Cuando llegó a casa, Flora y Alexander veían una película en la sala, armados con un gran tazón de palomitas de maíz y refrescos.
- ¡Llegas justo a tiempo! - dijo la joven en cuanto la vio entrar - Tenemos un maratón de películas. Ven y escoge la tuya -
- Eso suena bien - Tonya sonrió.
Flora le hizo espacio y le indicó que se sentara entre ellos.
- ¿Quieres un refresco? - dijo Alexander.
- Sí gracias -
- Tenemos comedia, acción - continuó Flora - y luego puedes elegir lo que quieras -
- ¿Alguna comedia romántica? - Alexander le tendió un vaso con gaseosa.
- No, me temo que no soy aficionada a las comedias románticas - Tonya tomó un puñado de palomitas - Prefiero las de terror -
- ¿En serio? - él la miró sorprendido.
- Sí -
Se concentraron en la película por un rato, pero Flora no parecía interesada.
- Sabes, Tonya - dijo volviéndose a su amiga - no me has hablado de tus chicos -
- ¿Mis chicos? ¿Qué dices? -
- Anda, cuéntame… seguramente has conocido a alguien especial - Flora le guiñó el ojo con picardía.
- Creo que mejor me retiro - Alexander se dispuso a dejar el sofá.
- No es necesario - le detuvo Tonya - No hay mucho que decir - se encogió de hombros - Nada de chicos -
- ¿Nadie? ¿Has estado metida en un convento? -
- Estaba concentrada en mis estudios, Flora. Tengo un grupo de amigos en México, pero nadie especial -
- Pues deberíamos cambiar eso, ¿no lo crees, Alex? Tenemos que encontrar un chico lindo para ti… No, no, no. Varios chicos lindos para que salgas y disfrutes de la vida -
- Estás bromeando, ¿cierto? - Tonya le miró con reconvención.
- ¡Claro que no! Estás recién graduada, empezarás la universidad y al fin estarás fuera de la vista de tus padres. Así que es hora de disfrutar tu independencia -
- ¡Oh! Eres una mala influencia, Flora - rio Tonya - Acabo de asegurarle a mi padre que no haría tonterías y tú me vas a meter en problemas -
La joven no respondió. Miraba un mensaje recién llegado en su teléfono.
- ¿Sucede algo? -
- Sucede mucho - respondió con una sonrisa pícara - Lo siento, chicos, tendrán que seguir sin mí - se puso de pie.
- ¿Qué? ¿A dónde vas? -
- Lo siento, Tonya, tengo que atender asuntos de adultos. ¡No me esperen despiertos! - y echó a correr a su dormitorio.
Tonya la miró desconcertada. Se volvió a Alexander, pero él parecía concentrado en la película.
- ¿Siempre es así? - se atrevió a preguntar.
- Usualmente sí - respondió él con una sonrisa.
- No me comentó que tuviera novio -
- Bueno… no creo que ella los considere sus novios -
- ¿Los? ¿Cuántos son? -
- No lo sé. No llevo la cuenta. Le gusta salir con diferentes chicos. Solo busca divertirse - se encogió de hombros, como si se tratara de algo sin importancia.
Unos minutos después, Flora salió de su habitación con un diminuto vestido rojo, stilettos y un pesado maquillaje. Hizo un gesto de despedida y dejó tras ella una estela de perfume caro y dulce.
Tonya no podía dejar de pensar en la actitud de su amiga. Flora siempre fue extrovertida y siempre tuvo prisa por parecer mayor. No era difícil entender que en cuanto dejó la casa de sus padres, decidió aprovechar al máximo su libertad.
- No te preocupes por ella - la voz de Alexander la volvió a la realidad - Sabe bien cuidarse sola -
- Sí, supongo que sí - murmuró Tonya. Seguramente él creía que era una niña ingenua e inexperta.
Y, bueno… sí lo era.
- Entonces... ¿nada de novios? - la miró con una sonrisa.
Negó con la cabeza. Podía sentir sus mejillas arder.
- ¿En lo absoluto? ¿Nadie que te guste? -
- Nada que valga la pena mencionar - respondió con voz ahogada.
- Ya veo… - volvió la mirada a la película.
- ¿Y tú? ¿Sales con alguien? - tomó un poco de refresco.
- No en este momento - respondió el joven sin mirarla.
- ¿Alguien que te interese? - murmuró ella.
Alexander no respondió.
Tonya exhaló un suspiro y volvió la mirada a la pantalla. En cuanto aparecieron los créditos, le tendió el control remoto.
- Es tu turno de elegir -
Por un momento pensó en negarse. Tal vez era mejor ir a su dormitorio, pero temió que él se sintiera ofendido, así que buscó un título en el menú, tomó más palomitas y decidió concentrarse en la película.
A pesar de que ya la había visto antes, no pudo evitar sobresaltarse, lo que hizo sonreír a Alexander.
- Tendré pesadillas esta noche - dijo él en medio de una escena excesivamente sangrienta.
- ¡Oh! ¿Eres ese tipo de persona? - bromeó Tonya.
- Sí, soy de ese tipo de personas que tienen pesadillas por las películas de terror. Por eso nunca las veo -
- ¡Oh! Puedo quitarla, si quieres - dijo ella rápidamente.
- No, no déjalo - la detuvo con un gesto - Solo bromeaba -
- ¿Solo bromeabas? No estoy tan segura de eso - lo miro con una mueca graciosa.
- Me atrapaste - se inclinó hacia ella - pero no huiré -
- Está bien. Yo cuidaré de ti… y luego pondremos algo más ligero -
- Trato hecho -
-0-
Se había servido un plato de cereal y comía lentamente, con la mirada perdida en el vacío. La trajo a la realidad el ruido de pasos que se acercaban.
Flora le brindó una sonrisa somnolienta. Llevaba una simple pijama corta, el cabello desordenado y aún tenía rastros de maquillaje en el rostro.
- No te oí llegar - dijo Tonya, devolviéndole la sonrisa.
- Humm… creo que eran como las tres - disimuló un bostezo - Necesito café -
- Alexander preparó, creo que aún queda -
- Puedes llamarlo Alex, ¿sabes? No tienes que decir su nombre completo cada vez -
- Me gusta su nombre completo - respondió la joven con naturalidad.
- Genial. ¿Y él? ¿Ya se fue? -
- Sí, se fue muy temprano -
Flora se sentó junto a ella y Tonya no pudo contenerse.
- ¿Y cómo te fue ayer? -
- Muy bien - respondió con una sonrisa - Muy bien -
- No me hablaste de ese chico…
- Lo conocí hace unos días en un bar - respondió sin más detalles.
- ¿Pasaste la noche con él? -
- Por supuesto, Tonya… Ya sabes, pasó todo lo que estás imaginando - le guiñó el ojo.
- ¿Desde cuándo…? -
Flora le miró como si fuera una niña pequeña.
- Desde los dieciséis - y rio ante el rostro sorprendido de su amiga.
- ¡Nunca me dijiste nada! -
- Es difícil comentarlo por videollamada. No podía arriesgarme a que alguien me escuchara -
- Entonces… tus padres no lo saben -
- Mamá se enteró… después -
- ¿Y tu primera vez…? -
- Fue un chico de la clase. Llegó al colegio luego que te fuiste a México -
- Vaya, Flora…
- No me mires así, Tonya. No es gran cosa -
- ¿Tomas precauciones? -
- Por supuesto. En cuanto mamá se enteró, me arrastró al consultorio de su médico y me implantaron un dispositivo. A ella no lo importa lo que haga, mientras no le dé un nieto -
Tonya no respondió.
- Ahora que hablamos del tema - se sirvió un poco más de café - y que Alex no está aquí, podemos conversar con calma acerca de qué haremos contigo -
- ¿De qué hablas? -
- De ti, de tu maravillosa iniciación en el mundo del sexo - Flora rio divertida - Ya verás que una vez que lo pruebes, no querrás detenerte -
- Bueno, yo no creo que sea una buena idea y no tengo prisa para acostarme con ningún chico aún -
- ¡Oh, vamos! ¡No seas aguafiestas! No me dirás que quieres guardarte hasta que encuentres tu amor verdadero - replicó con sorna.
- Pues no, no soy tan ingenua… Sabes que no soy una chica romántica, Flora. Mamá siempre fue muy práctica y directa conmigo sobre las relaciones y chicos… pero tampoco quiero que mi primera vez sea con cualquiera - movía la cuchara en círculos, provocando un remolino de leche y cereal - No voy a esperar por el amor de mi vida, pero sí quiero alguien que sepa lo que hace -
- Conozco dos o tres chicos que con gusto se harían cargo de ti -
- No voy a involucrarme con chicos con los que tú ya te acostaste, Flora -
- ¡Hey! ¡Qué tontería! - encontraba la actitud de su amiga muy divertida - Y no soy celosa, Tonya… y puedo asegurarte que te harán gozar -
- ¡Cielos! ¡Escúchate! No te conozco -
- Bueno, la gente crece… y mis intereses ahora son otros -
- Sí, pero no se trata de tomarlo a la ligera -
- Pues tampoco se trata de hacer un lío de todo este tema de la virginidad. Al contrario, lo mejor es salir de eso cuanto antes. Libérate de ese peso. Vive la experiencia y ya luego sigues con tu vida. Te enfocas en tu carrera, sin tener que estar pensando en eso. Créeme, es liberador -
- Mira la hora que es - Tonya miró su celular - ¿No tienes que matricular los cursos? -
- Bien, cambiemos de tema sutilmente - Flora hizo una mueca - Pero no creas que hemos acabado -
- Lo sé. Sé que me atormentarás durante todo el tiempo que permanezca aquí - Tonya rodó los ojos.
- Así soy yo, tenaz, querida amiga -
A eso de las once, se dirigieron a la universidad. Estaba cerca, así que Tonya había insistido en que caminaran, para poder recorrer el campus. De mala gana, Flora accedió. Ella prefería ir en auto a todas partes.
Conversaban animadamente. Lo cierto es que a Tonya le entusiasmaba mucho pensar en su vida universitaria, aunque no tuviera idea de cuál carrera escogería. Flora, por su parte, había obtenido una excelente nota de ingreso y había optado por Arquitectura.
Luego de realizar los trámites de Flora, almorzaron en una cafetería y pasado el mediodía, Tonya se registró en un curso de idiomas y un taller de orientación vocacional.
- Bien, ¿qué harás ahora? - dijo Flora cuando regresaron al apartamento.
- Iré a la academia de baile. Tal vez pueda tomar alguna clase y pasar tiempo con Maya -
- Bien. Yo tengo cena con mis padres, así que volveré tarde -
- Nos vemos, entonces -
- Nos vemos -