51|Ella ya decisión

1586 Palabras

Nicolás: Cuando mi padre me llamó a su oficina, no podía evitar sentir una tensión en el aire. Sabía que no era una simple reunión familiar; Joaquín Alarcón no me llamaba a menos que tuviera algo importante que decir. Me puse de pie, ajustándome el cuello de la camisa mientras caminaba hacia la puerta, tratando de preparar mi mente para lo que fuera que me esperaba. Al abrir la puerta, lo vi detrás de su escritorio. Estaba sentado con su habitual postura erguida, su mirada fría fija en unos papeles que tenía frente a él. Sin levantar la vista, me hizo un gesto con la mano para que me acercara. Crucé la oficina, mientras él seguía ignorándome, concentrado en lo que parecía ser un informe. Me senté en la silla frente a él, esperando que rompiera el silencio. —Nicolás, tenemos que hablar

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