Se lanzaron sobre el otro, Wann apuntaba al pecho, Lady trataba de acercar la espada a su cuello. Se empujaban y volvían a quedar muy cerca de su objetivo, gruñian, gritaban, erraban. Se volvieron a separar, frustrados. Ladyn sonreía y Wann buscaba calmar su respiración. Querían lanzarse nuevamente sobre el otro, pero el sonido de dos cuernos los detuvo. Se retiraban, ambos. Ya habían perdido a mucha gente, no había nada más que demostrar allí. Wann lo aceptó, inclinó ligeramente su cabeza y Ladyn asintió, inclinó la cabeza también. Fue una danza espectacular, una mucha respetable. Y hasta Ladyn era capaz de aceptar un empate cuando reconocía que su oponente merecía su respeto. — Así que... Ya nos conocíamos. — Dijo Lydie, soltando un suspiro. Miró el vidrio nuevamente y detallo a Wa

