Dann:
Había llegado a casa, estaba con el nuevo integrante de mi vida, un pequeño perro, que rescate de la calle, este pequeñito ser, había sido mi compañero por largas noches pensando en Ale.
Pero hoy era un buen día, Ale había aceptado darme una nueva oportunidad, y como era de esperarse yo saltaba en un pie, es lo que espere por meses, y por fin lo obtenía.
Me recosté en mi cama y como en muchas noches, volvía ese sueño a mi mente; yo con ella, envueltos en sudor, en mi cama, disfrutando el uno del otro.
La extrañaba, no lo podía negar, luego que Aitor nos descubriera en este mismo departamento, me emborrache muchas noches, y siempre terminaba de la misma forma, pensando en cuanto extrañaba a aquella mujer que había despertado en mi lo que nadie jamás había logrado.
He decidido hacer la mejor cena de mi vida, le comento a Nona, que necesito sorprender a Ale, ella me dice que organizara todo mientras yo voy a la facultad.
Llego a mi oficina, y comienzo con los papeles del día, salgo a la hora de almuerzo y volviendo de él, decido ir a ver cómo funciona la clínica, reconozco que no está dentro de mis funciones, pero me llena de una forma inexplicable ver a Ale ejerciendo su labor.
La observó a lo lejos y se acerca aquel doctor que ingreso hace un año, por lo que se, es de los que les gusta hacer sufrir a sus alumnos con evaluaciones difíciles de llevar.
El año en el que el ingreso muchos alumnos bajaron su rendimiento, y mucho también suspendieron su asignatura, en esa asignatura me sorprendió ver malas calificaciones de Ale, ella siempre ha sido una de las mejores, pero esa asignatura en particular la aprobó de manera justa y necesaria.
Puede ser que las cosas que habían pasado entre nosotros, también la distrajeran de su aprendizaje académico, recuerdo que cuando se enteró lo de la apuesta suspendió dos semanas de clases, y dos semanas a todos le pesan la cuenta.
Luego sucedió que Aitor nos encontró y ella termino su año de forma apresurada, pero con la calificación suficiente para aprobar todas sus asignaturas, me alegraba saber que aprobó todo, jamás me hubiese perdonado que atrasara un año por mi culpa.
El doctor se acerca a todas y les habla con un diminutivo que no me molesta hasta que se dirige a Ale.
—Doctor, ¿puede revisar mi procedimiento?
— Claro MI AMOR. — ese maldito termino resuena en mi interior, y logra que ese docente ya no sea de mi agrado, se acerca a ella y para evaluar su procedimiento, la hace a un lado tomándola de la cintura.
— Esta perfecto, déjeme su ficha en mi escritorio, para firmarla. — Ale sonríe y despacha a su paciente.
— Doctor Smith, ¿qué hace por estos lados?
—Dr. Dann — le corrijo— solo observando que todo esté en orden — mi mirada no se aparta de Ale.
— Es una chica muy linda, y muy inteligente. — lo observó de mala manera. —¿Es cierto que ustedes tuvieron algo?
— Si, es cierto, por lo que te recomendaría que evitaras tomarla de la cintura, si quieres proteger tu trabajo.
— Ya veo, un hombre posesivo, lástima que ahora ella se encuentre soltera, por lo que si ella no me lo prohíbe, seguiré haciéndolo. — se aleja y se va a hablar con Ale.
La sangre me hierve y lo observó de manera amenazante, no tiene idea con quien se mete.
— ¿Qué pasa Dann? — llega Cris.
— Ese nuevo doctor, no me agrada.
— Se porque lo dices, y no lo mires de esa forma, es así con todas las alumnas.
—Me acaba de decir en mi cara que Ale esta soltera y no le importa que sea mi exnovia.
—¿Qué?
— Lo que acabas de oír, pero tranquilo, que no tiene idea con quien se está metiendo.
—Dann no vayas a hacer una estupidez.
—No te preocupes que se cubrir mis estupideces.
La tarde pasa de forma rápida, he investigado al gilipollas y tiene un buen historial, de trabajo, no sé qué hace aquí, trabajaba en una universidad de alto prestigio en Madrid, y decidió aceptar la oferta de trabajo de esta universidad.
Recaudo información de sus exámenes, y de sus alumnos reprobados, ya que, si este año reprueba la misma cantidad de alumnos, puedo evaluar la alternativa de despedirlo.
Me dirijo a mi casa y me doy una ducha, busco aquel pantalón y aquella camiseta que sé que adora y me dispongo a arreglar la mesa para esperarla.
El timbre sueña y abro la puerta, ahí la veo tan hermosa como siempre.
Lleva unos jeans rasgados a la altura de las rodillas y un chaleco de lana que le queda hermoso.
— Puedo pasar o quieres seguir escaneándome. — sonrió
— Claro pasa. —
Ella camina un par de pasos y Big se lanza sobre ella.
—Big, como saliste del cuarto.
—¿y este pequeño? — se agacha y lo acaricia.
— Es el nuevo m*****o de esta pequeña casa.
—Me encanta es hermoso, donde lo conseguiste.
— Estaba solito en la calle, herido y lo traje aquí.
— Desde cuando lo tienes aquí, la última vez que vine no estaba.
—Esa noche, se lo llevo Cris, porque tiene un amigo veterinario, y no quería dejarlo con cualquier persona. Ven Big, vamos al cuarto. — lo tomo en mis brazos y lo dejo de acostado en su camita.
Salgo y Ale se lava sus manos.
—Asique se llama Big.
— Si — sonrió. — ¿no observaste lo grande que es?
Ella se sienta y sirvo la comida, un delicioso plato de pastas, sus preferidas.
— Están deliciosas, ¿Nona las hizo no?
— Si, sabes que las pastas no son mi fuerte, soy mejor en otros aspectos. —ella sonríe y se sonroja.
—A ver cuéntame, ¿qué hiciste en tus vacaciones?
— Viaje a Madrid. — en ese momento quise retractar mi pregunta.
Seguimos comiendo y a pesar de aquella torpe pregunta el silencio no es incómodo.
—¿te puedo preguntar algo sobre un docente en particular?
—Claro.
—¿Qué te parece el doctor de cirugía?, hoy te note un poco incomoda con su cercanía.
—Es un poco excesivo con las demostraciones de cariño con las alumnas.
—¿Solo con las alumnas?
—Si, con los hombres suele ser más estricto en clínica. ¿Por qué lo preguntas?
—El año pasado tuvo demasiadas reprobaciones, y note a varias estudiantes incomodas con el trato hacia ellas.
—No sé qué puedes hacer con respecto a eso.
—Puedo hablar con él al respecto, pero necesito un respaldo para demostrar ante la facultad que las mujeres se sienten incomodas ante su comportamiento.
—Podrías juntar firmas por las estudiantes que se sienten acosadas, hay rumores, pero debes respaldar a las estudiantes, porque si esto sale mal lo más probable es que ellas terminen reprobadas.
—No te preocupes, si tengo la oportunidad de echarlo lo hare, así nadie será reprobado.
—¿Quieres despedirlo por lo que dijo hoy en clínica? — la observe de forma extraña, ¿Lo había escuchado?
—Puede...
—Jamás me fijaría en alguien como él, además ya hay alguien que ocupa aquella parte de mi corazón — me acerque sin importar que la mesa nos separase, le deje el tiempo necesario para que se alejara de mis labios, pero no lo hizo.
La bese con fervor y necesidad, quería atraerla y cargarla a mi habitación, pero no quería apresurar las cosas, quería tenerla de vuelta y no me iba a arriesgar por mi calentura. La necesitaba, pero estaba dispuesto a esperar lo que fuese necesario.
***
La noche paso demasiado rápido, ya estaba en la cama junto a Big, Ale se marchó hace una hora, dejando un beso en mi mejilla, lo acepte feliz, hoy ya había probado sus deliciosos besos, y para mí era suficiente.
Tenía aquella pequeña esperanza de recuperarla y que todo fuese como antes, o quizás mejor, y no me permitiré ningún error.
***
Han pasado unas semanas, me siento como un adolescente conquistando a una mujer.
Y pensar que ni en mi adolescencia hacía esto, con Ale me encargaré de hacer las cosas bien.
Hemos salido estas semanas, hemos ido a comer, al cine, salimos a caminar, solo para hablar de estupideces mientras paseamos a big.
Ese pequeño travieso es tema aparte, ama a Ale tanto como yo.
Camino por la facultad, hacia la clínica porque Cris me pidió que lo cubra, caminaba pensando en cómo sorprender a Ale esta semana.
Hasta que los veo, ella besándose con Aitor, mi corazón se encoje y la rabia me inunda.
Recuerda que quieres hacer las cosas bien.
Soy un estúpido, es obvio que ella no me daría una nueva oportunidad, lo único que quiere es verme de rodillas ante ella, lo peor es que me tiene baboso.
Camino tratando de calmar este maldito dolor de mi pecho.
Por favor piensa con la cabeza, no con la polla, no hagas nada estúpido.
Llego a la clase práctica cinco minutos tardes, entregó las indicaciones y me ciento en el escritorio.
El silencio reina en la sala y eso me ayuda a pensar, de seguro sale con ambos y yo el muy gilipollas pensé que estábamos construyendo lo nuestro de nuevo.
Estas pensando cualquier cosa, háblalo con ella o mandarás todo al carajo.
— Doctor, podría colocar música, el Doctor Cris siempre coloca música en los laboratorios. — una voz interrumpe a mi conciencia intentando hacerme entrar en razón.
— disculpa ¿quién? Supongo que te refieres al Doctor Henderson. Y no, yo no coloco música, trabaje en silencio.
Se que estaba siendo un odioso, todos terminan y me encierro en la pequeña oficina que hay en el laboratorio, una alumna de tercer año vuelve, ya que olvidó un material en la sala.
— Que pasa Doctor, ¿tuvo un mal día? — me habla coqueta.
Por favor piensa con la cabeza.
— No es tu problema.
— Quizás yo pueda arreglar ese mal genio— juega con su cabello y comienza a tocar mi abdomen, yo lo miro incrédulo ante su descaro, pero estoy lleno de esta maldita rabia, sé que es una mala idea, pero necesito tranquilizarme.
Aquí vamos de nuevo.
— Ve a mi oficina en cinco minutos. — ella sonríe satisfecha y yo me voy a la oficina a hacer algo que jamás pensé volver hacer desde que era un adolescente universitario.
Te aviso que es una pésima idea.
Busco entre mis cajones una marihuana que requisaron a unos alumnos junto a un pipa, busco fuego y abro la ventana de mi despacho.
Desinfecto la pipa y la prendo, ese picor arde, pero elimina esta maldita ansiedad y las malditas ganas que tengo de partirle la cara a alguien, específicamente a mi hermanito, para que jamás vuelva a besar a Ale.
La perderás después de esto.
Conciencia, creo que jamás la tuve de vuelta.
Doy unos cuantas fumadas, cuando llega la alumna de tercer año.
La observó lujurioso ya que lleva una falda que apenas tapa su trasero, una chaleca de solo de hilos.
— Cierra la puerta— mi voz se escucha ronca y pierdo un poco los sentidos, todo se ve borroso, y no puedo dejar de sonreír de una forma estúpida, sonreía a pesar de estar destrozado.
Que bien manejas el dolor Dann, me sorprendes.
Ella camina seductora y se quita su chaleca de hilos y queda solo en un brasier rojo, me mojo los labios y le palmeo mi regazo para que se suba.
Sube un poco su falda y se sube.
— Quiero corroborar todos lo que se dice de ti.
— Sh... No hables. — asiente y comienza a besar mi cuello, mientras se restriega en mi polla.
Sus manos tocan mis abdominales y sus besos intentan buscar mi boca, pero no estoy lo suficientemente drogado para dejarme besar.
Al ver que no lo conseguirá quita mi delantal clínico y quedó desnudo hacia arriba, comienza a morder mis abdominales y sigue bajando, gimo idiotizado pensando que es otra persona a la que tengo arrodillada frente a mí.
Gimo al sentir su boca húmeda...Cuando la puerta se abre.
— Per... Perdón — veo a Ale.
Maldita sea, en mi puta vida se me había bajado una erección de forma tan rápida, comienzo a subir mi ropa y salgo detrás de ella, dejando a aquella alumna que ni su nombre me sé, botada en mi oficina.
— Ale espera.... —corro mientras terminó de poner mi delantal clínico.
Me alegra saber que la mayoría está en clases, si no estaríamos dando el espectáculo del año, ella se detiene y veo sus ojos llenos de lágrimas.
— ¿Así quieres recuperarme Dann?, haciendo citas conmigo y dejando que te hagan una mamada en tu oficina.
— ¿Y tú quieres hacerme creer que te recuperó mientras te dejas besar por mi hermano? — ella abre los ojos.
— ¡Él me beso!
— yo te vi bastante conforme mientras te besaba, mendiga zorra saliste— la bofetada que me dio logró hasta que el subidón se desapareciera. La miré furiosa a los ojos y supe que era una mala idea.
— ¡Estas drogado! Maldita sea, es que no puedes pensar con la puta cabeza.
— Claro que no estoy drogado— ella se acerca y yo me alejo.
— Claro que lo estas, ¿quieres perder el trabajo?
— Qué más da Ale, ya perdí todo.
— ¡Puedes madurar de una puta vez!, es tu trabajo, ¡y no!, no habías perdido todo, al menos antes de esto me tenías— noto tristeza en su voz al decir esta última frase.
— ¿Que querías que hiciera?... Me deje llevar por la rabia de verte con él, lo besaste joder...
— Me beso como tú lo has hecho en todos estos días, y si lo separe. Lo que pasa es que no te diste el tiempo de conversarlo conmigo. — me empuja con sus manos temblando — ¡porque eres un maldito impulsivo, fuiste y te buscaste una mamada en tu oficina! — limpia sus lágrimas e intento acercarme — Y qué más da si estaba con él, — habla furiosa — tú estabas con ella, ambos somos libres y podemos hacer lo que queramos. — se aleja de mí y corro detrás de ella.
— Ale por favor...
— Sabes estoy harta de esto. Cada vez que me lastimas, vienes me ruegas que te perdone yo caigo y estamos bien, pero lo jodes nuevamente y volvemos al puto círculo.
— Quizás tengas razón, tú y yo sabemos que no soy bueno para ti, sin mi estas mejor.
Me alejo pensando en que lo que digo es cierto, que quizás ella pueda ser mucho más feliz sin mí.
Porque sé que no soy suficiente, se que ella nunca mi juicio, que cuando se trata de ella no mido las consecuencias.
Quizás solo debo dejar de ser egoísta y dejo aprender a verla ser feliz junto a otro, aunque me sé me parta el alma en mil pedazos.
Llego a mi despacho y la chica de tercero ya no está, eso me relaja y cierro la maldita puerta.
Boto lo que está sobre el escritorio, lleno de aquella frustración que últimamente está siempre en mi vida.
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