.Emily No podía definir, acostada al lado del hombre que me hizo feliz y dichosa por tantos años, qué era más oscuro, si mi alma, o la oscuridad que me envolvía en medio de mi habitación, con los ojos abiertos sin poder dormir a pesar de la hora y del cansancio físico y espiritual que me envidian. El atrevimiento de Noah me parecía demasiado. Pero su mirada, su sonrisa, no se borraban de mi mente. Estaba segura de que no quería traicionar a Fabio. No otra vez. No lo haré y, mucho menos… estando él presente. Pero no podía mentirme a mí misma. Amaba la maldita persecución de Noah. El mensaje que me envía con sus miradas. Con sus hermosos ojos me decía claramente lo que haría conmigo si pudiéramos estar a solas. Me hacía imaginar esas cosas mientras me miraba. Y lo que me hacía sentir pe

