Así que volví y esta vez al fin pude verla. Me abrió la puerta, la mujer del primer día y me permitió pasar muy alegre. Allí estaba mi... ella. Sentada en un sofá del salón. La mujer se le acercó y le habló _ Em querida, aquí está Noah. Vino a despedirse. _ Ella cerró los ojos y aceptó sin mirarme. yo me acerqué y me senté al lado de ella. Hablamos muy poco. Y lo que hablamos más la poca atención que me prestó, fueron otro balde de agua fría que arrojaron sobre mí. _ Yo solo quería verte antes de irme. Me regreso esta noche. _ Le dije sin dejar de mirarla. Deseaba que me dijera una palabra, una sola palabra: quédate y dejaría todo. anularía todo, solo para estar con ella. _ Te… agradezco... por haber venido Noah. _ fue lo único que me dijo sin mirarme aún. Perdida en su dolor. Yo ac

