Reencuentro.

1720 Palabras
Nota. * Una parte de este capítulo va a estar relatado por el autor, espero y sea de su agrado. Autor omnisciente. En otra parte del país, muy cerca de nuestros protagonistas, dos personas estaban hablando por llamada. —Tienes que hacer algo urgente papá. —Ya he hecho lo más que puedo. Esa mujer es muy astuta y ya ha matado a varios de los hombres. —Pues haz algo más, me lo debes papá. —Me estoy arriesgando demasiado, el AISI me está pisando los talones, no me puedo descuidar. —No me interesa, la quiero a ella y a ese mocoso fuera de mi camino. La llamada finalizó. Enzio. Despierto con un fuerte dolor de cabeza, entro al baño y hago mis necesidades, salgo y me coloco un pants deportivo para bajar a entrenar un poco. Al llegar al gym escucho gritos y entro para ver que se trata, me quedo de piedra al ver que Carson y Summer están en una especie de pelea. —Vamos jefe, tú puedes más, que los otros que están allá. Volteo a la dirección que señalo y noto a cuatro de mis guardaespaldas con cara de derrota. Camino un poco más hasta llegar a dónde están la mayoría. —Qué es lo que sucede. Uno de los hombres que Stan aplaudiendo me responde. —Señor. Esteban retó a un duelo a Summer y ella le ganó, ella retó a los otros y ellos por defender el orgullo también pelearon con ella, pero les ganó, ahora el jefe nos está representando y espero que gane. Me quedo observando y es bastante hábil, demasiado porque en cuestión de minutos me ganó a Carson. Unos abuchearon a Carson y otros le aplaudieron a Summer quien sonreía victoriosa. —Gane, hay alguien más que quiera defender el orgullo. Por un instante una idea se pasó por mi cabeza y quizá esta sea la solución. —Yo Todos voltearon a verme como si hubiera dicho algo raro. Ella sonrió con malicia —Está seguro señor. Ella preguntó aún con la sonrisa dibujada. —Muy seguro. —Bien entonces adelante. Camine hasta el ring de entrenamiento, entre y le plantee mi idea. —Vamos a hacer esto más interesante. —Si, y como podría ser más interesante que patearle el trasero a mi jefe arrogante. Enarque una ceja. Así que es ese el concepto que ella tiene de mí. —Fácil, apostemos. Si yo gano usted no saldrá el día de hoy para nada de la mansión y. —Y si yo gano, dejará ese jueguito tonto y me dejará en paz, además de que saldré con quien se me pegue la gana. Un sabor amargo paso por mi boca. —Echo. —Bien empecemos. Narrador omnisciente. Enzio fue el primero en atacar, le dio un golpe a Summer el cual esquivo con gran estrategia. Ella giró sobre su eje para dar una patada al costado de su ogro jefe, la cual tuvo éxito. —Eres buena. —No soy buena, soy la mejor. Se habían metido en una pelea en dónde ambos golpeaban y recibían, ajenos a lo que su alrededor pasaba. Mientras que los espectadores estaban fascinados con la pelea y más se uno podía ver la química que había entre la pareja. —Hay amigo, estás jodido. —Dijo algo jefe. Carson se dio cuenta de que había hablado en voz alta. —Nada sigamos viendo. Enzio con una llave tiro a Summer de espaldas mientras que se subía y ponía todo su peso sobre ella. —Ríndete, es inútil que te muevas, no lograrás sacarte. Él la vio a los ojos y luego a esos labios que deseaba volver a probar, por un momento se le cruzó por la mente que así podía besarla sin problema alguno, lo malo era que no estaban solos. —Rendirme no está en mi vocabulario. Y con esas palabras Summer hizo girar sus pies como si fueran las hélices de un helicóptero haciendo que Enzio quedara boca abajo, ella lo tomó por la nuca y le hizo una llave que dejó totalmente inmobil a su jefe. —Creo que el que se debería de rendir es otro. Él trató de zafarse sin éxito alguno, lucho y lucho, pero entre más se movía más presión ella metía. —Qué diablos me estás haciendo. —Este agarre se llama boa y entre más te muevas mi agarre es más fuerte similar a lo que hace una boa constrictora. Enzio no pudo más, sintió su cuerpo sin fuerza como pudo tocó el ring en señal de derrota. Ella lo soltó y con una gran sonrisa alzo sus brazos en señal de victoria. Le dio su mano para ayudarlo a levantarse. —Buena pelea jefe. Él se quedó parado viendo como se iba. Enzio. Maldita sea, esto no puede está pasando, se suponía que yo iba a ganar y no dejar que ella se fuera a esa estúpida cita. Ahora ella se está preparando para salir con ese imbécil que de solo pronunciar su nombre se me revuelve el estómago. —Te dieron una paliza. —Cállate que no estoy de buenas. Necesito que me investigues a dónde va a llevar ese maestro a Summer. Mi amigo me vio y tocó mi frente. —Que haces. —Creo que Summer te pego fuerte porque estás hablando babosadas. Cómo voy a investigar dónde va a ir con Dante, te volviste loco. —No. Así que mueve tu culo y haz lo que te estoy pidiendo. Salgo del gimnasio y voy a mi habitación, me doy una ducha, me pongo ropa casual, la cual casi no uso. Salgo y voy a haber a mi hijo. —Buenos días, Nicolás, ya es hora de levantarse. —Otro rato papá tengo mucho sueño. —Anda levántate, hoy vamos a ir a desayunar fuera. A mi hijo le brillan los ojos. —Vamos a ir de paseo también. —Si también vamos a ir de paseo. —Summer irá con nosotros. Esa es la idea campeón. Lo digo para mí mismo. —No. Hoy es su día libre. —Cierto, hoy es su cita con mi maestro. Me quedo sorprendido por lo que mi hijo me dijo. —Como sabes tú eso. Preguntó para saber que más sabe. —No mucho, solo sé que a mí, maestro le gusta mucho Summer, siempre le dice que está muy bonita y que le encantaría que fueran novios. —Así. Eso lo dice frente a ustedes o como te enteraste. Quizá por ahí puedo hacer que despidan al maestro. —Él se lo dice en el recreo, Celeste lo escucho y me dijo, papi, yo no quiero que Summer se haga novia del maestro Dante, ni quiero que me deje, yo quiero que se quede conmigo. Tú te puedes hacer su novio y así ella se convierte en mi mami. De nuevo me dejó sin palabras, jamás pensé que mi hijo me pediría eso. —Quieres que ella sea tu mamá, pero ¿por qué? —Porque ella me trata bien y no me maltrata como. Mi hijo se tapó la boca para no seguir hablando. —Como quien, dime si alguien te está maltratando. —No, no, quince decir como los demás niños que no tienen papás, hay adultos que los maltratan. —Estás seguro. —Sí. En serio, a mí nadie me hace nada. Sus palabras no le dejaron muy convencido. Voy a investigar y si alguien maltrata a mi hijo lo pagará. Summer. Salgo de la mansión y veo a Dante recargado.de su auto, es un Alfa Romeo, un buen coche. —Hola. Me acerco a él y me saluda con un beso en la mejilla y tomándome de la cintura. —Te ves hermosa. Sonrío por su comentario. Llevo un conjunto de blazer y short color blanco con un top n***o el cual me llega arriba del ombligo, también unos tenis blancos. Mi cabello está suelto y cae en suaves ondas, llevo un poco de maquillaje y los labios me los pinté de un rosa muy suave. —No sabía cómo debía de venir vestida porque no me dijiste a donde íbamos a ir —Estás perfecta. Ven vámonos. Cómo todo caballero me abrió la puerta para que subiera, se subió y encendió en auto, en menos de media hora nos adentramos a las calles de Roma. Estacionó el auto, bajamos y me tomo de la mano. Nos dijimos a un restaurante muy elegante. —Vamos a desayunar aquí. —Sí. Es mi restaurante favorito, vengo cada vez que puedo. Se paró y me tomo de la barbilla. —Sé que no estás acostumbrada a entrar en lugares como este. No te tienes que sentir incómoda, son gente normal. Yo fruncí el ceño, por sus palabras. Claro que había entrado a muchos lugares así y más caros, algo que él no sabía y no le iba a decir. Nos sentamos, unos segundos después llegó un mesero y nos dio el menú, pero Dante se lo regreso. —No te preocupes, sé que no vas a entender nada de lo que viene en el menú, así es que yo voy a pedir por los dos, te aseguro que lo que voy a escoger te va a gustar. Que le pasa a este baboso. Me controlé demasiado para no golpear a Dante, quien no me dejaba no hablar, no solo pidió el desayuno, también se atrevió a pedir lo que íbamos a tomar y hasta el postre. Cuánta hasta diez Summer, cuenta hasta diez. Con un poco de frustración, me dediqué a escuchar lo grandioso y genial que era y lo mucho que ganaba y los lujos que se podía dar. No entiendo cuando paso de ser un chico dulce y atento a uno arrogante y superficial. Sin duda, nada es lo que parece. Llegó el mesero con nuestro pedido, desayunamos en silencio porque a don perfecto no le gusta hablar cuando come. Después de terminar me levanté para ir al baño. Ya no aguantaba más y si no quería golpear a Dante tenía que controlarme. Al darme la vuelta me topé con alguien que jamás pensé volver a ver, él al verme sonrió y camino hasta mí y me abrazo. —Summer. —Hola hermano.
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