Leonard el nuevo jefe.

491 Palabras
Además. En una oportunidad, tuvo la insinuación de que si él llegará a ser el administrador o encargado del Bar, las chicas deberían dejar de ser tan “mojigatas” que los clientes, quieres más, y que solo los clientes importan, pues, ellos son los que pagan, a su criterio es así. Daniela además siente mucho temor, al ser Leonard su nuevo jefe, tratará de conseguir a cómo de lugar lo que desea, y no es más que ella se vuelva su amante, que acepte acostarse con él. Ella sabe que sería lo último que haría, pero necesita el trabajo, es en la única parte que le dieron trabajo al llegar a la Ciudad de Miami, donde hace vida una gran población hispanoamericana. Pero piensa que es mejor buscar otro trabajo, bueno sería lo ideal, pero por su condición legal nadie le da una oportunidad, además puede que consiga algo informal, pero no podría pagar el sitio donde cuidan a Carlitos, y para ella el bienestar de su pequeño es lo más importante. Pero esto no solo le cae como un balde de agua encima a Daniela, también a sus amigas, vigilantes, personal de mantenimiento… A la única que parece agradarle es a Kendra, quién se cree la mujer de Leonard, y no se da cuenta que solo es una más. El luego de ver la cara de sorpresa de todos responde: —Espero que tengan la mayor disponibilidad para este cambio, que será lo mejor para el Bar, y estoy seguro, que es y debe ser lo más importante para todos—. Nadie dice ni una sola palabra, muchas cosas pasan por la mente de todos ellos, pero ninguno se atreve a decir ni una sola palabra. Leonard por el contrario sigue explicando los nuevos cambios: —Creo que aquí todos están al tanto que yo no así de permisivo como mi madre, a quien ustedes por ser ella “tan buena”, ya ni siquiera la respetaban y más de uno se creía jefe, pero no, por el contrario conmigo si tendrán que cumplir el trabajo para él que se les ha contratado. Por ejemplo, no acepto que nadie me llegue 5 minutos después de la hora de entrada, de suceder, le será descontado el día de trabajo de su sueldo—. Uno de los vigilantes, inconscientemente piensa en voz alta: —De ser así, mejor nos vamos a nuestra casa, si igual el día de trabajo no nos lo van a pagar—. Termina de decir eso, y todos quedan anonadados, bien saben que fue algo que dijo sin pensar. Leonard se enoja en gran medida, lo toma por el cuello de la camisa fuertemente, intentado intimidarlo y le dice: —Si no te parece, te puedes ir perfectamente, escorias como tu están rogando por una oportunidad, es más, estoy seguro que trabajaría por la mitad de lo que aquí te pagamos—.  
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