El aire frío golpeaba su cuerpo sin piedad, esta vez no era un sentimiento desagradable, ni sentía que morirían como la anterior vez, esta vez iban a una velocidad normal, hasta Jimin podía dormirse de lo relajado que se sentía en ese momento. Abrazado al torso ajeno y con la chaqueta de este, el frío abrazador no era insoportable. Luego de haberse comido las donas, que lograron salvar de los mosquitos.
Bebieron el café con platicas y risas. Claro que ninguno se había tomado a la ligera lo que Jimin había declarado, ambos tenían un espacio en su mente donde varias preguntas sobre sus sentimientos se resguardaban. Jimin no quería volver a casa, quería que la noche fuera eterna y que no tuviese que volver jamás, pero al día siguiente tenía que ir al instituto y Yoongi a la universidad.
Yoongi no llevaba casco, ya que como Jimin lanzó el suyo a un charco de lodo, haciendo que el viscoso liquido entrara en la parte interna del objeto, el mayor lo obligó a usar el suyo, con la excusa de "Eres mi dongsaeng, debo cuidarte" Jimin intentó negarse ante aquello, pero Yoongi tomó el casco y se lo colocó al menor de una sola vez, no aceptando más reclamos.
—Me encantaría estar así contigo toda la noche, pero ya llegamos—Jimin estaba tan distraído en sus pensamientos, que ni siquiera se dio cuenta cuando la motocicleta se detuvo.
—L-lo siento— se bajó con ayuda de Yoongi y se quitó el casco, tomando el que había usado para lavarlo en casa. —Te daré tu casco cuando esté limpio, gracias por la salida hyung— Jimin se despidió, pero cuando dio la vuelta para dirigirse a su casa fue detenido por la mano de Yoongi, que tomaba la suya con fuerza.
—Este sábado, dos de la tarde, lleva ropa ligera— Jimin iba a preguntar a qué se refería, pero el mayor ya había entrado al garaje de su casa, llevándose su motocicleta.
Jimin hizo una mueca confundida, ese día era miércoles y ahora se sentía extrañamente ansioso porque llegara el sábado, tal vez irían a ese lugar de nuevo o algo así. Tocó el timbre de su casa y esperó, si sus padres habían salido no sabría qué hacer, ya que no tiene llaves propias. Unos segundos después la puerta fue abierta por su padre, Jimin estaba molesto con todos en esa casa, excepto Minie, claro. Así que trató de evadir cualquier pregunta o conversación con su progenitor, subiendo rápidamente los escalones.
Cuando estaba a punto de subir, una pregunta lo hizo detenerse.
— ¿Dónde está el cachorro? —preguntó con voz suave, una que jamás Jimin había podido escuchar.
—En un buen hogar—sin agregar algo subió el último escalón y fue a encerrarse en su habitación, no tenía ni idea de qué le estaba pasando a su padre últimamente, es como si quisiera apoyarlo a cambiar y a la vez no.
Cuando entró a su habitación un chillido de felicidad resonó por las cuatro paredes, comenzó a saltar en el lugar al recordar todo lo que había pasado ese día, en especial desde que se encontró con Yoongi.
Saltó a su cama y cayó boca abajo, rodando en la cama por el repentino sentimiento de felicidad que volvió. Se detuvo y quedó mirando hacia el blanco techo, con una sonrisa resplandeciente en el rostro. Aún tenía la chaqueta de Yoongi puesta y el sentir el olor de la colonia del mayor lo hacía sonreír aún más.
Le gustaba lo que estaba sintiendo, mucho.
Se abrazó a si mismo por la ventisca que entró por su ventana, sin dejar de abrazarse y sonreír e iba a cerrar la ventana hasta que vio al dueño de su felicidad viendo desde la terraza su habitación. Sus mejillas se colorearon de rojo por la vergüenza de que Yoongi lo haya visto saltar y chillar de felicidad, en especial el esterase abrazando por el simple hecho de tener la chaqueta del mayor.
—Jamás había visto que una prenda hiciera tan feliz a alguien— dijo Yoongi con una sonrisa por el sonrojo de Jimin.
—No es p-por eso—mintió, quitándose la chaqueta, ya que intuía que el mayor la querría de vuelta. —Te le iré a dejar a tu puerta— se dio la vuelta para salir de la habitación, pero el llamado del mayor lo detuvo.
—No es necesario, te queda mejor a ti que a mí— Yoongi le guiñó el ojo y Jimin intentó disimular el sonrojo cubriéndose con la chaqueta, sintiendo el aroma del mayor. —Buenas noches, cielo— se despidió. Pero un susurro lo detuvo.
—¿C-Cielo? —Jimin se sonrojó por el demasiado meloso apodo.
—Tus pecas son como estrellitas, así que, por ser el portador eres el cielo.
•••
Jimin estaba en su clase de japonés, realmente odiaba esa clase, no era muy bueno con el idioma. Taehyung estaba a su lado dormido, tenía la boca levemente abierta y una hilera de saliva se deslizaba. Jungkook era uno de sus compañeros y tocaba delante de Jimin, quien se dio cuenta que el chico pelinegro no dejaba de ver a su amigo.
—Jungkook ¿Sucede algo? —preguntó Jimin, haciendo que el mencionado saltara en su puesto por el susto.
—N-no, debería despertar a su amigo Jimin hyung, la otra semana hay un examen— Jimin notó que el pequeño estaba preocupado por su amigo y eso se le hizo muy tierno. Taehyung ya había intentado coquetear con Jung, pero por alguna razón este lo evitaba.
—Oye ¿Tú eres bueno en esta materia? —Jimin tenía un plan, su amigo se lo agradecería luego.
—Algo así.
—¿Quisieras ayudar a mi amigo? Aunque preste atención se frustra y termina dormido en clases, pero si tú lo ayudas dudo que quiera dormirse.
Jungkook lo pensó, ese hyung le parecía muy lindo, para qué mentir, pero cuando estaba junto a él se sentía muy nervioso, ya que Taehyung tenía una actitud muy confiada, y aunque eso le encantara, no evitaba el ponerlo nervioso.
—Y-yo, creo...creo que sí—tartamudeó, riendo al final al ver al mayor sonreír dormido.
—Bien, él estará encantado cuando le cuente. En el receso irá a hablar contigo para que se pongan de acuerdo—Jimin se sentía como cupido, tenía la esperanza de que su flecha de amor hacia sus amigos funcionara.
Cuando la clase finalizó y el receso dio inicio, Jimin se levantó de su asiento para levantar a Taehyung, el chico tenía sueño pesado, como lo ha demostrado otras veces, tuvo que agitarlo con fuerza para que despertara.
—Mhm, déjame dormir—se quejó, empujando a Jimin sin fuerza.
—Te conseguí una cita de estudios con Jungkookie—Jimin picó la mejilla de su amigo y se rio al verlo levantarse con los ojos bien abiertos al mayor.
—No me mientas, Mochi malvado.
—Compruébalo, está esperándote en el árbol del comedor exterior—señaló por la ventana el frondoso árbol, donde se encontraba el chico.
—Voy, gracias—le dio besitos en las mejillas abultadas del menor, haciéndolo sonreír feliz—Oye, por fin dejaste de llamarme con honoríficos—Jimin sonrió, recordando a su hyung.
—Si no te gusta, te llamaré Tae bobo mejor—sonrió al ver el ánimo repentino de su amigo.
—No te pases.
Jimin rio y Taehyung tomó sus cosas con prisa, cuando dio unos pasos volvió a ver al menor, sonriendo de forma burlona—linda chaqueta, Yoongi hyung tiene buenos gustos— Jimin borró su sonrisa y se sonrojó, había llevado la chaqueta por el frío— ¡Tienes mucho que contarme!
Y por fin salió del salón de clases, se quedó mirando el suelo por un momento, esa sonrisa había permanecido desde el día anterior, sintiéndose pleno. Sintió su celular vibrar en su bolsillo y era un mensaje de texto, de un número desconocido.
Número desconocido:
No olvides nuestra salida, pequeño. Y mi casco si es posible ;)
Jimin sonrió por el mensaje de su hyung ¿Cómo consiguió su número?
Se lo preguntaría luego. Miró por la ventana, donde estaba su amigo hablando con Jungkook bajo el árbol amenamente. Su vida estaba transformándose lentamente y eso le hacía realmente feliz, como jamás lo había sido.