ECLIPSE Dejar hablar a solas a Marvin y a Caroll, luego de haberle contado sobre los boletos para la feria que me dio Dimitri Verly, fue una mala idea, no tuve opción, no después de que supieran que fui yo quien mandó ese mensaje de texto, para que creyeran que en realidad fue Marvin. Me encuentro sentada en el sofá elegante de la estancia de estar principal, frente a los ojos acusadores y fríos de Kester, la madre de Ana. Ambas son como dos gotas de agua, en especial con la mirada, una que me martilla fuerte las paredes de mi cráneo, aunque no diga nada. Por lo menos la loca de Milenka Verly no está presente, si ellos me lo pidieran, la podría matar ahora mismo con mis propias manos. —¿Desde cuándo eres amiga de Marvin y Caroll? —por fin rompe el silencio, manteniendo su mirada gélid

