A pasado un mes desde que Louis se fue a New York, ya que el trabajo continúa, todos los días me marca, algunas veces yo y aunque lo extrañe mucho se que en unos meses estaré allá más cerca de él.
Mis días has sido muy atareados, se acerca la boda y con ello los preparativos, hace una semana me enteré que Gretta, mi madre se puso a cambiar todo, incluyendo el vestido, así que la amenace para que dejara en paz la situación, aunque se enojo mucho; a la planificadores le pedí que le dejara de pedir opiniones a mí madre o la despediría.
Últimamente estas semanas he soñado con la misma pesadilla; he soñado con Caleb, mi novio de la prepa, no he podido pegar los ojos y realmente esto me preocupa mucho.
Una madrugada volví con la misma pesadilla; estaba en un cuarto oscuro, sucio con una persona amarrada a una silla, un foco lo alumbraba, apareció un hombre el cuál empezó a golpear a la persona en la silla, luego otra persona aparecía y con unas pinzas en cuestión de segundos le sacaban un diente. Mi presencia estaba de más , nadie me veia o tal vez porque así lo permitía mi sueño; luego se le acercó uno de los hombres golpeándolo, la segunda vez fue más duro porque provocó que se cayera la silla hacia atrás, por un momento me quedé en shock, no lo podía creer era el, Caleb ensangrentado, con un ojo morado e inflamado por el golpe, él ya no resistia , su cara estaba pálida, sus labios estaban secos, me acerque a él tocando su cuerpo desfigurado, cuando de pronto él me miró a los ojos y empezó a decir.
=CANTA MI PECOSA= - suplicaba.
=¿A quien la hablas estúpido?= - le grito uno de los hombres.
= TARAREA SI NO PUEDES= - volvió a suplicar.
=Te dije que te calles = - le dice un hombre dándole un golpe.
Desperté de inmediato, estaba sudando, me cuerpo temblaba y mis palpitaciones eran más fuertes, trate de controlar mi respiración y de.borrar las imágenes, pero poco a poco las palabras de Caleb me mencionaba, se incrustaban más en mi cabeza; cuando me tranquilice un poco, decidí bajar por un poco de agua y una pastilla para el dolor de cabeza; hiba camino a la cocina cuando de pronto un grito de mi madre se escuchó, fui a tomar la pastilla rápidamente y decidí ir a ver qué era lo que sucedía.
El ruido provenía del despacho, la puerta estaba entre abierta así que me quede escuchando todo por fuera.
- ¿Que no entiendes que ella necesita saberlo? - hablo tocino.
- Claro que si, pero ya pasaron años, se casarás en 3 meses - hablo mi madre
- Por eso mismo, no podemos hacer que ella avance un ciclo, sin cerrar uno - dijo molesto tocino.
- Entiende que le haremos daño - dijo mi madre.
- Ya se lo hemos causado hace 6 años - se escuchó decir a tocino.
- ¡En este momento la quemaremos! - hablo muy furiosa mi madre.
- Todavía no entiendes, se la dejamos a Becca y punto - apunto tocino.
Hablaban de mi, así que hice presencia sin hacer ruido, en cuanto tocino me vio puso una cara de asombro, como si hubiera visto un fantasma, mi madre volteó al instante que tocino me vio.
- ¡Hija! - exclamó mi madre - ¿Que haces despierta a estas horas de la noche? - pregunto mi madre.
- No podía dormir - caminando tres pasos hacia ellos - tuve una pesadilla.
- ¿Cómo que pesadilla manzana? - pregunto tocino acercándose a mi.
- He tenido la misma pesadilla estos días - dije algo triste.
- La misma pesadilla, ¿Cómo es eso posible? - pregunto mi madre.
- Era Caleb - dije con cara de.pocos amigos - me pedía que cantará la canción de Agust y que si no podía la tarareara.
- Siempre te decía eso, ¿No es así? - exclamó tocino.
- ¿Desde cuándo sueñas con él hija? - pregunto mi madre.
- Un poco después de que Louis se fuera - les respondí con lágrimas.
- ¡Está no puede estar pasando! - exclamó mi madre.
- La primera vez que volví a escuchar su voz... - pause, con un suspiro - fue cuando tuvimos el percance en el departamento de Louis.
Mi madre y Lucca no lo podían creer, estaban asombrados ante tal azaña.
- Su voz me hizo reaccionar al shock en el que había entrado - pause - me dijo que lo ayudara, que no lo dejara solo, que me necesitaba.
- ¡Manzana! - exclamó tocino abrazándome.
- Me pidió que le cantará la canción y si no podía que la tarareara - calle con un suspiro - en cada oración que me decís al terminar me daba dos golpes en la cabeza - pause - como lo hacía él.
Hubo un momento de silencio, tocino me abrazaba y mi madre estaba en shock, tomo del escritorio un sobre y camino hacia nosotros extendiendola.
- ¿Qué es eso? - le pregunté.
- Es de Caleb - dijo mi madre muy preocupada.
- ¿Que hacen ustedes con esto? - les pregunté.
- Un pariente de él, lo trajo hace 6 años - dijo mi madre.
- Hace 6 años - dije molesta.
- Yo le pedí a tu hermano que no te la diera - hablo mi madre.
- ¿Con que derecho? - les grite - ¿Porqué tocino? - lo mire muy enojada.
- Porque no queríamos verte sufrir más - dijo tocino suspirando.
- ¡Esa no es decisión de ustedes! - les grite - guayabas, tocino.
Estaba enojada, desesperada, toda la maldita pesadilla regreso Ami; cada escena se impregnó en mi cabeza, los recuerdos de todo le cocido con Caleb aparecieron. Su rostro, sus ojos azules, su nariz, sus labios gruesos y ese sabor de cada beso (menta con sandía), sus brazos, sus carcajadas que daba por las locuras que hacía, su voz (esa deliciosa voz que me hacía temblar todo el cuerpo), su cabello rubio y sobre todo esa manía de darme dos golpes en la cabeza para que reaccionara.
El aire me empezó a faltar, mis piernas tambalearon haciéndome caer al suelo, el dolor de cabeza aumento y de pronto mis ojos se cerraron.
2 DÍAS DESPUÉS.
Desperté con mucho dolor en mi cuerpo, la cabeza me hiba a explotar, la espalda me dolía a mi, mi estómago ardía y gruñía.
- ¡Manzana! - hablo tocino- al fin despiertas.
- ¿Qué pasó Lucca? - pregunté con dificultad.
- Te desmayaste hace dos días y te trajimos al hospital de emergencias - suspiro.
- ¡Hace dos días! - exclamé - ¿Pero qué...guayabas pasó? - grite.
- ¿No lo recuerdas? - pregunto Lucca - hablamos sobre Caleb - dijo algo triste.
Mi mente empezó a traes con sigo los recuerdos.
- ¿Dónde está la carta? - pregunte enojada.
- Te la daré manzana, pero no aquí - suspiro.
- ¡La quiero ahora! - le dije gritando - ¡Dámela ahora!
- Tranquila, te harás daño - dice tratando de controlarme.
- Por favor, te lo suplico - le rogué llorando - no me hagas esto, por favor - solloze - ya es suficiente tiempo, por favor.
- Está bien - responde tocino dándome un abrazo - gire por ella, está en la camioneta - dice dandome un beso en la nuca.
Regreso después de diez minutos, me dió la carta y salió de la habitación; estaba nerviosa, muerta de miedo, las lágrimas empezaron a salir de nuevo; respire ondo y profundo, la abrí con dificultad (ya que mis manos temblaban), era su letra, no me podía fallar la memoria, su hermosa letra y el olor de su colonia aún seguía en esa hoja.
(SANTA INÉS, AYÚDAME A NO SER UNA COBARDE).
=MI PECOSA, ADA=
No sé cómo empezar esta carta, sabes que no soy bueno en esto, pero por ti lo intentaré.
Desde el primer momento en el que te vi entrar al salón de clases, me dejaste maravillado, ese monumental cuerpo que tienes, más hermoso que el de cualquier actriz o modelo; tu cabello único y rebelde no como las del resto del salón, tus grandes ojos color avellanas salidos de.un cuento de hadas, tú no tan peculiar estatura, eso sí chaparrita pero bien picudas cuando te molestan, lo que ame más de ti son esas pecas, que inundan todo tu bello rostro, una muñeca única.
Amo estar contigo, que no te cabe duda todo el amor que siento por ti, eres la mejor golosina que he probado y deseo que sea siempre así, no quiera estar lejos d ti, se que tú también me amas y haríamos todo lo que sea uno por el otro.
TE AMO MI PECOSA ADA.
Quiero que huyas conmigo, lejos donde solo tu yo podamos vivir una historia de amor, se que tú no eres de palabras cursis, al igual que yo, pero por ti daría todo; después de nuestra cita te dejare pensarlo 3 días no más, el mismo día de tu cumpleaños iré por ti, se que no te negras, no importa lo que tú hermano diga, nos iremos dónde nadie nos conozca , nos casaremos, tendremos hijos, mascotas, no te arrepentirás.
= TE AMO MI PECOSA, ADA=
=CON AMOR CALEB=.
Mi rostro estaba lleno de lágrimas, sollozaba de dolor; me lleve la carta al pecho abrazándola muy fuerte, no podía entenderé por qué había muerto, quería huir conmigo, lejos de esta "frutilla podrida", puede ser por la misma razón por la que lo mataron, a él y a toda su familia, él no lo pensó dos veces y me eligió a mi, a mi como su compañera de vida, para que juntos viviéramos locuras.
Mi mente no soportaba más, necesito salir de ahí, no resisto ni un minuto más en este cuarto de hospital.
Apague el aparato con el que me.miden las pulsaciones, me quite la aguja del suero de la intravenosa, camine hacia una maleta que estaba en el sofá, pues tenía ropa mía, me puse lo primero que encontré, unos jeans, zapatillas deportivas y una sudadera; estaba apunta de salir cuando una enfermera entro, iba a gritar pero rápidamente la empujé hacia la camilla, salí corriendo por el pasillo hasta llegar al estacionamiento, a unos cuantos metros de mi vi saliendo a Jiménez de un Mercedes Benz blanco, corrí hacia él y le arrebate las llaves, subí rápido al carro, lo arranque y salí huyendo; por el retrovisor ví como LUCCA y Jiménez corrían pero se detuvieron al ver que no me alcanzaban.
Subí la velocidad para adentrarme a la autopista y así perderme, luego de unos minutos recordé aquel lugar dónde Caleb me llevaba, dónde olvidabamos todo, dónde éramos él y yo.
Antes de llegar baje a un auto servicio (lo bueno fue que Jiménez olvidó su billetera), compré un poco d golosinas, una pomada para la herida de la intravenosa (puesto que me lastime al quitarme la aguja), una gasa, una venda y lo que no m podía faltar una botella de tequila.
Entre al baño del auto servicio y me cure la herida lo más rápido que pude y seguí con mi camino, era tiempo de volver a nuestro bello lugar, dónde olvidabamos todo por algunos minutos o horas, aquel lugar que fue testigo de nuestras locuras, peleas, reconciliaciones y de aquella nuestra primera vez; si suena cursi, pero era nuestro lindo nido de amor.