El silencio que siguió fue absoluto. Miriam abrió sus ojos de par en par, volteándose para mirar a Asher con una expresión que mezclaba shock y algo más. —Todos podemos pelear en serio si quieren —agregó el príncipe heredero, sosteniendo su mirada sin pestañear—. Sin contenerse. Sin fingir que son menos de lo que realmente son. Caleb por poco saltó en su asiento ante esas palabras, con su emoción siendo imposible de contener. —¿Ya al fin podemos decir eso, lo del hielo y todo lo demás? —preguntó volteándose hacia Asher con ojos brillantes—. ¿Podemos ser honestos sobre lo que sabemos? Asher asintió apenas, y eso fue todo lo que Caleb necesitó. Se levantó de golpe y exclamó: —¡Sí, al fin! —gritó con un entusiasmo puro que vibraba en cada palabra, mientras que Thane y Keith lo miraban so

