No aparté la mirada de la ventana de regreso a casa. A su casa. A la que supongo, pronto será nuestra. Volví a sentir que aquel lugar era demasiado grande. Demasiado imponente para mi. Me sentía como un pequeño punto en medio de la nada. Así era Mariano; le gustaban las cosas grandes, que llamaran la atención del resto... Cosa que precisamente era contrario a mi, y que por ser de él, me llamaba la atención. Bastante enredado, pero mi mente no era de las mas simples este último tiempo. Hizo funcionar el mando a distancia para abrir el portón y entramos sin problemas. Una vez dentro del inmueble, Mariano fue hacia su habitación, no sin antes darme un beso, dejándome sola en el gran salón. Otra vez ahí... Recorrí lentamente la sala, familiarizándome con el lugar, llegando al equipo de

