Gabriela había pasado todo el día en la oficina, manteniéndose ocupada y actuando como si todo estuviera en orden. Sin embargo, mientras el reloj avanzaba hacia el final de la jornada laboral, su mente se llenaba de pensamientos sobre lo que había descubierto gracias a Nicolás. La oficina de Christopher se había convertido en el objetivo central de sus planes. Cuando el último de los empleados dejó la oficina y las luces del edificio empezaron a apagarse, Gabriela permaneció en su escritorio, revisando papeles con una aparente concentración. Esperó pacientemente hasta que el silencio de la noche se apoderó del edificio. Sabía que tenía una oportunidad única para investigar y encontrar más pruebas contra los Valdivia. Con el edificio completamente en calma, Gabriela se levantó de su asien

