No se siente nada bien estar en las manos de otra persona, mucho menos si él fulano es una persona como Julio, ambicioso y lujurioso. A él lo que menos le interesa es a qué se dedica Daniela, a él, lo único que le importa, es saber ¿Cómo le puede sacar ventaja? A tal descubrimiento.
Daniela por el contrario, en su mente inocente, cree que Julio, es una buena persona, y quizás la entienda, ella comienza a explicarle la situación: —Señor Julio, pido por favor me escuche, todo no es lo que parece, yo tuve que decir que me dedicaba a una cosa de la que en realidad no tengo ni la más mínima idea, con el único fin de estar cerca de mi pequeño Carlitos, pues, para mí lo más importante es mi niño y no soportaría no poder verlo no estar cerca de él—. Responde Julio:
—Entiendo lo expuesto Daniela, pero sea como sea, usted mintió, no me imagino ¿Cómo sería la reacción de las monjas al saber la verdad? Principalmente de la hermana superiora—. A lo dice Daniela:
—Así es señor Julio, por eso, pido su silencio, que lo visto no salga de aquí—. — ¿Y yo que ganaría con quedarme callado Danielita? En la vida nada es gratis, y lo sabes, todo tiene su precio, en este caso, ¿Qué estarías dispuesta a darme por tener mi silencio?—. Al decir esa última frase el tipo en cuestión la mira de la forma más obscena posible, ella entiende perfectamente a lo que él se está refiriendo, pero de tan solo pensar en darle un beso a ese señor, siente muchas nauseas, si no ha accedido a tener nada con Leonard, quien es un papacito, mucho menos, lo haría con este viejo verde.
— ¿A qué se refiere? —. Contesta Daniela. Julio directo al grano le responde: —A cambio de mi silencio quiero que seas mía, tan solo una noche de pasión y lujuria conmigo y nadie se entenderá de tu secreto—. Al decir eso, el morboso se acerca a tratar de darle un beso, Leonard se da cuenta de la situación, y aunque por dentro siente gran cantidad de celos, puede más su avaricia. Se acerca y les dice:
—Me parece excelente que ya estés considerando las nuevas condiciones del bar, pero cuando dije clientes exclusivos, no me refería a este don nadie, que mal escoges Dani—. Daniela inmediatamente le responde: —No es lo estas pensando Leonard, el señor es tan solo un conocido, no tenemos absolutamente nada, si es lo que estas imaginando, pero necesito terminar de hablar con él—.
Leonard sabe que no es normal, lo nerviosa que se ve Daniela, tendrá que hablar con el tipo en cuestión, para saber qué es lo que está sucediendo, y cómo puede beneficiarse de tal situación. —Bueno, los dejo entonces para que terminen de “conversar”, pero te recuerdo, Daniela, que aún estás en tu turno, por esa razón te pido ser breve, que el trabajo te espera—. Dice finalmente Leonard y los deja solos. Daniela ya bastante alterada le aclara las cosas a Julio:
—Mire señor Julio, déjeme aclararle algo, aunque yo trabaje aquí en un bar, no quiere decir que yo sea una cualquiera, no sé qué tan antiguo, sea usted como cliente aquí, del Venus Bar, pero la política que aquí se maneja, es, que nosotras las chicas no salimos con los clientes. Contesta Julio:
—Es que esto no es un simple servicio, y lo sabes, tú necesitas que yo me quede callado, y mi silencio vale, y vale mucho, pero sabes qué, en algo tienes razón. No me gusta una mujer insípida, que solo este conmigo, por estar, y ni se mueva, eso me parece patético, me gusta que las chicas lo disfruten, o por lo menos, que finjan disfrutarlo. Pero igual, no quiere decir, que te hare el favor porqué sí, si no me das algo a cambio yo hablo y cuento todo, no me quiero imaginar la cara de las monjitas cuando se enteren de la verdad, estoy seguro de algo, y es, de que no podrás volver a ver a tu pequeño Carlitos. Niño tan inseguro, y dependiente a vos—.
Daniel se siente de brazos cruzados, ella sabe muy bien que lo que menos le conviene es que este tipo hable, sabría que primeramente la separarían para siempre de su pequeño hijo, y si no hay nadie, quien cubra los gastos de él. Y se haga responsable de todo lo concerniente, lo más probable, es que lo mande a un orfanato, y es lo que menos quisiera ella ver en vida.
En medio de su desespero pide clemencia: —Por favor Julio, no diga nada, le pido guarde mi secreto—. Julio se ríe y dice: —Bueno, ya que no me quieres dar eso que te pido, dame dinero—. Como les había dicho anteriormente, el fulano solo se mueve por el dinero y la lujuria, y como no ha podido conseguir satisfacer sus deseos, por lo menos sacara provecho económico a la situación—.
Daniela, ya entendió que esto no le saldrá gratis, que el tipo es tremenda basura, pero no tiene más opción. Responde entonces: — ¿De qué cantidad estamos hablando? —. El tipo en cuestión le pide una cantidad de dinero mucho superior a lo que ella se gana en un mes. Ella le dice:
—Es una cantidad bastante grande que no tengo, pero la puedo conseguir, por lo menos dame plazo—. El ya, bastante molesto le responde: —Tiempo no hay, necesito la mitad del dinero para mañana, y la otra cantidad, para la otra semana, y si la otra semana no me la das, no tendré más opción que contar la verdad—.
Daniela tiene un dinero guardado, con el que pensaba comprarle unas cosas que ya le habían dicho que Carlitos necesitaba, lo ahorro con demasiado sacrificio, pero con esa cantidad podrá callarlo, mientras consigue la otra parte del dinero, se siente impotente, pero, por lo menos logra salirse del inconveniente o bueno “Eso creé”.
Le dice finalmente: —Le puedo dar la cantidad que me está pidiendo el día de mañana, la tomare prestada, pero pido, me dé más chance con la otra mitad, no puedo conseguir una suma tan grande de una semana a otra—. El tipo en cuestión cede, y le da un plazo a Daniela, de tan solo 15 días. Ella no tiene idea que hacer, pues ni siquiera dejando de comer, y de pagar la habitación donde reside logrará reunir todo ese dinero. Si para ahorrar lo que le va a entregar mañana al sujeto ese lleva ya varios meses.
Julio le manifiesta: —El día de mañana vendré al bar, tan solo con la única razón de buscar lo pactado, te advierto, no me salgas con curvas, pues de hacerlo, sabes muy bien que hare, yo no ando con juegos señorita Daniela—.
Y ella, ya sabe con quién está tratando, al salir el tipo ese de ahí, donde se encontraban los dos hablando, Daniela corre al baño, no aguanta más y se desploma, comienza a llorar sin parar. Justo en ese momento entra Liza, quien ve a su amiga tan desplomada, la abraza, y le pregunta: —Entiendo que estas así, lo que te hizo Leonard fue bochornoso, pero, debes ser fuerte, no le des razones para que te haga la vida aún más difícil, que ese lo que está es ardido, porque tú no has cedido a nada—. Liza entiende que Daniela se sienta mal, pero en el tiempo que lleva conociéndola ella jamás ha mostrado debilidad, entonces, le pregunta:
—Dani, es eso ¿O pasa algo más? —. —Paso lo que tanto temía amiga, me descubrieron, ahora ese tipo, quien resulto ser la peor de las basuras me quiere chantajear—. Le explica Daniela, a lo que Liza Indaga:
—Por favor Dani, despacio, no entiendo, cuéntame bien, ¿Cómo así que te están chantajeando? Pero ¿Quién haría una cosa así? —. Daniela entre lágrimas, le responde:
—Un empleado de la fundación donde tengo a mi niño, gracias a mi mala suerte, en el público de hoy se encontraba ese tipo aquí, y me reconoció, lo peor del caso es que él quiere sacar provecho, primero me pidió que me acostara con él, y como se dio cuenta que por ese lado no obtendría nada, razón por la cual, me pidió dinero, pero la cantidad que me pidió, es ilógica amiga, ni en un mes sin comer, y viviendo en la calle lo podría tener, me pidió 2000 dólares, la mitad para mañana, y la otra parte para dentro de una semana, y logre que me diera 15 días, para esa otra parte—.
—Es un hijo de su puta madre—. Dice Liza. —Es un hijo de puta, que me tiene es sus manos Liza—. Contesta Daniela. —Pero Daniela, tú debes estar consciente de algo, caer en su chantaje, será interminable, la porquería esa seguirá sacándote dinero, esto no va a quedar así, quizás es mejor que digas la verdad—. Liza le recomienda finalmente.
Leonard entra muy molesto al baño, donde aún se encuentran platicando Liza y Daniela, y les dice: —No les pago para que estén aquí chismoseando, si van a seguir así, es mejor que le dejen el trabajo a chicas que de verdad valoren los dolaritos que se ganan—. Liza está a punto de responder, pero Daniela sabe que en este momento ellas no están en posición de quejarse de nada, y sea como sea Leonard tiene razón, ella no deberían estar encerradas en un baño hablando, siendo aún horas laborables. Dice ella:
—Leonard, por favor nos excusas, yo no me he sentido bien, he tenido mucho malestar digestivo, y Liza vino a venir qué me sucedía, pero ya volvemos al bar, a seguir trabajando—. Leonard no cree mucho la explicación de Daniela, sabe que mucho tiene que ver aquel sujeto, quien no es muy conocido en el Bar, pero ya podrá averiguar lo que sucede, ella salen, y él detiene a Liza un momento.
Liza porta un conjunto de lencería de vaquera, ella normalmente pide bailar un poco tapada, principalmente en la parte superior, pues, no está conforme con su busto, para ella son demasiado grandes, entonces, siempre busca tapar esta parte, hoy por ejemplo, tiene un top, y un torero, que hace conjunto con su diminuto chor, la verdad es muy chip.
Pero Leonard considera que esta muy “tapada”, literalmente, rompe su torero y queda solo con el pequeño top, el cual no esconde para nada su busto, ella se siente muy avergonzada, la verdad, si su busto es bastante grande, pero no tiene nada de qué avergonzarse, están en su perfecta posición, incluso sus amigas se lo han dicho, pero a ella no le gusta, y siempre eso lo respetaron todas, especialmente Florencia. A quien todos extrañan en gran medida.
Ella le dice en medio de lágrimas: — ¿Por qué me haces esto? Si yo jamás te he faltado el respeto ni me he metido contigo, bien sabes que yo siempre he pedido bailar cubriendo un poco mi busto—. Leonard burlándose le contesta: —Pero si tiene unas tetas envidiables, yo quiero que ustedes me contesten una cosa ¿No fui lo suficientemente claro ayer? Les dije que aquí las cosas iban a cambiar, al existir una nueva administración, tu Liza bailaras así, a partir de este momento, y punto—.
Daniela la abraza y las dos salen de ahí, justo es el momento de bailar Liza, quien se siente súper abochornada, ellas no lo saben, pero todo esto, va de la mano con lo lleno que está el Bar, Leonard prometió a los clientes, que hoy las chicas estarían más “complacientes”, si se logra llenar el lugar. Es decir, que ellos hoy podrían hacer lo que jamás Florencia habría permitido, pasarse con las chicas.
Y justo en este momento está por suceder el primer inconveniente, de la “nueva administración”, Rachel se encuentra atendiendo una mesa, mientras Liza está en el escenario bailando, uno de los tipos de esa mesa, quien siempre a intentando insinuarle cosas a ella, se acerca a ella y le toca su nalga, ella ni corta ni perezosa lo abofetea, pero sucede algo que ellas no entiendes, normalmente, en una situación así intervenían los integrante de la seguridad del Bar, pero ellos no hacen nada para controlar la situación. Pero Daniela no soporta los abusos, al ver ella que nadie hace nada, se acerca y comienza a defender a Rachel. Leonard interviene y las llama a las dos a su oficina, pide a que clientes del suceso, sigan disfrutando del show, y pide a Kendra, sirva una ronda gratis de tequila, para solventar la “falta de respeto” de la empleada.
Rachel es una de las empleadas más jóvenes, tiene tan solo 20 años, seguida de Liza, quien es la menor y solo tiene 19 añitos. Rachel, ella a pesar que baila en un Bar, es una muchacha muy decente, precisamente labora en el Bar para pagar su carrera de bailarina, ella viene de una familia pudiente, es decir, no tendría que estar pasando por estas situaciones, pero siempre puso por delante sus sueños. Ya que sus padres querían que fuera Abogada, como lo fue su padre, su abuelo y bisabuelo, imposición que ella nunca acepto, y por la que tuvo que irse de su casa, además de eso, su condición de homosexual, nunca fue de agrado a sus padres, y para ellos, fue la gota que derramo el vaso.
Rachel necesita el trabajo, pero no está dispuesta a aguantar este tipo de humillaciones, por el contrario Daniela, siendo una muchacha ilegal, madre soltera, de un niño de inclusión, sabe lo necesario, que es, tanto para ella, como para su pequeño, lo que se gana en el Bar. Pero desde que Leonard tomo la administración de Bar, ha venido pensando que quizás, no sea mala idea ir pensando en otro trabajo, de día, así sea limpiando casas, calles, lo que sea, siempre y cuando sea honesto.
Al entrar a la oficina, Leonard, quien se percibe muy molesto, con un tono bastante irónico les pregunta: — ¿Ustedes de verdad quieren seguir laborando en el Bar? Yo no estoy para estar regañándolas ni sancionándolas, como niñas pequeñas, creo que aquí todos somos mayores de edad—. Rachel no es abogada, pero algo de eso lleva en la sangre, y no es para nada tonta, sabe defenderse muy bien, argumenta entonces:
—Tú no puedes obligarnos a hacer cosas que no queremos, y más si son ilegales, porqué aún la prostitución sigue siendo ilegal, y dejar que nos “manoseen” es una forma de prostituirnos, ayer precisamente aclaramos eso, y tú aceptaste, referente a eso—. Leonard en tono sarcástico comenta: —Pero si tan solo fue una tocadita, creo que estás exagerando Rachel, entiendo que tus gustos sean “diferentes”, y te gusten solo las de tu mismo género, pero debes estar consciente que estos son contratiempo del oficio.
Daniela interviene diciendo:
—Hay algo que no entiendo Leonard, no se supone que la seguridad debía intervenir, ninguno se acerco, ni calmo la situación ¿Tú se lo ordenaste? Pues, ellos siempre nos defienden en una situación así—. Leonard le contesta entonces:
—Tan lista como siempre Dani, esa es una de las razones por las que me gustas tanto, y sí, yo les pedí que no intervinieran, esa es unas de las cosas por las que más se ha quejado la clientela, y mucha a migrado a otros bares de la zona, ellos argumentan que si viene a un sitio así es a despejarse, y cuando quieren relajarse con algunas de ustedes, así hablándoles o porqué no, queriendo que ustedes los “consientan”, tan solo un poco, llega la seguridad y no los dejan, chicas ustedes tienen idea la cantidad de diferencias que yo tenía con mi madre por esta situación, ella siempre fue demasiado “anticuada” para mi gusto. Ustedes están en una era, donde el sexo se vende a través de una pantalla, existe la pornografía, eso que tu argumentas, de qué la prostitución es ilegal, no es del todo cierto, por qué entonces te pregunto ¿Cómo es que existen todas estas plataformas al acceso de cualquier persona? Mayo de edad claro está—.
Aunque suene bastante déspota Leonard tiene razón, una cosa es estando su madre Florencia, y otra muy distinta es bajo su liderazgo, a lo mejor las que están sobrando son las chicas con esa manera de pensar, ya que lo que él quiere hacer del Venus Bar, es muy distinto a lo que era con la Gerencia de su progenitora.
Pero Leonard, no es nada tonto, las necesita, ellas son las favoritas del público, y la mayoría de los clientes más adinerados, van al Bar, tan solo por ver el Show que ellas ofrecen. Le dice, que tratará de conciliar, pero que sean más complacientes. Dice entonces. Que deben prepararse, ya que varios de esos clientes tan exclusivos, están pidiendo show privado, y al cual deben ir con poca ropa, y dejar que en su bikini coloque las propinas, al terminar de bailar.
A ellas eso les parece supremamente bajo, pero no tiene de otra que aceptar (por ahora).