*** Principios de Leucemia. La expresión en el rostro del doctor Army era casi palpable; apenado y contraído. Sus dedos se cruzaban los unos con los otros sobre aquel bonito y pulido escritorio delante de él. Permanecí callada durante toda su explicación, e incluso permanecí ajena a las palabras positivas que él ofrecía. No estaba concentrada en nada de aquello, como lo estaba ahora mismo en Mauricio. En la palidez y contracción de su rostro y la forma tan inquietante en como sus manos se hacían y deshacían en puños, lucia ansioso. Resoplé y me encogí de hombros sobre mi asiento. Una parte de mí se sentía asustada y nerviosa. La otra, simplemente se aferraba a la idea de querer estar sana y vivir por mucho tiempo. —...Sin embargo, a pesar de que es algo por lo que debemos alertarnos,

