Alessia:
Mi corazón acongojado de nuevo por la misma persona, no puedo creer que mi corazón, siga soportando todo el daño que he sufrido.
Verlo ahí, con aquella tía arrodillada frente a él, muevo mi cabeza intentando borrar esa imagen.
Me había visto con Aitor, sabía que estaba mal, pero estaba haciendo lo que Nora dijo, le di la oportunidad a ambos de volver a reconquistarme, con Dann todo iba perfecto, pero siento siempre esa estúpida inseguridad de que hará algo que me rompa el corazón.
Tal cual lo hizo ahora, en cambio Aitor no me ha lastimado, es aquella persona de la cual me enamoré hace años, aquella persona en la que confiaría mi vida.
Pero que hago con este maldito sentimiento por Dann.
Por qué si, yo podía querer con todas mis fuerzas volver amar como hace tanto tiempo ame a Aitor, pero este estúpido y necio corazón al único que quiere en mi vida es al gilipollas de Dann.
Aitor si me había besado, pero yo no respondí su beso, sentía que las cosas con Dann estaban demasiado bien, como para confundir a Aitor con sentimientos no correspondidos.
Me recuesto en mi cama y pasan las horas, mi celular suena sacándome del trance en el que me había sumergido.
— ¿Aló?
— ¿Ale? ¿Estás bien? — no les pasa, que alguien les hace esa estúpida pregunta y se derrumban, eso me paso a mí.
— Si... —lloro— estoy bien.
— Voy para allá— cuelga el teléfono.
Las lágrimas vuelven de una forma peor, y vuelve aquel dolor en el pecho.
5 minutos más tarde Aitor toca mi puerta, le abro y me extiende sus brazos.
Nos acomodamos en el sillón y sin hablar nada, el solo acaricia mi pelo de forma paciente.
— ¿Sabes cuánto tiempo espere por volver a estar así contigo? Bueno en mis anhelos no estaba el hecho de que estés derrumbada, menos pensando que hoy nos volvimos a besar después de mucho. — levantó la mirada y limpio mis lágrimas.
— No te voy a mentir. — limpio más lagrimas— Le sigo amando, no puedo cambiarlo, y de verdad lo lamento.
— Y yo te sigo amando a ti, y me tendrás aquí, aunque sea consolado las gilipolleses que mi hermano haga. — bajo la mirada— Oye, mírame, uno no es dueño de los sentimientos, no te sientas mal.
— No sabes lo que daría, por volver a sentir ese amor que sentía por ti, y no esté maldito dolor en mi pecho.
Él me abraza y me acurruca en su pecho, sé que le he lastimado, pero sigue aquí a pesar de eso.
No mentía, daría lo que fuese por desparecer este dolor, las imágenes de mi mente de Dann con alguien más.
Pero uno no manda al corazón, ni los sentimientos que expresa, ni el por quien los expresa.
Me dormí en los brazos de Aitor, y desperté en mi cama, apenas abriendo los ojos por la irritación.
Me alisté con unas gafas y me dirigí a mis clases teóricas pendientes.
Tenía clases de cirugía y todo el mundo me observaba de manera extraña, claro si llevaba gafas dentro del salón.
La clase terminó y me aleje de mis amigas, avise que necesitaba estar sola, y nadie protesto, les dije que después las pondría al día.
Lo que era fácil, dado que ya andaban los rumores, aquella chica ya había esparcido rumores de aquella mamada que le había hecho a el ex mujeriego de la facultad, se escuchaban rumores del tamaño de su polla, y de lo bien que la habían pasado hasta que yo atravesé esa puerta, supongo que por eso mis amigas habían entendido el hecho de que no quería estar cerca de la facultad.
Camine hacia aquella plaza que posee la facultad y me acomode en una de las bancas, no podía creer que aparte del dolor que sentía por haber visto lo que vi, mi corazón se derrumbara recordando que él pensaba que estaba mejor sin él, como si para mi fuese fácil estar sin él.
Como si mi estúpido corazón lo soportará, como si mi cuerpo no lo extrañará, te encargaste de dejar tus caricias marcadas en mi piel, que ni, aunque quisiese las podré quitar.
— ¿Mal día? — me sobresalto al escuchar al Doctor de cirugía y recordé aquella colecta de firmas.
— Digamos que sí. — me levanto de la banca y camino con él a mi lado.
— Todo mejorará, si es por una asignatura, el semestre pasado te vi salvarla en las últimas, así que no puedes rendirte; — eso me hace sonreír, porque sufrí mucho con su asignatura, pero al final logré salvarla — si es por los rumores no puedo hacer nada.
El acaricia mi mejilla, limpiando algunas lágrimas que pasan por bajo mis gafas negras.
Yo se lo permito, pero no puedo negar que me siento incomoda.
Sin previo aviso él se aleja, salgo del desconcierto y veo que él no se alejó, Aitor lo tiene sujetado apuntó de golpearle y yo me interpongo logrando que aquel puñetazo llegue en mi rostro.
— ¡Maldita sea! — alega Aitor al ver que su puño da contra mi cara, y suelta al Doctor y va hacia mí.
Lo observó atónita, no entiendo porque llegó con la intensión de golpearlo, definitivamente está no es una buena semana para mí.
—Lo siento... — dice mirando al doctor con odio.
Me dirijo hacia mi auto, sin lograr que me explique lo acontecido, el corre tras de mí, pero no quiero oírlo, ayer estaba consolándome y hoy viene y golpea a mi profesor.
¡Porque están todos locos!
Manejo de forma rápida y la vista se me nubla mientras manejo, veo la posibilidad de un destino más cercano que mi casa y llego a la casa de Nora, me veo en el espejo retrovisor y noto que es una mala idea.
Mis ojos siguen hinchados y ahora mi pómulo toma un color morado.
Mis ojos están tan irritados que me cuesta visualizar mientras manejo, claramente no lo pensé bien, al ir a la facultad en coche.
Toco la puerta del departamento y Cris es el que abre.
— ¡Qué coño te paso en el ojo!
— No te preocupes, no es nada. — me quita las gafas y aparece Nora y me abraza, y ahí tenemos otro momento en el que me derrumbó.
— Dann es un cretino que solo piensa con la polla. — su comentario causa una leve sonrisa.
Me siento en el sofá y les cuento el hecho de porque mi pómulo esta morado, ambos respiran y Cris suelta muchos improperios y se levanta del sofá y se marcha, trató salir tras de él, pero Nora me detiene.
— Cuando se le mete algo en la cabeza, no hay quien lo detenga, yo que tú, ni me esfuerzo.
Me quede conversando con mi amiga, me contó que ayer vino Dann y le contó lo acontecido entre nosotros, y también me contó que por parte de Cris se llevó la regañada del siglo y que por su parte una buena bofetada.
Aitor:
Todo se salió de mis manos en el momento en que la vi con otro tipo, mi mente se nubló por completo y todo se fue al carajo, al reconocer quien era aquel tipo, no era Dann.
Era el hombre que habíamos contratado para que logrará formar discusiones entre Dann y Ale, pero esto definitivamente no estaba en el trato
¿la quería besar?
Pues que se joda.
***
Cojo mi teléfono agobiado por todo lo sucedido, espero que conteste mi llamada.
—¿Que pasa Aitor?
— Despide al doctorcito imbécil que contrataste.
— ¿Qué pasó con él?
— Qué te importa, sólo despídelo, no seguiré pagando sus estúpidos servicios.
Cuelgo enojado y lanzó mi teléfono al sillón de mi departamento.
La puerta retumba por varios golpes y me dirijo abrir, sabía lo que se venía.
Abro la puerta y lo primero que siento es un puño en mi cara.
— ¡LE VUELVES A TOCAR UN PELO A ALE Y TE JURO QUE TE PARTO LA CARA A GOLPES!
Reaccionó al ver su rostro de furia, y a su amiguito sujetándole.
— ¡Dijiste que hablarías con el!
— Si quieres golpear a alguien, hazlo conmigo gilipollas.
Yo sonrió provocando su ira.
El amigo lo aleja de mí y yo me acerco provocándole.
— La aleje de otro, tu competencia si lo quieres ver así.
— Yo no necesito ayuda para recuperarla, y no tengo competencia. — me rio en su cara para provocarlo.
—eso no fue lo que me hizo notar cuando la consolé ayer después de tu desplante.
Cris lo aleja de mí y cierra la puerta, dejándolo afuera, sabiendo que no aguantara las ganas de volver a golpearme.
— Si la vuelves a tocar, Dann no será el único que te parta la cara, estas advertido.
Sale hecho una furia. Y yo me dirijo a mi cuarto, pensando en que solución le daré a este problema, no puedo dejar que Ale se aleje de mi por este estúpido error.
Claro que no necesita ayuda, si gracias a él, la he tenido tendida en mis brazos llorando.
Dann ni te imaginas la futura sorpresa que te espera.
Esta me las pagas, mañana mismo me encargaré de que te enteres que aquel proyecto que tanto te llamo la atención, no lo dirige nada menos que tu hermanito favorito.
***
Me levanto y me preparo para lo que viene del día. Camino decidido donde Ale y llego a su casa, ella está a punto de montarse en su coche y me ve.
Agachó la mirada para que vea mi arrepentimiento, ella camina hacia mí, levanta mi barbilla y ve mi pómulo roto.
— Lo siento, jamás pensé que Cris, iría a golpearte— me acaricia y yo hago un gesto de dolor.
— No fue exactamente Cris, pero me lo merecía. — sus ojos se iluminan al pensar que fue Dann quien me golpeó y me arrepiento de lo que dije. — Lamento esto. — acaricie su rostro y se encogió por el dolor de su pómulo herido.
"Sigo enamorada de él"
Vienen a mi mente sus palabras, te prometo que si me permites borraré cada huella que dejo en tu piel, y las remplazare por las mías.
***
Llego a la facultad y me dirijo a la oficina de Dann, hoy tenemos una reunión, lo lindo de todo esto, es que él no sabe que esa reunión es conmigo.
Son 10:58 y me adentro en su oficina sin tocar la puerta, el levanta la mirada y suspira.
— Que quieres Aitor, no estoy para gilipolleces, tengo una reunión así que, si quieres arreglar cuentas por lo de ayer, deberías esperar a que salga a las 2 de la tarde.
— Yo no vengo arreglar cuentas, lo que tenía que arreglar ya lo arregle con Ale— el levanta la mirada al escuchar su nombre— yo vengo a una reunión con el Doctor Smith. — él me mira con odio y encaja todas las piezas.
— El proyecto para los alumnos de cuarto es tuyo... ¿Qué pasa hermanito?, ¿tan cobarde te has vuelto que te escondes detrás de un proyecto sin firmar?
— No doctor Smith. Cobarde no, precavido, debes reconocer que, aunque el proyecto sacara a flote tus estudiantes, si sabias que era mío lo rechazarías.
—Ahora entiendo porque querías libre elección de la estudiante para tus trabajadores.
— Sabes que ella es la mejor, y yo busco lo mejor para mis trabajadores.
— Si claro... — ironiza— ¿a eso viniste? ¿a restregarme tu estúpido proyecto y decirme que Ale será la que lo realiza?
Me apoyo en su escritorio.
— Vine a decirte que me encargaré, de borrar cada huella tuya de su piel con mis caricias, no le quedara nada de ti. Te lo juro.
— ¿Vas a borrar mis caricias con golpes? — se ríe en mi cara.
— Eso fue un error, ese golpe no era para ella y ya lo solucionamos.
— Estas equivocado, si piensas que será fácil borrar mis caricias de su cuerpo, ella es mía y nunca volverá a ser tuya.
— Nunca digas nunca.
Me retiro escuchando caer cosas de su escritorio y sé que conseguí lo que necesitaba.
Se que ella sigue enamorada de él, pero él no lo sabe, y jugaré con su mente, si tengo que hacerle creer que ella duerme en mi cama, lo haré.
Y sufrirá tanto o más que yo.
***