*** Vivíamos solo de nuestros menesterosos sentimientos y cada sentimiento que lastimábamos era como una estrella en el cielo aislándose. Para cuando Patricio me dejó en el viñedo, todo el camino se había convertido en un provisional silencio. Ninguno de los dos había dicho nada mientras descendíamos a través de la carretera, sin embargo; de vez en cuando lo escuchaba suspirar inquieto. Una parte de mí no sabía cómo sentirse respecto a esta situación. No quería que Amara me odiara, ni que me viera como su rival. Podría decir que en algunas ocasiones tenía esa sensación de sentimientos confusos y poco amortiguados en frente de Mauricio y Patricio, pero e incluso siempre supe que al único hombre que podría amar con la intensidad de todo mi corazón era a su hermano, ella era testigo de eso

