¿CONOCES AL DESTINO?

2651 Palabras
   «POR ADA» Ya habían pasado unas semanas después de haber leído el dichoso contrato, mi mente ya estaba resignada no había vuelta atrás, así que me dispuse a asimilarlo. Jiménez mi guarda espaldas se había convertido en un tio-amigo para mí, nos contábamos todo ( bueno algunas cosas), siempre me contaba de si bella familia, su esposa Anne de 32 años originaria de Guadalajara visito Oaxaca con unos amigos y se encantó del estado, así que sin más después de acabar su universidad decidió irse a vivir a Oaxaca y después de varios meses viviendo conoció a Jiménez que por cierto se llama Francisco; tiene dos hijos los cuales son mellizos Rose y Roberto, tienen 8 años y son muy inteligentes, estudian danza y han entrado a clases de inglés ( son unos niños prodigios porque van un año adelantado de acuerdo a sus estudios). Una mañana como todas las demás, salimos a correr (Jiménez y yo), como tocino lo había puesto como mi guardia de seguridad y nos llevamos a todo dar la confianza llegó hasta pedirle que se convirtiera en mi entrenador personal, si como escuchan y no solo por qué el tiene 35 años si no porque desde que tubo su mayoría de edad ( que aquí en México es a los 18, vaya envejecía más rápido los Mexicanos), se unió a la ejército, así que pasó en servicio 9 años, luego decidió regresar y se incorporó a la policía estatal por unos años después de largos años de entrenamiento tocino lo encontró ( si así como un caza talentos), le propuso trabajar con él y aquel como lleva 3 años con la familia Granada Soto . Bueno como les decía ya que le pedí a Jiménez que fuera mi entrenador y no porque estuviera gorda, eso jamás, solo era porque no tenía nada que hacer y esto de hacer ejercicio, aprender a nadar ( que no recordaba como era nadar que oso) y otras cosas me hacía olvidar por momentos la frase " contrato". Mientras veníamos trotando una subida de la privada Jiménez se detuvo, así que camine lentamente hasta llegar junto a él, estaba atento a la pantalla de su celular, luego de unos segundos él me hizo señas para que me quitara los audífonos, claro y es que como no llevaba el mío solo mi pequeño reproductor MP3, nunca imaginé que alguien me buscaría. - Becca - hablo Jiménez tomando aire - te quieren de inmediato en la casa - dice mientras guarda su celular. - No sabes para que - intento respirar. - No lo dicen - pauso - solo que es urgente. - De acuerdo vamos - respire con dificultad. Empezamos a correr más rápido como si estuviera mis en un maratón; cuando llegamos mi madre se encontraba en la entrada caminando de un lado a otro (creo que va a terminar haciendo un hoyo), su rostro estaba pálida, con cara de preocupación y con sus venas de la frente muy remarcadas- ¿Dónde estabas Becca Granada Soto? - exclamó. - ¿Que sucede?, ¿Qué pasa? - pregunté asustada. - Vamos sigues - me dice mientras toma de mi brazo y empieza a jalarme. - ¿A dónde vamos? - resongue - ¿Que está pasando? - pregunté. Mi madre no respondía, no un solo pio, solo caminaba en dirrección al estudio, una vez adentro del estudio camino hacia un estante grande que está atrás del escritorio donde estaba lleno de abundantes libros, tomo uno de color n***o ( creo que era el único de ese color), al mover el libro automáticamente el librero se despegó de la pared dejando ver una puerta secreta en esta ( ahora pienso que hay catacumbas en la casa). - ¡Guayabas podridas! - exclamé con cara de asombro. - Vamos Becca camina - me habla mi madre jalandome del brazo hacia la puerta del terror. A unos solo dos paso dentro de esa puerta mágica me quedé paralizada, mis manos empezaron a sudar y me empeze a hiperventilar ya que lugares así les tengo mucho miedo; mi madre se dió cuenta y posó sus manos  en mis hombros. - Respira Becca, tranquila la puerta no se va a cerrar y aquí estoy yo, ok.- me sonrió con la misma sonrisa que el gato de Alicia en el país de las maravillas, creo que se llama sonriente. - Ok - le dije calmando mi respiración - de acuerdo vamos. Al entrar a la habitación de pánico, que no lo era pero bueno, me encontré con la sorpresa que era una sala de estar; una pantalla de 70", una rockola, un karaoke, una mesa de billar, una mesa de pin pong y un fotbolito; en medio de la sala se encontraba dos sofás largos blancos uno enfrente del otro con una mesita de vidrio en medio, en el sofá que daba la espalda a la pantalla se encontraba LUCCA y en el de enfrente dos personas más. Lucca fue el primero en presenciar nos así que fue el primero que se levantó de su asiento y camino en dirrección a nosotras, quedándose parado a mi lado derecho. Al mismo tiempo que tocino llegaba  a mi lado, uno de los dos personajes sentados tuvo la descencia de levantarse del sofá y caminar hacia nosotros, es de estatura mediana, con un tanto de panza ( un tanto pero si tiene panza chelera), con canas y con algunas arrugas en los párpados con algunos 67 años tal vez. - Buenos días - sonrió -;me llamo Liam - Liam Williams - estirando su mano para saludar. (Así que este es el pan podrido que hizo el contrato). - Disculpe - le dije rechazando su saludo - estoy sudada, no quisiera. - Oh, claro por supuesto - sonríe el panzón y barriendome de arriba a abajo - es bueno estar en forma - me sonrio. - Gracias, trato de estarlo - correspondi su algo. A mí madre nunca le pasó por la cabeza el echo de que yo había regresado de correr y eso conlleva tener todo el cuerpo bañado en sudor y en mal olor...“Que pena". - ¡Vamos hijo! - exclamó él regordete del contrato- ven a conocer a tu prometida. Mi corazón empezó a palpitar muy rápidamente, sentía como se quería salir de mi pobre pecho, mi respiración estaba congelada, mis manos sudaron aún más, mis piernas estaban temblando y las monarcas empezaron a revolotear en mi estómago.  En cuanto el dichoso prometido quedó frente a mi aunque sea a unos cuantos pasos mi cuerpo se estaba resignando a desmayarse en ese momento si no fuera porque mi madre se dió cuenta y me extendio su mano por atrás de nuestros cuerpos lo cual no era solo el querer desmayarme si no el querer pellizcar me para saber si no era un sueño así que impulsiva mente aprete la muñeca de mi madre haciendo que está me hablara un poco la mano para que me calmara y claro con los ojos de sapo. Popo a poco el pera de hipo se fue introduciendo a mi sistema, con tan solo tenerlo a dos pasos de mi; ahí estaba “Louis", el chico ojiverde, con su piel acaramelada, con sus labios gruesos y una pequeña sonrisa en su rostro haciendo que sus oyuelos fueran más destacados. - Un gusto conocerla, señorita “Becca" - dijo con incapié en mi nombre. - El...el gusto es mío - dije con esfuerzo por el hipo. - Soy Adrien - estirando su mano para saludarme. (Que acaso no ve que estoy sudada, ah...ya, se hinoptizo al verme verdad). - Lo siento - pause - no creo conveniente el saludo - me miró el cuerpo y me siento apenada, de verdad. - ¡Ah!, Claro no se preocupe - dice con cara de incomodidad y retirando si mano. - Si no les molesta subirá a darse una ducha para que esté más cómoda y puedan platicar agusto - dijo mi madre con una sonrisa más falsa que la de Cruella de Vil. - Claro no hay problema - contesto rápidamente él regordete del contrato. Mi madre me saco de ahí rápidamente, subimos las escaleras y nos dirigimos a mi habitación, entre como estrella fugaz a la ducha, salí corriendo para buscar lo que me pondría pero para mi mala suerte mi madre se había adelantado; ya hacía en la cama un vestido color lila con un poco de brillo, con tirantes delgados, unas zapatillas de aguja plateadas con un hermoso tacón, un collar de perlas al igual que los aretes. Opte por el vestido, una arracadas en forma de estrella, unas zapatillas con tacón grueso con muchos brillos (muy cómodas por cierto), una media coleta con con un listón plata que estaba en el escritorio, pinte un poco mi rostro y me coloque mi colonia "Halloween"; trate de controlar mis emociones y una vez decidida baje hasta llegar al estudio. Al entrar en el estudio se encontraban mi madre y el regordete del contrato, mi madre tan solo de verme la sangre le hirvio pues sus venas en la cabeza se hacían evidentes, su rostro parecía jitomate y sus ojos como los de sapo queriéndose salir; obvio se tuvo que aguantar la ira que se la llevaba y todo por la hermosa presencia de en regordete que el si aprecio mi look. Al entrar de nuevo a esa cueva del terror me persine varias veces , Dios sabe cuántas y decidí dar el último paso, una vez en la sala de Star y en la vision de tocino él se despidió tomo su vaso de whisky camino hacia mi, me dió un abrazo fuerte y un beso en la frente, me sonrió y salió de la cueva; mientras Louis no se le andaba del asiento camine rápidamente hasta llegar a la mesa de billar. - Parece que ahora sí creo en el destino después de todo. - bufo el ojiverde. - Me alegro por usted - respondí nerviosa. - Dime “Ada" - dice el ojo verde levantándose del sofá - está segura que no fue al propósito - dice mientras gira sobre sus talones y camina hacia ami. - ¿Qué insinúa?, ¿Porqué lo haría? - pregunté me sostengo de la orilla de la mesa de billar. - Es raro que una persona se haga pasar por mesera, cuando tiene todo esto - haciendo señas con la mano la cueva. - ¿A dónde quiere llegar? - pregunté asustada. - ¡Solo mirenos! - exclamó - un día se cambia de nombre y al otro ya es mi prometida. - Y...y...yo...- (maldita tartamudez, con un...y el hipo, que pera...¿Cuando apareció?). - ¿Cuando te enteraste del matrimonio? - pregunto el ojiverde. - Dos...dos días antes de conocerte, pe...pero la mi...misma noche que  te co...conocí obtuve lo...los detalles, o bu...bueno a...algunos.- digo tartamudeando y con este hipo de pera. - Está bien te creo - suspiro y camino los últimos pasos que le faltaban para llegar hasta mi. Puso su mirada en mi, esa mirada que mata tan tan solo ver en dos segundos; sonrió malvadamente, tomo de mis caderas con fuerza levantándome para luego sentarme en la mesa de billar. ¿Que haces? - pregunté nerviosa. - Ahora que te tengo más cerca - pauso - quiero observar te mejor - suspiro - ¡Lindas pecas, hermosas! - rio. Rápidamente baje la cabeza, tenía muchos nervios, mi cuerpo temblaba parecía gelatina; él tomo de mi barbilla y alzo mi cara para que lo viera; ahí estaban esos lindos ojos que me taladraban desde el más profundo de mi ser, mis fosas nasales se llenaron de su colonia “Paco Rabanne", mis latidos de estaban al 1000%. Él se acerco a mis labios y empezó a besarme, obvio no me pude quedar quieta y empeze a seguir sus labios hasta sincronizar nos (GOLOSA), tomo mi cuerpo pegandolo junto al suyo, cuando no la respiración nos faltó nos separamos. - ¡Veo que no será difícil conquistarte! - sonrió victorioso. “SAN ANTONIO, ayúdame para que no me desmaye". Empezó a inhalar lento y despacio el olor de mi cabello, bajo lentamente a mi cuello donde empezó a darme besos, subió lentamente a mis labios haciendo que nuestras miradas quedarán frente a frente, en dónde se sintió correr electricidad atraves de ellos; lleve mis brazos a sus hombros rodeando su cuello, él no tomó de la cintura e hizo que mis piernas cruzarán su cintura como imán, me cargo tomando mis glúteos y me estampó contra la pared que estaba atrás de él, tomó mis manos y las sujeto pegandolas a la pared arriba de mi nuca. Me miró fijamente y se balanceo a besarme como si ya no hubiera un mañana, tuvimos varias pausas para poder respirar, pero cuando menos lo espere mi tercer tic llegó, empeze de la nada a morder el labio inferior ( solo piensen de verdad se ve sexy una persona con hipo, tartamudez y luego mordiéndose el labio, que fea me he de ver). - ¡Vaya! - exclamó el ojiverde - te ves jodidamente sexy mordiéndose el labio, es la cereza del pastel - dice riendo. Rápidamente cubrí mi acción con las manos. ¡Hermosa Ada! - hablo sexy mente - déjame verlos, son muy lindos - dice mientras me quita las manos de mi boca y se paraliza observandolos. Esperen un segundo dijo que me veía jodidamente  sexy mordiéndome el labio, es enserio. - Ne...ne...nececito salir de aqui - dije con dificultad. - Por supuesto - dice mientras me da otro beso - ve por tu bolso, te espero en la entrada - dijo algo serio y encima de mis labios. - ¿Co..co.. cómo? - pregunté nerviosa y con ojos de sapo. - Ve por tu bolso - dice mientras me baja lentamente al piso - te espero. Salí corriendo como si un fantasma me estubiera siguiendo, entre a mi habitación cerrando de golpe la puerta, caí al piso con todos los nervios encima de mi, mi cuerpo temblaba, el hipo no se iba y respiración se agitó. Poco a poco fui tranquilizando mis emociones sabía que me esperaban abajo así que no me podía tardar el tiempo que yo quisiera. Tome la bolsa que mi madre había dejado en la cama, metiendo en esta me celular me cartera, maquillaje y una caja de goma de mascar, saque una chaqueta de mezclilla del armario y me la coloque, me puse un poco más de mi colonia, respire fuerte y exhale. Baje las escaleras y me di cuenta ya me estaban esperando, al parecer me tarde mucho y eso que me apure se los juro. Lucca se acercó a mi dándome un abrazo y un beso en la frente murmurando =Te ves hermosa=. Él regordete del contrato se me acerco dándome un beso en la mejilla  y dijo = Te ves fenomenal=. Mi madre que se acercó a mi con la intención de también despedirse de mi y con cara de triunfadora al verme con Louis, Adrien o como quiera que se llamé, no quise darle lo opción fácil ya que por ella me caso a la fuerza y no es porque no m guste el ojiverde, si no porque no lo recuerdo, no he convivido con él como su novia y lo peor de todo qué nunca se cumplirá mi sueño más anhelado, el que me propongan matrimonio. Así que sin más di dos pasos rápidos hacia el ojiverde y rodé rápidamente su brazo con el mío e ignore a mí madre. Si tal vez fue un acto sínico, muy sucio para ser claros, pero no voy a permitir que arruinara mi momento, si ya nos arruinó todo nuestra vida a tocino y a mi, esto no se lo permitiría, ya no mas
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