Todo ha sido un caos, Manzana ha desaparecido después de que le entregué la carta de Caleb, huyo pero no sé a dónde, la hemos buscado en todas partes, Zara también me ha ayudado a buscarla, pero parece que se la ha tratado la tierra, la policía no nos puede ayudar, puesto que no se trata de un rato o desaparición forzada, pero aún así no se que más puedo hacer no hay nada, ni una sola pista.
Ya han pasado tres días y estamos cansados, angustiados y desesperados, no hemos podido conciliar el sueño, ni siquiera bocado alguno.
Ante la preocupación que tenemos se nos ha olvidado hablar con Adrien, quien le ha marcado a su celular, pero no lo contesta puesto que no lo lleva con ella, así que ha marcado al teléfono de la casa; me he puesto muy nervioso no sé cómo explicarselo.
- ¡ADRIEN! - exclamó - disculpa no haberte contestado - le hablo con voz cortada.
- ¿Pasa algo Lucca? - me dice desde el otro lado de la línea - ¿Y Ada?
Respire profundamente y trate de controlar mi nerviosismo.
- Si....sobre ella - pause - hay un problema... - me interrumpe.
- ¿Le pasó algo a Ada? - pregunta gritando - ¡Por eso no me contesta! - exclamó.
- No puedo contarte con lujo de detalle... - me vuelve a interrumpir.
- ¡Maldición Lucca! - dió un grito, junto con un golpe (perece que era un escritorio) - déjate de estupideces, pásame a Ada -dijo muy alterado.
- No puedo -dije con la voz cortada - no puedo.
- ¿Cómo que no puedes? - soltó gritando - ¡Explícate Lucca! - exclamó.
- No puedo porque... - pauso - no sé dónde está.
- ¿De qué demonios hablas? - grito golpeando algo.
- Ella escapó - le dije con voz temblorosa - no la encuentro.
Un silencio invadió por unos minutos la llamada, no sabía que más decir, él estaba enojado, yo desesperado, así que decidí contarle todo, absolutamente todo, mi voz temblorosa sonaba a cada frase y la de Adrien sonaba disgustaba; cuando volví a callar el mismo silencio invadió la llamada, no sabía que me diría solo quería una solución y no sabía que hacer, con Adrien lejos y yo sin siquiera pensar en algo.
- Dices que se fue en el Mercedes - hablo Adrien - se supone que les pusiste a todos los carros un rastreador - pauso- ¿No es así?
- ¡Claro! - exclamé - que pedazo de pera soy.
Camine a la puerta del despacho, llame a Jiménez y Fernández.
- Busquen en el sistema con el rastreador; recuerden si está apagado el automóvil solo necesitan encenderlo dede la computadora y con la clave - hablé firmemente.
- ¡Claro! - contesto Fernández - vamos Jiménez.
- Te hablaré en unos minutos - me dirijo a Adrien que aún estaba en la línea de la llamada - ¡Gracias hermano!
- ¡Tomaré el primer vuelo a México! - exclamó Adrien.
- Claro, luego te hablo - le indique y colgué.
Tardaron alrededor de una hora, que para mí fueron siglos infinitos.
- ¡Ya está señor! - exclamó Fernández - está a unas tres horas de aquí - suspira - parece ser un monte, un pequeño acantilado.
- Hay camino para poder subir - dijo Jiménez.
- ¿Y qué esperan? - les grite - vamos a las camionetas.
- Lucca - hablo Agust - ten mucho cuidado, trae a mi niña ha salvó.
- Eso haré - pause - la traeré a salvó - dándole un beso en la nuca.
Los muchachos conducieron lo más rápido que pudieron, pero desgraciadamente nos tocó un tráfico horrible de los mil demonios, tuvimos que esperar tres horas y media puesto que nos decían que había ocurrido un accidente, me puse más nervioso, estaba desesperado, no soportaba ni un minuto más, claro que era consiente de lo que pasaba, pero lo único que quería era encontrar a Manzana, pedirle perdón y poder ayudarla con su dolor.
Ya eran alrededor de las nueve de la noche y nos acercamos más al destino de encuentro; gracias a la tablet que tenía el sistema de encuentro verificamos si se movía el automóvil, desde que salimos de la casa en ningún momento se movió.
Conducimos hasta llegará unos metros de un acantilado, les pedí a los chicos que se quedara cerca, caminamos alrededor de cuatro metros y ahí se encontraba el Mercedes Benz, y a tan solo dos metros se encontraba Manzana, sentada junto al árbol, no se percató de nuestra presencia, puesto que estaba tarareando, la misma canción de Agust nos cantaba, con una botella de tequila en la mano (la cual llevan a la mitad).
- Manzana - le hable incandome y tomándola de sus brazos - manzana, perdóname...yo - pause - yo no quería provocar esto, yo .. - pause - soy un estúpido - suspiré.
Ella no respondió nada, volvió la vista a la bella imagen de la ciudad, seguí tarareando la canción, tomo un trago más al tequila y cerro los ojos por un momento.
- ¿Porqué en este lugar? - le pregunté - ¿Aquí es donde venían? - volví a preguntar - lo siento manzana - suspiré.
Seguí sin responder, estaba en un trance, sus lágrimas caían por sus bellas mejillas y ella las limpiaba, seguía tarareando y por momentos reía un poco, le daba más sorbos al tequila, no me volteaba a ver; verla así me rompe el alma, debí cuidarla y protegerla, pero solo la hundo en la desesperación, la hago huir, hago que su corazón se rompa en mil pedazos.
La tomé entre mis brazos y la abrazo fuertemente, la levanté para llevarla en la camioneta pero ella se detuvo; saco de su pa talo la carta de Caleb, la leyó una última vez, saco un encendedor y le prendió fuego, luego para darle otro sorbo al tequila; que rápidamente le quite, ella me vio con cara de enojo, camino hacia Jiménez, quien la ayudo a subir a la camioneta, me subí a la misma camioneta.
Estaba cansada, su rostro estaba pálido, pero sus mejillas coloradas, poco a poco se fue quedando dormida hasta que llegamos a casa, la desperté ( obvio me hice un lado puesto que tiende a dar golpes cuando alguien la despierta), ella no se digno a mirarme, solo le pidió a Jiménez que la ayudarán a llegar a su habitación.
Todo el mundo corrió a su encuentro, querían abrazarla, mirarla, pero ella les cortó el paso, Jiménez me dijo que la dejo dormida y que no quería ver a nadie; fue muy doloroso para nosotros, tal vez mi madre tenía razón al no darle la carta, debimos quemarla hace mucho, pero mis motivos aún no sé si fueron buenos.
- ¡Lucca, cariño! - me habló Zara - tienes que hablarle a Adrien.
- ¡Guayabas! - exclamé - Adrien - dije buscando mi celular.
- Busca en tu saco - hablo Zara señalando el saco colgado en el perchero.
Marqué el número de Adrien, para decirle que Manzana estaba a salvó, nunca me perdonaré por hacerle esto.
- ¡Hola, Lucca! - hablo Adrien - ¿Alguna novedad? - pregunto.
- ¡Si! - exclamé - ya está en casa - suspiré - pero.
- ¿Pero qué? - pregunto rápidamente Adrien.
- Está en un trance - suspiré - no quiere hablar con nadie.
- Mi vuelo ya salió - hablo él - llegaré ...tal vez como a las ocho de la mañana al aeropuerto.
- Bien, mandaré a alguien a recogerte - suspiré.
- Está bien, trataré de llegar lo más pronto posible - hablo Adrien.
- Te espero mañana - suspiré y colgué.
Esa noche todos pudimos conciliar el sueño, estábamos un poco más tranquilos.
En la mañana a las 5 de la madrugada Fernández y Valencia fueron al aeropuerto a buscará a Adrien, estaba con nervios, no sabía cómo reaccionar al verla en ese estado; lo único que pido es que Adrien le de fortaleza para olvidar todo esto, para poder cerrar este ciclo.
Estos últimos días Lucca me estubo ocultando que mi Ada estubo desaparecida; lo único que pensaba era que todo lo de la boda la tenía atareada y por eso no se comunicaba. Cayó sobre mi un balde de agua helada cuando Lucca me contó todo, no soporte saber todo el daño que le causó la noticia, saber que ha tenido pesadillas con su ex novio y luego que la carta que su madre y Lucca ocultaron, todo esto es un caos, necesito verla, se que necesita de mi, no la dejaré sufrir y la ayudaré para curar esa gran herida.
Llegamos a la casa alrededor de las diez de la mañana, baje corriendo de la camioneta, entre rápidamente a la casa en dónde estaban todos esperando en la sala, sus caras de preocupación, tristes, me acerque a ellos y salude a Lucca; él tenía ojeras se le veía cansado no hablo ni hizo gesto solo me indico que subiera a verla.
Subí las escaleras desesperadamente hasta llegar a su habitación, Agust iba saliendo de está, sonrió al verme y me señaló con su mano la puerta de baño. Entre y cerré, camine lentamente en dirrección al baño, entre tratando de no hacer ruido.
Ahí están mi pequeña y dulce Ada dentro de la tina, jugaba con las burbujas que salían del agua, tarareando la canción de Agust y reía (parecía una niña de 5 años jugando cuando la dejan por un rato), mi vista se sumergía en lo profundo, verla así se me rompió el corazón; me acerque a ella sentandose en la orilla de la bañera para que me viera, pero no volteaba a verme, sus ojos estaban perdidos, tome un mechón de cabello pasándolo por atrás de su oreja, empeze a acariciarle al cabello; ella tomo mi mano y la llevo a su nariz, la empezó a oler, luego depósito besos en ella, la coloco sobre su mejilla, continuo tarareando y jugando con el agua.
- ¡Mi pequeña Ada! - le exclamé y al instante sus ojos voltearon a verme, estaba tan indefensa, se sentía su dolor - ¿Quieres hablarlo? - le pregunté, pero ella negó con la cabeza - ¿Puedo entrar entrar contigo a la bañera? - pregunté a lo que ella accedió.
Cerré la puerta del baño y me desvestir, ente en la bañera con ella, había juntado su cuerpo con sus piernas abrazando la, poniendo su cara encima de las rodillas; una lágrima salí de su ojo derecho, tomo su hermoso cuerpo juntando lo con el mío, le daba besos en la nuca, poco a poco tomo uno de mis brazos, lo enrollo con los suyos, puso su cabeza en mi hombro y cerro los ojos
Poco después la levanté, la enjuague, le puse una toalla alrededor de su cuerpo, la cargue hasta llegar a su cama, le busque roa cómoda, la ayude a vestir, la acomode en la cama tapándola con las sábanas; la dejé durmiendo mientras yo regrese al baño a ponerme la ropa; una vez vestido baje a la sala para hablar con todos, los cuales aún seguían angustiados.
- ¿Qué sucedió?¿Te dijo algo? - dijo Lucca.
- ¿Salió de su trance? - pregunto Gretta.
- ¡Si! - exclamé - solo un poco después de verme.
- ¡Bendito sea Dios! - exclamó Agust.
- Lucca - pause - he pensado en todo el viaje y lo pude confirmar hace unos momentos - suspiré.
- ¿Qué hermano dime? - pregunto Lucca preocupado.
- Es tiempo de llevarme a Ada - dije muy seguro.
- ¿Pero, cómo? - dijo Gretta - si aún no sé han casado.
- La boda es en 3 meses - hablo Zara.
- Lo se, lo sé - volví a suspirar - pero no la puedo dejar aquí.
- Insinuas que nosotros... - interrumpí a Lucca.
- No Lucca, jamás - pause - no puedo ver por ella cuando está tan lejos de mi, ella ya es adulta y di vuelven a pasar cosas como estás será aún peor - le hablo mientras lo tomo de los hombros.
- ¿Entonces, qué se va hacer? - pregunto Gretta.
- Está haremos - volteando a ver a todo el mundo - la boda se hará en dos meses.
- ¡Dos meses, es imposible! - exclamó Gretta.
- He dicho dos meses, cuál es la diferencia de un mes menos, Zar por favor haste cargo con la organizadora, le ayudarás si pide más dinero solo me avisas - pause - hay que traer a su familia de Madrid, los conoces mejor que yo - me volteo a ver a Lucca.
- Caro, no te preocupes - respondió.
- Gretta - me volteo a verla - puede ayudar a Zara con la boda - pause - pero, no se pase de la raya.
- No, claro que no - suspiro - haré mi mayor esfuerzo.
- Hermano, necesito que me ayudes de nuevo con alguna secretaria para que pueda hacer mi trabajo aquí - la hablé a LUCCA.
- Claro, no hay problema - suspiro.
- Bueno dicho todo esto - pause - todo está más tranquilo....Agust - volte a verla - puedes hacer un poco de comida para Ada.
- Le haré lo que tanto le gusta - dice sonriendo y se va.
Subí a la habitación de Ada, Jiménez ya había subido mis maletas, así que me dedique a acomodar mi ropa en el closet se Ada; hice unas llamadas a Úrsula, mi secretaria para que me enviara todos los documentos a México y hablé con Simón para que se hiciera cargo de la empresa. Después de un rato Agust subió con una bandeja de comida, le agradecí, la tomé y puse en una orilla de la cama; ma acerque a Ada y le empeze a das pequeños besos en el cuello para que despertara, poco a poco fue abriendo sus ojos los cuales toparon con los míos, se quedó quieta por unos minutos viéndome, luego sonrió y se sentó en la cama bostezando un poco.
- ¡Agust te trajo comida! - exclame.
Acerque la bandeja con comida, al ponerla frente a ella, sus ojos se abrieron comolos de un sapo, sonrió he hizo gestos de felicidad, dió unas palmadas pequeñas y empezó a comer; fue muy hermoso verla sonreír y verla comer después de tantos días, sin siquiera probar bocado.
Sintió mi mirada penetrante, volteó a verme y con señas mi indico que comiera con ella; accedi y ella sonrió, volteaba a verme hacia gestos chistosos y sexys, pero en ningún momento soltó una frase, eso fue frustrante.
- ¡Pequeña Ada! - le exclamé - se que no quieres hablar - pause - se que tienes mucho dolor pero... necesito que regreses a mi.
Su rostro se torno un poco triste, apenas si pudo tragar el bocado, su mandíbula se torcida, no podía salir ninguna palabra o sonido de esa hermosa boca.
- Ada - le hable - te necesito, y tú a mí - pause - me voy a quedar aquí, contigo...he...he adelantado bla boda, será en 2 meses.
Sonrió un poco, tomo mi mano colocándola en su mejilla, luego recorrió todo mi brazo llegando a topar su hermoso rostro con el mío, paso sus brazos alrededor de ellos y empezó a darme besos por todo mi rostro.
- No te voy a dejar - la mire serio - te irás conmigo, yo te cuidare - suspiré - esto solo fue un mal momento.
Ella me abraza, está sonriendo, se que sus palabras saldrán poco a poco y se que olvidara este amargo recuerdo.
- Te amo mi pequeña Ada - le sonreí mientras la tomó de la cintura - sabes - pause - te extrañe demasiado - ella solo sonríe - no dejaba de pensar en tus lindas curvas, ese bello y escultural cuerpo - digo mientras le doy besos en el cuello - extrañe tu dulce y embriagante olor, esa hermosa sonrisa que tienes - dándole pequeños besos sobre sus labios - esas lindas pecas, pequeñas pecas, esos ojos que me pierden un mundo de fantasía, esa nariz respingada y tierna que tienes, esos labios - pause con un suspiro - esos labios que son mi dulce droga, que me vuelven loco.
Se acercó más a mi, puso sus manos sobre mis mejillas y me empezó a besar, lento, delicadamente; luego bajo a mi cuello poco a poco (me sentía como un adolescente con sus besos), me quito mi playera y empezo a besar mi abdomen hasta que llegó a mi zona V; se detuvo por unos segundos para luego poner sus manos sobre mi piel, a la altura de mi cintura; rei un poco al ver su reacción, ella estaba congelada al ver "mi nuevo tatuaje", si un nuevo tatuaje y que no le pude comentar por todo lo ocurrido, me señaló con un dedo para que le explicará.
- ¿Te gusta? - le dije riendo - son nuestras iniciales - pause - dos A, una de Ada y la otra de Adrien - sonreí.
Dos pequeñas A entrelazadas con un pequeño listos dorado, dando forma a un corazón; estaba feliz, sonriendo, se acercó de nuevo a mi y no paro de darme besos.
Al menos ya sonríe.