La noche ha sido muy incómoda, la.verdad nunca había sentido tanta desesperación, quería levantarme y salir corriendo a mi habitación, insinuó que nunca me ensuciaría las manos trabajando; pero que se cree, le daré un escarmiento, vera que no es fácil entrar así como así a la vida de los Granada Soto.
Me he acercado a hablar con ellas solas, la lleve al jardín donde están los columpios, nos sentamos en ello un rato hasta que solté la bomba.
- ¿A qué has venido? - pregunté sin siquiera verla.
- Pues, a conocerlos - hablo con miedo - convivir un poco.
- Pues sabes convivir muy bien - dije sarcásticamente.
- Discúlpame por mis palabras - suspiro - no quería mal interpretar... - la interrumpí.
- Mal interpretar ¿Qué? - pregunté enojada - por ser la hermanita de un hombre rico y que me cumplan mía caprichos - bufé.
- Yo...yo...yo no te conozco y... - la volví a interrumpir.
- Exactamente, no me conoces - la mira con cara de querer matarla - si no me conoces, no hables de más.
- Perdóname - pauso - ¡Quiero ser tu amiga! - exclamó.
- Que seas la novia de Tocino, no te da derecho venir a insultar - le dije con cara de fastidio.
- Tocino - pauso - ¿Quienes Tocino? - pregunto Zara.
- Lucca, pero solo yo le puedo decir así - alce mis cejas.
- Está bien, perdón - dice inclinando su cabeza.
Todo en mi cabeza estaba revuelto, no sabía cómo seguir la conversación y menos con lo que me dijo "ser su amiga"; pero más allá del enojo, se que debo llevarme bien con ella y dejar en claro todo.
- Escucha Zara - hablé un poco más calmada - lo único que quiero, es que Tocino sea feliz, lo merece - suspiré - entrar a esta casa y a nuestras vidas no es sencillo.
- Lo se, él me ha contado todo - suspira.
(SERÁ QUE TAMBIÉN LE CONTO DEL CONTRATO).
- Bueno, entonces si ya lo sabes - pause - sabrás todo lo que pasará.
- Yo...yo lo amo - suspiro - lo he esperado todo este tiempo - pauso - solo por ti.
- Lo se - rei un poco - no lo hizo con mala intención.
- Yo...empezaba a creer en otra cosa... - la interrumpí.
- ¡Guayabas podridas! - grite - como crees.
- Dices la misma frase que él - dice riendo.
- El me enseño todo - pause - me enseño, a amar, a pelear, me enseñó a ser muy buena persona.
- Es por eso que me pidió esperar - suspiró.
- No es fácil estar con un Granada Soto - le expresé.
- No...no lo es - dijo triste.
- Tienes que entender que Tocino y yo nos amamos - dije muy segura.
Ella quedó en shock, sus ojos quedaron como los de un sapo, una lágrima rodó por su mejilla.
- Nuestro amor es muy grande, somos los mejores hermanos, amigos; estamos el uno para el otro, y aún si hacemos nuestras vidas y tenemos algún percance - pause - ahí estaremos para apoyarnos.
- Vaya, entonces el amor que me tiene - pauso.
- Es diferente al de hermanos, claro que velará por ti, te hará la chica más feliz - pause - pero recuerdo, antes de ti soy yo...y es amor de hermanos, no lo confundas.
- ¿Porqué? - pregunto con unas lágrimas en los ojos.
- Porque esa fue nuestra promesa, amarnos y cuidarnos hasta el último aliento, no dejarnos solos, ni pelear por nada - dije muy sonriente.
- No lo entiendo - dijo muy preocupada.
- Somos hermanos, nos cuidamos uno al otro para no sufrir las consecuencias de nuestros padres, o de otras personas - contesté muy rápido.
- Lo se....pero... - la interrumpí.
Pero nada, tienes que entender que no puede tener a una solo persona en su corazón y por lo visto...lo quieres solo para ti - le expresé muy bien las palabras.
- Y entonces... Adrien - pauso - ¿Ocupa tú corazón?
- Lucca y Adrien, ocupan todo mi corazón, éramos y somos aún una familia, siempre estubimos juntos y eso nunca va ha cambiar....y por otro lado está mi familia de Madrid, ellos también ocupan un gran lugar en mi corazón - pause - y también Agust.
- Vaya, no entendía tu razón pero - pauso - es cierto, no puedo pedir su corazón con.eto, hay otras personas antes de mi - rio un poco.
- Así es - pause - así que....cinco años he.
- Si, cinco años maravillosos - dice riendo - los años más alegres de mi vida.
- ¿Enserio estás preparada para una proposición de matrimonio? - pregunté.
- ¡Si! - exclamó - más de lo que imaginas.
Ahí fue donde aprendía valorar las pocas palabras que ella decía, hace unos meses me enteré que me casarías gracias a un contrato; lo único que deseaba mi corazón era encontrar a esa persona ideal y me lo propusiera y no a la fuerza. Pero cuando me enteré que sería con Adrien, con quién me casarías, luche por entrar en su corazón y así fue, lo logré porque nos queremos y aunque nos falta mucho por conocernos, sabemos que llegaremos a un amor grande.
Mire mi mano izquierda, tan solo de ver mi anillo de compromiso me hizo razonar; ella ha esperado cinco años y yo tan solo en dos meses, creo que eso sí se lo merece, me levanté de un brinco y camina a la casa, los chicos ya venían a nuestro encuentro; pero yo tomé a Lucca, le hice señas a Adrien para que distrajera a Zara, tocino me veía enojado y molesto, así que él freno mis pasos.
- ¿Qué sucede? - pregunto enojado - ¿Porqué dejamos a Zara sola?
- No está sola, está con Adrien - le indique.
Tocino había dado media vuelta para regresar al patio, tome impulso y salte a su espalda (si, está vez lo logré, me agarre bien de manos y piernas para no caer).
- ¡Demonios manzana! - grito tocino - ¿Que rayos te pasa?
- ¿Qué está pasando aquí? - exclamó nuestra madre, que había escuchado nuestros gritos.
- ¡Manzana! - exclamó tocino - no estoy para tus jueguitos.
- ¡Becca, por favor baja de ahí! - exclamó nuestra madre.
- ¡No! - exclamé - basta los dos, escuche - suspiré.
- ¡Dios Becca! - volvió a exclamar mi madre.
- Súbeme tocino - pause - a la recamara de mamá.
- ¿Qué? - pauso - ¿Pará qué... - lo interrumpí.
- Cállate y solo sube...ti también Gretta - les ordené.
- ¿Pero qué piensas hacer? - pregunto mi madre.
- Dejen de preguntar y súbela los malditos escalones - los regañe.
- Ok - pauso tocino - pero te puedes bajar....pesas mucho.
- ¡Claro que no!, estoy en forma - le grite (por los santos tomates, me dijo gorda) - Gretta, sosten el vaso de tocino.
Subimos hasta la habitación de mi madre; así que le pedí que sacará de su caja fuerte la caja de anillos y busque entre los que tenía uno especial.
- Becca, hija - pauso mi madre - ¿Que piensa hacer?
- Dónde está...dónde está... - digo, mientras veo todos los anillos.
- Manzana, puedes explicarte - suspiro tocino.
- Un segundo - señalando les la mano - ¡Aquí no está! - les grite.
- ¿No está qué? - pregunto mi madre.
- Enana, ¿Que estás buscando? - me miró tocino preocupado.
- ¿Dónde está Gretta? - la mire con cara de enojo.
- ¿Qué?¿Dónde está qué? - pauso - ni siquiera se que estás buscando.
- La reliquia de la abuela - le dijo y la miro muy persistente.
- ¿Pará qué la quieres? - pregunto tocino.
- Dámela, por favor Gretta - le expresé - sabes que ese anillo me pertenece - le dije suspirando - dámelo u lo preguntes.
Mi madre camino hacia el baño, quito el espejo que estaba enfrente del lavamanos, de ahí están una pequeña puerta que estaba en la pared, forrada del mismo tapiz que la pared, luego una caja atrás de esta que solo se abría con huella digital y reconocimiento de voz, saco otra pequeña caja de esta misma y la abrí con una llave que traía como collar.
(Mira nada más, que guardadito se lo tenía.)
- ¡Vaya Gretta Soto, viuda de Granada! - exclamé, sacando mis ojos de sapo al igual que tocino.
- No tengo porque decirles nada - mirándonos con cara de enojo.
- ¡Bien! - exclamé - solo abrela.
- Tranquila Becca - pauso - me pones los pelos de punta - dijo mi madre.
- ¿Que tratas de hacer? - pregunto tocino.
- Toma - mi madre estiró la pequeña caja.
Una caja negra de terciopelo, un poco descuidada, que al abrirla nos dejaba ver un pequeño zafiro en forma cuadrada, alrededor de está pequeñas incrustaciones de diamantes y la argolla de oro puro; si era el anillo con el que le propuso matrimonio mi abuelo a mi abuela y que ella me la heredó.
- Tocinito - trague un poco de aire - se que toda la vida has hecho lo imposible para que no sufra, para que sea feliz, me has hecho reír, llorar - pause - has dado todo por mi, hasta la última gota de sufrimiento por mi - dije sollozando.
- Y lo haría una, dos, tres, cuatro y las veces que sea necesario - dice abrazándome y dandome un beso en la frente.
- ¡Espera! - exclamé - deja eso para luego - pause - nunca voy a dejar de amarte y recuerda que tú manzanita siempre estará donde quiera que vayas - pause (guayabas, estás lágrimas de cocodrilo) - siempre vas a hacer único...pero es hora que me sueltes - pause - es hora que nos sueltemos.
- Becca....manzana... - lo interrumpí.
- No será lo mismo, pero sabemos que algún día pasaría, es hora de que Adrien cuide de mi - pause (mis sollozos no los podía tranquilizar, tocino y mi madre lloraban igual) - ¿La amas?¿Cómo para tener una familia unida y cuidar de tus hijos, como lo hacías por mi y ....por Adrien?
- ¡Si! - exclamó - pero recuerda, que no voy a amar a nadie como ATI - me dice mientras acaricia mis mejillas.
- Entonces ve - pause - ve y pídele que sea la madre de tus hijos - extendiéndose la caja con el anillo.
- Becca...no lo hagas... - lo interrumpí.
- Me casaré en cuatro meses y dos semanas, me iré a New York y es egoísta de mi parte dejarte aquí sin quien te mete - rei un poco.
- Becca...manzana - dice abrazándome fuertemente (sentí que me dejaba sin aire).
- Vamos, corre - zafandome del abrazo - Adrien cuidara de mi - suspiré - y tú necesitas cuidar a Zara - sonreí.
- Eres la mejor manzana - abrazándome otra vez y al abrazo de incluyó mi madre - te amo manzanita pecosa.
Nos limpiamos las lágrimas y salimos al jardín a unos cuantos metros de ello, Adrien se acercó a nosotras, cuando me di cuenta habían salido a ver lo que pasaba, Agust, María la sirvienta, Mauro el chef y José el ayudante de Mauro.
Tenía miedo a que cualquiera de los dos se retractara, pero fue maravilloso, tocino se inco debidamente; Zara no podía responder estaba en shock, cuendo reacción me volteo a ver, está con las manos en la boca, los ojos cristalizados de lágrimas; solo asentí con la cabeza, ella volteó y lo rodeo con los brazos su cuello, provocando que cayeran al piso, se levantaron y tocino le puso el anillo, caminamos a su encuentro para felicitarlos, Mauro y José traían con si unas copas y una botella de champagn, las sirvieran y brindamos todos (cuando digo todos , es todos los presentes.)
Aunque no lo crean, fue fácil pensar mi idea, pero fue difícil dejar mi orgullo, no se me hacia justo saber que me voy a casar y él no puede proponérselo por miedo a perderme.
Muchos el dirán que es una tontería, pero no lo es siempre estuvimos juntos, todos los días y aunque los cuatro años en Madrid nos hicieron separarnos físicamente, mental y espiritual ahí está amos, pensado en lo que estaría haciendo la otra persona, los sms que solo servían para molestarnos mutuamente, pero los hacíamos reír.
Es tiempo que empecemos de cero y cambiemos el rumbo ambos, pero eso no significa que lo dejaré de amar; siempre me preocuparé por él, nunca lo dejaré de hacer.
Ya han pasado dos semanas desde el compromiso improvisado de Lucca, me sorprendió saber que ese anillo era de Ada, su abuela se lo había heredado y ella se lo dió a Lucca, para que le propusiera matrimonio a Zara,realmente tiene un corazón muy noble.
Para mi mala suerte la organizadora de eventos llegó y con eso las peleas entre Ada, su madre y Lucca, yo sólo los escucho, pero la verdad no lo soporte la cuarta vez.
- ¡Se vallan! - dije con mi voz de juez dictador y la que Ada no conocía apareció - ¡Por favor, paren esto! - exclamé.
- Adrien, tu prometida no sabe hacer las cosas, por eso yo estoy aquí - dijo Gretta.
- Madre, por favor ya basta - hablo Lucca.
- Mire señora... - me interrumpe la mamá de Lucca y Ada.
- Gretty, llámame Gretty - dijo ella.
- Si, si como sea - dije mientras me tomó el último sorbo de whisky - yo solo quiero lo mejor para Ada - suspiré.
- Y lo tendrá, de eso me aseguro yo - hablo doña Gretta.
- ¡No! - exclamé - se que Ada es su única hija, pero no está poniendo de su parte - dije para dime por otro trago.
- ¿Que estás diciendo? ¿Cómo que no estoy poniendo de mi parte? - exclamó enojada doña Gretta.
- ¡Lo que escuchaste Gretta! - exclamó Ada.
- Usted solo peleas con Ada por lo poco que pide y quiere más extravagancia - exclamé con un suspiro.
- ¡Así debe ser! -grito Gretta - su boda es el evento del año.
- Escuché Gretta, se hará de esta manera - pause - 100 invitados es todo, sin paparazzi, ni revistas exclusivas, ni televisoras, la lista de invitados la haremos Ada y yo, todo lo que ella quiera se hará, no la quiero haciendo cambios - pause - escuchó.
Ella solo asentó con la cabeza enojada, se levantó y se retiró; Ada me tomo del cuello y me empezó a dar besos por toda la cara, Lucca solo se reía y no es por nada pero al ver que no podían donar a la fiera tuve que intervenir
Estos últimos días he trabajado hasta muy tarde, Lucca me ha ayudado con algunos documentos, Ada en ocasiones viene cuado el sastre o la organizadora de la boda no la deja en paz, claro solo unas cuantas veces. Un día buscando en mi saco mis pastillas para el dolor de cabeza,encontré una paleta con una nota.
"Espero te endulce el día, ya que no puedo hacerlo yo... Xoxoxo" Ada.
En ese momento Bel dolor de cabeza desapareció y no deje de si reír en todo el resto del día; a los días siguientes seguía encontrá do dulces en mi saco con notas que me animaban todos los días.
Vaya está mujer si sabe cómo endulzar un día.
Un día después del almuerzo Ximena la pasante me indico que Lucca me buscaba con urgencia así que subí a su puso; Denisse la secretaria de Lucca me hizo señas para que pasara directo, cuando di dos pasos dentro de la oficina sentí un golpe detrás de mi, dos brazos sobre mi cuello y creo intento poner.sus piernas sobre mi cintura porque como no pudo caímos al suelo; claro yo boca abajo, respire ondo y profundo y ahí es donde me di cuenta de que era Ada, mi Ada, su colonia llegó a mis fosas nasales y su risa inconfundible.
- ¡Aaaaaa! - grite por el dolor.
- Ada Becca Granada Soto! - grito su madre.
- ¡Manzana, ahora sí te pasaste! - exclamó Lucca.
- No me importa - dijo muy sarcásticamente - él aguanta - dice mientras me da besos en las mejillas.
- ¿Qué guayabas, manzana? - grito Lucca - levántate - alzando la de un tirón - ¿Estás bien Adrien? - ayudándome a levantar.
- Perdón - dijo Ada con su cara de cachorrita - no quise tirarte.
- Pero lo hiciste Becca - exclama su madre.
- Estoy bien no te preocupes - dije acercándome a ella y abrazándola - no me molesta que lo hagas - dándole un beso en la frente.
- ¿De verdad? - pregunto Ada abrazándome - ¿Me perdonas?
- No hay nada que perdonar - pause - fue divertido - sonreí.
Su madre no soporta que Ada se comporte de esa forma, dice que es una niña inmadura y que no está lista para casarse; pero es más que obvio que odia que la defienda de todo y de todos; la verdad es que yo la amo así, tal como es.
- Bueno tocino, ¿Para qué pediste que viniera? - pregunto Ada.
- Es hora manzana - suspiro sentándose en el sofá junto a se madre - ahora que te vas a casar es hora de traspasar te los bienes y el porcentaje de empresa que te corresponde.
- ¿Qué? - lo miro muy asombrada - se supone que los bienes son todos tuyos, los compraste con tu propio dinero.
- De echo, los compré con el fideicomiso que la abuela Silvia nos dejó - suspiro - y es hora de que también lleven tu nombre - expreso Lucca.
Lucca se paro del sofá y camino hacia el escritorio, dónde tomo tres carpetas ; dos de ellas se las entregó a Ada y una a mi.
- Eres dueña del 35% de " ONE COFFE", el 50% de la casa, del 25% de los automóviles y del 30% de este edificio.
- Tocino - pauso Ada - ¿Porqué? - le pregunto con lágrimas.
- Recuerda lo que te dije - sonriendo Lucca , se levantó y camino hacia Ada - recuperaré la empresa y tú serás la jefa - dándole un fuerte abrazo y beso en la frente.
-¡Gracias Tocino! - dice abrazándolo.
Firmo los documentos del traspaso y que avala que es dueña de lo antes mencionado, yo firme también el documento donde avala que Ada es la nueva socia y si ella no se podría tomar una decisión.
Todo el día Ada se quedó conmigo en la oficina,; más tarde fuimos por pizza, por unas crepas y luego por unos esquites (granos de elotes hervidos con epazote, servidos con mayonesa, queso añejo y chile en polvo, al menos en México así se venden), para cuando llegamos a su casa no había ni un alma en pena; Agust nos dijo que Lucca se fue con Zara y no regresaría, de Gretta solo sabe que hizo maletas de nuevo y se fue.
Así que tenemos algo de privacidad, nos metimos a la bañera por un rato, cuando de repente Ada piso su cabeza hacia atrás, viéndome pero al revés, con su mano derecha tomo mi cabeza y la empujó hacia ella; empezó a besarme lenta y apasionadamente, la verdad fue muy sexy.
Nos levantamos lentamente de la bañera, nos enjuagados y salimos del baño, ya en la cama empezamos con besos dulces y cariñosos que empezaron elevando nuestro calor y control; baje mi mano directamente a su =ZONA VENUS=, empeze a masajear la para prepararla, besaba sus pequeños pero bien formados Montes, soltaba sus gemidos de exitación; una vez antes de penetrarla la mire fijamente a sus ojos, pidiendo su aprobación a lo cual accedió, empeze suavemente para luego acelerar el ritmo.
Sus gemidos inundaban toda al habitación (pero lo que me tiene un poco preocupado es que si los empleados nos escucharon.), Me puse de pie y la subí a mi cuerpo, sus manos en mi cuello y sus piernas cruzadas entre mi cintura, la lleva a la pared y la penetre no para amos de besos y caricias mutuas, (está aprendiendo muy rápido, claro con un mangazo como este), cuando terminamos regresamos a la ducha para quitarnos el sudor, para luego recostarnos entre las sábanas de la cama.
-¿Te encuentras bien? - le pregunté a Ada, que se veía muy distraída - ¿Sucede algo?
- No lo sé, ¿Tienes algo que decirme? - me miró preocupada.
- ¡Si! - exclamé - pero no te va a gustar - dándole un beso en la frente.
- Solo dilo - dice un poco molesta.
- Regresaré a New York - dije sin tapujo.
Ella solo se volteó, poniendo su rostro sobre la almohada y cubriéndose con las sábanas y en menos de lo que conté se soltó a llorar.
- Ada, pequeña, cariño, mi amor - le hable mientras le daba un beso en el hombro - no te pongas así, sabes que volveré por ti.
- ¿No me puedes llevar contigo? - pregunto entre sollozos.
- Sabes que no, necesito irme para hacer negocios, la nueva línea de belleza va a lanzar la nueva promocionar y se inaugura el proyecto de la nueva torre - le explicó, mientras ella me mira desesperada - además tengo que ir a poner orden a nuestra nueva casa.
- ¿No me dejaras plantada en el altar? - pregunto con cara de cachorro.
- Jamás, vendré para casarme contigo y nos iremos dos semanas a Turquía, como lo planteaste - dándole besos por todo su bello rostro
- Está bien, pero me llamaras todos los días - dice, mientras me apunta con su dedo.
- No te fallaré, lo prometo - dándole un casto y largo beso.
- Iré a buscarte si no apareces ,entendiste - tomando mis mejillas con sus manos, aplastandolas y moviendo las de un lado a otro (Por Dios , eso dolió.)
- Te estaré esperando entonces - dándole un beso.
Pasaron volando tres días y me tuve que despedir, regresaré en tres meses y medio para la boda tengo que dejar todo en orden para que no me molesten en mi "Luna de Miel".
Espero y no pase nada en estos meses, o en lo que falta de días para la boda, porque presiento algo raro.