P.O.V Melissa Aleksi estaba perdido en ese deseo oscuro que sólo él podía alimentar, como si mi resistencia fuera un reto que encendía aún más su fuego. Sus manos comenzaron a temblar, pero con una determinación peligrosa, se aferraron a la cremallera de mi vestido. Lo desabrochó lentamente, con una lentitud que me parecía una eternidad, como si quisiera disfrutar cada segundo antes de arrancarme cualquier atisbo de voluntad. Sentí el frío del aire acariciar mi piel conforme la tela caía, como un velo que se deshilachaba, dejando expuesta mi vulnerabilidad. —Por favor, no… —suplicaba, la voz rota, mientras las lágrimas rodaban por mis mejillas, incapaz de contener la mezcla de miedo, rabia y tristeza. Pero él no escuchaba. Su mundo se había reducido a mi cuerpo, a esa piel que él querí

