El sol apenas comenzaba a colarse por los enormes ventanales de la habitación. Rose abrió los cajones de su tocador con cuidado, pero su expresión se volvió cada vez más ansiosa. Buscaba algo. Algo que debía estar allí. Abrió el primer cajón. Nada. El segundo. Tampoco. Movió algunos cosméticos, una caja de pañuelos, su libreta de anotaciones… pero las pastillas anticonceptivas no estaban. Su corazón comenzó a latir con más fuerza. —¿Dónde demonios están…? —susurró para sí, mordiéndose el labio inferior, nerviosa. No era descuidada. Siempre las dejaba en el mismo lugar. ¿Se le había pasado tomarlas el día anterior? ¿Las habría dejado en el bolso? ¿En el baño? Se puso de pie justo cuando la puerta del baño se abrió y Dorian salió, impecable como siempre, con una bata oscura y el cabell

