—¿Qué estás diciendo?— Inquirió Sarah. Los azules ojos de Liam se cristalizaron, por más que apretó sus dientes y contuvo el aire en la garganta no pudo evitar que una lágrima se desprendiera de sus ojos y rodara por su rostro. Ava levantó la copa y bebió de esta hasta dejarla seca, se había pasado de copa por eso estaba hablando cosas que jamás pensó decirle a sus hijos. —Vuélvelo a repetir—, pidió Sarah —Quiero que vuelvas a decirlo—, la sacudió con los ojos iluminados. Liam se acercó a ella y la apartó de su madre —Está borracha, por eso no sabe lo que dice. —Ava, no continúes con esto—, pidió Richard que acababa de llegar con Sarah. La mujer sonrió y se acercó a sus hijos—Saben que los borrachos no mienten ¿verdad?—, agarrando entre sus manos el rostro de Sarah, Ava expuso —El mes

