53.

297 Palabras

Los Rebeldes no tenían líderes como los clanes, pero había un acuerdo tácito entre ellos que dejaba claro quién mandaba y a quien nunca le prestarían atención ni porque rogara por ella. Para Larisa fue fácil hacerse sentir en el clan. Tenía una piel dura de penetrar para siquiera entenderla, pero ciertamente era astuta, cuidadosa, estratégica y algo muy importante: tenía contactos. Soplones, deudores, amigos, amantes. Había mucha gente a sus pies y entre sus manos. Lydie aprendió y vio muchas cosas. Había un sólo recuerdo que estrujaba su corazón, y desde ese día: buscó la manera de irse. Pretendía irse en silencio. No iba a convivir con ello y Larisa estaba muy equivocada si esperaba que Lydie siguiera bajo su mando. — ¿Te vas? — Susurró Larisa acercándose al oído de Lydie, quién est

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