Leonard se va para su apartamento, para ducharse, cambiarse e irse al Bar. Justo antes de la hora de apertura, ha citado a todo el personal, quienes no entienden a qué se debe tal convocatoria. Llegan todos y Leonard comienza a dirigir la reunión, pero antes de comenzar Daniela lo interrumpe y le pregunta a él, por su mamá, la señora Florencia:
— ¿Dónde se encuentra?
—Como siempre, directa al punto, pero me parece bien, porqué salgo de una vez del mal trago, mi mamá, ella está muy enferma, no le queda mucho tiempo de vida, así, que por obvias razones no podrá estar más a cargo del bar—. Todos se sorprende y varias de las muchachas que tanto la quieren y la respetan, lloran al saber que Florencia, quien ha sido de gran apoyo para ellas está a punto de dormir, Daniela además no comprende la actitud tan indiferente de Leonard, al contar lo que está pasándole a su progenitora.
Uno de los empleados pregunta: —Entonces ¿Quién se quedará a cargo del Bar? —. Responde Kendra: —Pues, obviamente que Leonard, al ser su único hijo—. Leonard responde que sí, que así es, que ahora él quedará a cargo.
Ninguno de los ahí presente puede creer lo que está escuchando, ese día era el que menos hubiese querido, Leonard es capaz de todo, es una personas arrogante, ve a todos los empleados como esclavos, en su cabeza no ha pasado el tiempo de la esclavitud. Además nunca ha estado de acuerdo con muchas de las acciones de madre, para él, ella ha sido demasiado permisiva con el personal, además que les ha dado mucha confianza, y él cree que por eso es que “hacen lo que se les da la gana”.