Amina Mi mente da vueltas mientras Charlie nos lleva un par de manzanas. —¡No pudo creer que fuera tan fácil entrar allí! — exclamo, apresurándome tras sus decididos pasos. —¿Sabes que estamos intentando ser discretas? — replica Charlie. Me callo, hasta que finalmente estamos en el patio trasero vacío de un café cercano, las únicas dos personas desafiando el frío. Charlie nos trae cafés, sacando el expediente de su chaqueta. —Voilà— dice con suficiencia. Abro el informe con entusiasmo, leyendo cada página lo más a fondo posible mientras Charlie bebe un sorbo de su bebida. Estoy buscando algo, cualquier cosa, que pueda decirme más sobre el accidente del padre de Emiliano, o incluso insinuar un escándalo, pero al examinar el breve resumen impreso, mis esperanzas se desvanecen. No hay n

