Nicolás: Fermín estacionó el auto frente al hospital, y antes de que pudiera siquiera abrir la puerta, ya estaba fuera, avanzando directo hacia la entrada. No tenía tiempo que perder. Mi cabeza no dejaba de dar vueltas sobre lo que venía a buscar. Al llegar a la recepción, me acerqué al mostrador sin titubear. —Busco información sobre un paciente, ingresado hace unos meses —solté, intentando controlar la impaciencia que ya se filtraba en mi voz. El recepcionista me miró con desinterés, tecleó los datos en la computadora que me había proporcionado y esperé unos minutos mientras buscaba. Cuando finalmente habló, confirmó lo que temía. El padre de Aurora había estado internado por semanas, y la cuenta… no se había pagado a tiempo. De hecho, la espera se prolongó más de una semana. Todo e

