Por Em

1608 Palabras

No pensé en ningún momento que me iba a ser fácil, eso de convencerla para que se fuera conmigo. Sabía que iba a necesitar mucho de paciencia. Y era exactamente a esa misma señora, a quien estaba invocando en este mismo instante, después que ella se volvió y me miró con los ojos inyectados en rabia, se puso de pie de una vez y me encaró, mirándome con desprecio, con los labios arrugados, y dándome con un puño un golpe inesperado en el pecho que me hizo buscar, instintivamente, de donde sostenerme para no caer hacia atrás, por el impacto. Me quedé mirando como salía del lugar, mientras hacía mi oración a la paciencia, cuando me di cuenta de que algunas personas y el bartender estaban mirándome, y deduje que el episodio no pasó desapercibido. Saqué mi billetera y como no tenía tiempo de p

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