Capítulo 11

1883 Palabras

Capítulo 11 El timbre del portón sonó dos veces, como hace el mensajero de las verduras cuando trae cilantro fresco. Mi mamá abrió, recibió la bolsa y me gritó desde la cocina que había arepas en la paila. Yo estaba en la mesa del comedor con la libreta azul abierta y el correo del laboratorio marcado con estrellita. No lo miraba, solo me anclaba a lo importante: mañana a las ocho. Mi papá entró con la llave aún en la mano y me preguntó si quería que le dejara el carro el viernes. Le dije que sí, que me servía ir a la clínica sin correr. —Entonces queda pactado —dijo, como si firmáramos un contrato—. Yo te acerco, tú me devuelves la confianza con el tanque por la mitad. —Trato hecho —respondí, y nos reímos. Desayunamos sin prisa. Mi mamá me miró las manos un segundo, no para descifrarm

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