oído Thomas en un momento en que pidió al equipo detener el paso. Catalin cerró los ojos para limpiar su mente de todo recuerdo del pasado y enfocarse en el presente, lográndolo gracias al entrenamiento mental que había tenido con Sara. Fue cosa de segundos el que retomaran la marcha hacia el tercer nivel de la torre, donde presumían que encontrarían al brujo Sasha y su familia.
Catalin conocía bien a su hermano, y este no había cambiado en las últimas décadas, por lo que, a pocos metros de llegar a la tercera planta, oyeron las risas de los hijos de Sasha y Paula, quienes jugaban. Al ver que no había vampiros cerca, Killari pidió adelantarse y ser quien ingrese a la habitación donde los hijos del brujo se encontraban. «Si te ven, puede ser que se espanten y empiecen a hacer ruido, cosa que alertaría a todos en el castillo. Sé que tenemos el apoyo del Gamma Barone y su equipo, pero si podemos evitar que corra la sangre de los nuestros, es preferible tomar esa opción», explicó así la bruja lo que motivaba a pedir ese cambio de posición en el avance del equipo. Como Helmut estaba nervioso al ver a Killari caminando a la cabeza de la formación, Thomas cambió lugar con él para que el guerrero Höller se encargue de la protección de su compañera.
Al estar solo a un par de pasos para abrir la puerta de donde provenían las risas de los niños brujos, Killari soltó un hechizo con el que creó mariposas y pajarillos hechos de destellos brillantes. La sensibilidad de los pequeños ante la magia hizo que miraran la puerta antes de que esta se abriera, ya que sintieron la presencia de la poderosa bruja. Aunque no sabían de quién se trataba, los niños igual corrieron hacia el encuentro de Killari, quien les sonrió. La escena del abrazo de los tres hijos de Sasha con la bruja de los Andes Peruanos se vio tan familiar que cualquiera pensaría que se conocían, pero no era así. Los brujos, cuando son niños, perciben con mayor facilidad la presencia de otro de su especie, y eso lo recordó muy bien Killari. No pasó mucho tiempo para oír pasos apresurados acercándose hacia la habitación donde estaban los niños.
– ¿Killari? –pronunció Sasha con asombro el nombre de la bruja-. ¿Qué haces aquí?
– Hemos venido por ti y tu familia. Sabes que no es bueno que estés aquí. En cualquier momento pueden llegar los magos oscuros –Killari se acercaba a Sasha cargando en sus brazos a Brunella, la hija menor del brujo. El resto del Equipo Höller de rescate ingresó a la habitación ante la mirada asombrada de Sasha. El brujo sonrió conmovido y avergonzado. Los Höller se preocuparon por él al verlo junto a Los Dracul, y al suponer que estaba siendo obligado a ayudarles, planificaron una incursión de rescate para liberarlo junto a su familia.
– Gracias. En verdad, aprecio mucho que se hayan preocupado por nosotros –dijo Sasha y caminó hacia Killari, a quien abrazó al recordarla siendo la Bruja Suprema mientras él era un niño muy curioso en el aquelarre donde creció-. En realidad, ya tuvimos la visita de un mago oscuro –todos quedaron mudos ante el sorpresivo comentario.
– ¿Y qué hiciste para que los vampiros no te entregaran, junto a tus hijos, a ese seguidor de Satanás? –preguntó muy curioso y preocupado Thomas.
– Yo, nada. Quien nos protegió fue Lucian –nadie creía lo que Sasha acababa de decir, pero en Catalin se marcó una sonrisa al imaginar que en su hermano empezaba a aparecer la bondad tras haber encontrado a su compañera predestinada.
– ¿El Príncipe Lucian? ¿El mismo que atacó nuestra manada durante las nupcias del Alfa y la Luna? -preguntó Helmut sorprendido de que el vampiro haya podido proteger a alguien que no sea de su especie.
– Sí, el mismo que es hermano de la Princesa Catalin –dijo Sasha y miró a la vampira, haciendo una reverencia ante ella, reconociendo así su real procedencia-. Creo que sería bueno que los lleve al salón de La Corte. En este momento, los miembros más importantes del clan están reunidos ahí porque con lo que ocurrió ayer, Los Dracul serán perseguidos por Satanás y sus huestes, así como por sus aliados, que son los otros clanes vampíricos –nadie entendía lo que Sasha había comentado, pero no dudaron en seguir los pasos del brujo hacia el salón de La Corte Dracul.