66. Las reglas del juego

3472 Palabras

Al día siguiente, toda la familia real se encontraba en el gran comedor, y en ese instante, el aroma del pan recién horneado se mezclaba con el de las frutas frescas y las carnes asadas, creando una sinfonía de olores que por lo general habría despertado el apetito de cualquiera. Pero esta mañana era diferente. La mesa real estaba dispuesta con la elegancia habitual: manteles bordados con hilos de oro, vajilla de porcelana que brillaba bajo la luz de los candelabros, copas de cristal que reflejaban los rayos del sol. Los sirvientes se movían con su típica eficiencia silenciosa, llenando platos y copas mientras la familia real y sus invitados tomaban sus lugares. Elia fue una de las primeras en llegar, acomodándose en su silla con movimientos que intentaban mostrar indiferencia. Llevaba

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