Leonard sigue con la manipulación. Daniela es descubierta.

2083 Palabras
Daniela se defiende como puede, Leonard interviene, y las separa, afortunadamente hasta ahora no han abierto al público, y solo los empleados han presenciado tan bochornosa escena, les llama la atención y les dice que lo sigan a su oficina:  — ¿Ustedes a que mierda juegan? Aquí no es el barrio del cual vienen—. Responde Kendra: —Esta estúpida empezó, me respondió insultándome, solo porque le dije si no habías sido claro ayer,  en relación a la hora de llegada, y me dijo que yo no tenía nada que decirle, que el único que podía reclamarle eras tú—. Contesta Leonard: — ¿Y no es así? Que yo sepa no he colocando a segundo en mi lugar, yo soy el jefe, en vista que mi madre está muy enferma, así que Kendra, ubícate tu tan solo eres una empleada más, y por lo que acabas de hacer debería echarte de una vez—. Kendra se enfurece y le responde: —Yo soy tu mujer—. —Que yo sepa soy soltero, mujer no tengo y la única que podría clasificar aquí en esa posición, si ella quisiera, sería Daniela ubícate, jamás estaría seriamente como una mujer como tu—. Le manifiesta Leonard a Kendra, de la forma más cruda posible, a ella se le bajan un par de lágrimas, pero su rostro no lo baja, le dice él entonces: —Necesito hablar a solas con Daniela, por favor retírese Kendra—. Antes de irse, mira a Daniela y le dice cerca: —Esto no se queda así, malparida—. Daniela no siente miedo, pero no es justo pasar por todo esto, solo por no tener más opción, respira profundo y piensa: —Mi hijo todo lo vale. Al queda solos le dice a Leonard: —Señor Leonard me disculpa, se me presento un inconveniente, y no pude llegar antes, estaba visitando a mi hijo, y se me complico algo en el camino, no volverá a suceder. Y no es como Kendra dice, yo si escuche todo lo que usted nos indico ayer, se que hoy no tendré pago, pero igual yo cuide mi trabajo—. Leonard se aproxima a su rostro, toma su quijada con su mano, y le dice mirándola a los ojos: —Tú sabes que podrías evitarte todo eso, si aceptaras ser mi mujer, nada te faltaría, ni a ti ni a tu pequeño, además ni horarios tendrías que cumplir, solo realizarás tu set, y tendrías trato VIP, es más podrías mandar junto a mí, tú te encargaría de las chicas y yo de todo lo demás—. Por un momento Daniela, se siente tentada, si aceptar tener algo con él, quizás él podría ayudarla en lo relacionado a su estatus legal, es podría beneficiar en gran medida a su pequeño hijo, pues, de ser así, tendría quizás un mejor empleo, donde podría tenerlo en las noches, y quizás hasta tendría como pagarle a una enfermera, especialista con él trato a personas como su pequeño. Pero no se siente capaz, quizás es un poco tonta, pero ella sigue con la idea de que en algún momento llegará alguien que la tome en serio, y que no la quiera solo para acostarse con ella, pero sabe que no será muy probable, sobre todo por el ambiente donde se encuentra, ¿Quién podría tomar en serio a una mujer que baila semi desnuda en un bar? Además madre soltera. Daniela le dice: —Me dirás idiota, pero sabes que yo no soy de ese tipo, que se vende al mejor postor, tu no quiere algo serio conmigo, tu solo quieres poseerme y ya. Tú eres un hombre muy atractivo, cualquier mujer se sentiría alagada con la oferta que tú me estás haciendo, pero yo no, quiero sentirme capaz, que pude sacar a mi hijo adelante por mi propio esfuerzo, se que quizás cuando este adulto no entienda mi trabajo, y él mismo me señale, por lo que me dedico a hacer, pero yo se que todo lo he hecho siempre por él—. Leonard se enfurece, no tolera un rechazo más le dice a Daniela: —Estoy cansado de que me rechaces, eso no lo  voy a permitir más, es mejor que tomes tu cosas y te vayas, si no vas a ser mía, no serás de nadie más, deberás buscar ese “futuro” que le quieres dar a tu hijo, por tus propios méritos, pero bien lejos de aquí—. Daniela comienza a llorar de la desesperación y le riega: —Por favor, Leonard, sabe lo mucho que necesito el trabajo, no me despida, yo le juro, que aquí no tendré nada con nadie, ni siquiera un noviazgo, pero por favor no me despida, igual eso es lo que menos estoy buscando—. Arthur se tranquiliza, sabe que aunque quiera no puede despedirla, otro bar de la competencia no dudaría en contratarla, eso bajaría aún más las ventas del Bar. Le dicen entonces: —Esta bien, es un trato entonces, te quedarás, pero no tendrás ningún trato especial, serás tratada como cualquier otra, además tal como tú lo dijiste, no podrás tener ningún tipo de relación con nadie, de ser así, dato por despedida—.  Daniela acepta, y se dirige a su trabajo, antes de irse Leonard de dice: —Obviamente que el día de hoy no se te pagara, llegaste tarde, y recuerda lo dicho sobre las propinas —. Daniela responde: —Esta bien, y de verdad no volveré a llegar tarde —. Contesta Leonard: —Mas te vale, porqué otra así, no la paso —. Daniela acepta y se retira, por lo menos por aquí las aguas calmadas, ahora viene la otra parte, tendrá que soportar todo lo que le va a decir Kendra, pero ella ha decidido no darle más importancia, e ignorarla, igual Leonard dejo claro que Kendra “Es solo una empleada más”. Efectivamente llega Kendra ardida e insulta a Daniela, pero ahora es Liza quien interviene: — ¿Qué te paso Kendra? Ya deja de tratar así a Daniela, yo no entiendo ¿Por qué le tiene tanta tierra? —. Responde Kendra: —Ella me está quitando lo que es mío, yo soy mucha más antigua que esta tipa, pero desde que llego ha querido quedarse con todo lo mío, y se cree la favorita del público, además eso no es tu problema enana, creo que la bruja está en cuestión no necesita abogado ¿O sí? —. Liza le responde: —Yo creo que a ti no te interesa, pero Daniela lo único que hace es trabajar para tratar de brindarle un mejor futuro a su pequeño hijo, no creo que ella venga aquí con ganas de querer quitarle nada a nadie, ni clientes, ni hombres, ni nada de eso, si alguien la prefiere es no es culpa de ella —. Al tomar esa posición, Liza hace que los bandos se separen más, ya es más evidente que son dos grupos, y Kendra bromea con eso: —Bueno ya está claro que somos dos bandos, pero por eso no hay problema, ustedes son las insípidas y nosotras las divinas jajaja— Contesta Daniela: —Pero yo te veo solita querida—. Al decir eso se Luciana, quien estaba acompañada de Jade, juliana es una de las cómplices de Kendra, es una chica bastante manipulable, y al ver la situación llega Rachel, quien es amiga de Daniela. A un lado están Daniela y sus amigas y al otro Kendra y las de ella. El ambiente se torna bastante ajetreado, y uno de los meseros, buscando agitar más las cosas las incita: —Nada sería más sexy que una pelea de esas que hacen las chicas en poca ropa y en lodo, bueno chicas, comiencen con la pelea, que ustedes peleando así como las imagino, lograrían el objetivo, de que lleguen muchos clientes—. Otro compañero, quien es un poco más respetuoso, le dice que no se meta en eso, que las respete y no se busque problemas. Justo en ese momento viene saliendo Leonard, quien pasa desapercibido y solo se encuentra presenciando lo que sucede, uno de los empleados al darse cuenta que él está ahí, les indica a los demás y todos callan, Leonard les dice en tono de regaño: —Aquí no se les paga para que hagan tertulia, me hacen el favor y se ponen a trabajar ya—. Pero él no es nada tonto,  sabe que existe rivalidad entre las chicas, y buscara la forma de aprovecharse de eso. Kendra le hace una seña de amenaza a Daniela, dándole a entender que eso no que aquí. Leonard pide que ya abran que es tarde, y que Daniela y Kendra comiencen el espectáculo, que las dos bailen al mismo tiempo, cada una en un tubo, Kendra se opone diciendo: —Eso no fue lo que ensayo, esta tipa bailaba con su “amiguita” Liza y yo con Luciana—. —Haber señorita ¿Aquí manda usted o mando yo? Se hace lo dicho y punto—.  Aunque ninguna de las dos se ve muy contenta con el mandato de Leonard, no tiene más opción que hacer lo solicitado, se terminan de alistar rápidamente, mientras tanto comienzan a entrar los clientes al Bar. El encargado de anunciar comienza a animar la antesala de las muchachas:  —Aquí en Venus Bar, complacemos las exigencias de nuestra clientela, para nosotros ustedes son lo primero, por tal razón, hoy les tengo lo tan esperado, y tan pedido, nuestras dos bombas sexys, las favoritas del público bailaran juntas, cada una desde su espacio personalizado, con muy poquita lencería, tal como a ustedes les gusta, les presento a las bomba sexy Kendra, junto a nuestra bella y sensual Dani—. Al terminar con la antesala salen las chicas, cada uno se ubica en su tubo que se encuentra tan solo a unos metros de distancia, ellas sonríen, y hacen su show, Daniela tienen tan solo un pequeño traje de encaje rosa, con medias del mismo color, sencillamente preciosa, con su máscara y peluca para no ser identificada, tal como lo ha exigido desde siempre. Por su parte Kendra, tiene un diminuto conjunto de lencería rojo, con una pieza de bikini muy pequeña y medias negras. Comienza a bailar, Kendra mira de reojo a Daniela, por su parte ella se concentra tanto en el coreografía y la música, que por un momento olvida que Kendra se encuentra hay, compartiendo con ella escena. Aunque Kendra realiza movimientos muy sensuales, los clientes piden a Daniela: —Queremos ver tu hermosa cara, quítate la máscara—. Normalmente eso sucede, pero Daniela consigue la forma de evadirlos, pero esta vez para que no sea así, pues Arthur se le acerca y le quita la máscara, dejándola a vista de quien es en realidad. Ella quiere parar, y bajarse de ahí, pero sabe que no puede, a como dé lugar debe terminar con show, pues el mismo debe continuar. Lo que vive en ese momento es como el sentirse totalmente desnuda, frente a una multitud, se siente descubierta, no puede creer lo que Leonard le acaba de hacer, está más que claro que todo ha sido a propósito.  Y sucede lo que menos hubiese querido, se da cuenta que dentro del publico esta una rostro conocido, es uno empleado de servicio de la fundación donde esta Carlitos. Él está muy sorprendido, ¿Acaso ella no es la mamá de Carlitos? La enfermera que cuida a los adultos mayores. Ella no puede evitar la presión y sale corriendo. Kendra se burla, le dice: —Ahora si estúpida, ¿Dónde está la fulana seguridad? Vete, mejor vete—. El señor quien responde al nombre de Julio, va tras ella, y le pregunta: —Señorita me permite un momento—. Ella baja su cara, sabe perfectamente lo que eso significa, si él habla y cuenta todo, quedaría muy mal frente a las hermanas, no solo por su profesión, sino además por la mentira. Aunque quiera no puede cambiar las cosas. Y lo peor del caso es que no tiene idea e n las manos que acaba de caer, Julio, quien la acaba de descubrir, es un morboso de primera, quien luego de darse cuenta de la verdad querrá aprovecharse de la situación.                                       
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