El jueves llegó con cierto apuro, Lydie sentía que el tiempo le pisaba los talones. La semana podía ser tan lenta como cualquiera, pero se veía con las manos atadas en ese momento y sólo podía sentir una ligera presión en su cien que calentaba el interior de su cuerpo. Un fogaje crecía con cada hora que pasaba y sentía que debía andarse con cuidado en cada paso que diera hasta dentro de su propia casa. Eran las 10 de la mañana, no sabía muy bien qué podía hacer; hasta que recordó las imágenes en su teléfono. ¿Por qué no guardarlas en un pendrive? Que Los Guardianes no estén actualizados, no significaba que podría darse el lujo de perder esas pruebas… Las cuales estaban difíciles de explicar, pero eran necesarias en ese contexto. Abrió su laptop, buscó en un cajón un pendrive que

