Dios... libérame de todo mal, yo que siempre me he portado bien y he tratado de llevar mi vida en la pureza. Por favor, llévame ahora que no tengo asuntos pendientes. No quiero sufrir, ni quiero vivir... bueno, si quiero vivir pero no aquí. Me suicidare.
-¡Rhoss, apresúrate o te dejare! – escucho a Ceddy gritar desde abajo.
-¡Dios llévame ya! – termino gruñendo.
-¡Apresúrate o subiré por ti y no quieres eso! – a puros pataleos termino de ponerme mi suéter para poder salir.
No puedo creer que se tomara tan apecho lo de volver a mis obligaciones, ponerme a trabajar no era presisamente la palabra que debi haber utilizado.
Pff...
Confiar en mi hermano es como confiar en los cobradores de impuesto, siempre retuercen todo lo que dices y haces. Cedric no es más que un tirano que siempre hace su voluntad. En este momento Cedric y yo viajaremos a los Emiratos para visitar el Viceroy, hotel del cual acabamos de recuperar sus escrituras y pretendemos presentarnos como los nuevos dueños. No entiendo porque tengo que asistir cuando es Cedric el dueño pero como siempre, mi hermanito haciendo lo que se le da la gana sin siquiera preguntarme.
-¡Rhoesia Husher! – vuelve a grita.
-¡Ya voy, ya voy, que no soy Spiderman para correr rápido! – grito molesta.
-¡Boba, flash es el que corre rápido! – ruedo los ojos. Claro que no. –¡Como sea tortuga apresúrate! – bajo las escaleras con la mayor lentitud posible.
A los segundos veo a mi hermano subir los escalones y observarme desde abajo, sin el menor de los problemas levanto los brazos para que me coja en brazos. Mi hermano lo hace con una sonrisa y después ahí voy encima de él como un monito. Cedric me sostiene con un solo brazo y me enorgullezco de su fuerza, definitivamente se ha convertido en un hombre bastante musculoso.
-Sino fueras mi hermano me casaría contigo. — le doy un beso en la mejilla.
-Sino fueras mi hermana dejaría que te casaras conmigo. — ahora el besa mi mejilla.
-¡Ey, hermanos pervertidos apresúrense! — ambos nos reímos escuchando a Pemberton. —Cedric, hermano tienes muy consentida a nuestra pequeña y por eso no madura. — se acerca a nosotros y trata de alejarme.
Cedric me protege con sus brazos. Me abrazo a su cuello y me permito sentirme como una chiquilla otra vez, sé que hemos pasado por mucho pero todos merecemos una segunda oportunidad.
-Rhoss es mi vida, haría cualquier cosa por ella. — sonrío complacida.
-¡Va, va, sólo recuerden que el incesto es malo! A ahora me voy porque tengo asuntos pendientes en el ala de seducción, no se preocupen de nada porque yo me encargo. — Pember se va y yo me quedo abrazada a mi hermano.
La mayoría de agentes que nos miran nos sonríen, algunos de ellos saben la clase de relación que llevábamos pero ahora parecen más tranquilos al vernos juntos. Siete años atrás seguramente hubiesen dudado si de verdad éramos hermanos pero ahora nos llevamos bien otra vez, hay cosas que aún nos separan pero tratamos de mejorarlo.
Llegamos hasta la camioneta donde Valentino nos espera. Cedric me deja ahí adentro y después entra para sentarse a mi lado y abrazarme. Nos ponemos en marcha.
La felicidad de mi hermano es muy importante para mi, aunque nuestros padres me eligieran para ser la líder de la Organización, siempre he pensado que mi hermano es más que capaz. Además, muero porque llegue el momento en que se pueda casar y que sus asuntitos pervertidos dejen de ser secreto. Mmmm... claramente convertí la Organización en un centro de reclutamiento para hombres guapos.
Agh. Todo con la esperanza que mi hermanito encontrara el hombre indicado pero hasta este momento no he visto nada claro. Le entregaría a Zess pero no creo que sea buena idea, siempre tengo que buscarle un buen esposo a Zess.
-Haré de esta Organización una atracción Gay.
-Deja tus fetiches raros y mejor ponte a pensar que al regresar volverás a la universidad.
-¡Escocía ahí voy! — gritó emocionada.
-Sueñas, entrarás en un seminario de literatura griega. — no puedo creer que me esté enviando a estudiar algo que debí haber estudiado desde el inicio.
-Quiero estudiar leyes. — gruñó. Cedric rueda los ojos. —Tu fuiste quien me envió a estudiar leyes, no entiendo porque el cambio de corazón.
-Quería que estudiaras leyes, serás la próxima líder y estoy seguro que Sherlock Holmes no es precisamente quien te llevara a ser la mejor. — se burla de mi y me enojo.
-Me gustan los libros pero eso no me hace menos, soy la mejor en combate y la única mujer dentro de la Organización. — me cruzo de hombros feliz.
-Lo sé y eso me preocupa, pronto se acerca tu cumpleaños y recuerda que tenemos que iniciar a los nuevos reclutas. Queda prohibido tratar de convertirlos en gay a todos, dejamos vivir su vida. — me advierte como si yo fuese capaz de hacer algo así.
-Solo estoy buscándote una esposa. — observó como Valentino se tensa. —Hasta el momento no he encontrado al indicado pero sé que pronto lo encontraré. — no quiero a Valentino como cuñado.
-Deja mi vida amorosa en paz. — Cedric dice divertido.
-No lo haré, eres mi hermanito. — ambos sonreímos.
-¿Dónde están Zess y Raven? – pregunta de la nada. Mmm. Ese pícaro de Zess está haciendo una tarea importante para mi.
-Zess no tengo idea de donde este pero estoy segura que aparecerá pronto, conociéndolo esta inspeccionando el avión. – me enojo de hombros. Cedric me mira sin confiar. – Raven está cuidando de un chico que envié desde Escocia y no quiero que le deje, es un chico con un pasado fuerte así que estoy preocupada de que no se esté adaptando. – miento, aunque si tiene algo de cierto.
-Oh, sí, cierto, Tanner si no me equivoco. Es un buen chico. – se encoge de hombros. Le miro con intereses.
-¿Te lo has... - me tapa la boca.
-¡No digas ese tipo de cosas! – gruñe. Entrecierro los ojos. Ni he pensado nada malo, yo no soy así.
-Solo iba a preguntar si te lo has encontrado por ahí. Mal pensado, se nota que no soy la única con pensamientos puros. – rueda los ojos. Me ofendo. Yo no digo cosas perturbadoras.
-Lo encontré en una de mis visitas a la división PET, recuerda que tú fundaste esa división así que constantemente me aparezco por ahí para corroborar que todo este marchando en orden. – cierto, la división PET comenzó gracias a mí.
-Cierto, muero por conocer a los nuevos, recuerda que antes de fundarla me tome el tiempo de analizarlo. – Cedric se ríe.
-¡Claro que no! Solo dijiste, "No quiero mujeres aquí, en esta división entrarán solo chicos con habilidades de utilidad y con los que pueda divertirme". – supuestamente imita mi voz pero no suena para nada como algo que yo hubiese dicho.
-El primer PET fue... - cierra los ojos tratando de recordarse.
-Gael, quien fue PET de Raoul. - ambos guardamos silencio tras la mención. Raoul fue dado de baja durante el incidente con mis padres ya que fue de los que traicionaron a la Organización.
-Cierto, ahora lidera el grupo PET y es de los mejores. – asiento ante lo que dice.
Gael también se decepciono mucho con lo de Raoul pero no tanto como Raven quien para ese entonces ya era mi escolta personal Rango 1. Mi pobre chico sufrió pero no me dejó en ningún momento, Raven es de nuestros mejores agentes y lo amo con todo mi corazón.
Habiendo logrado que Cedric cambiara de tema, me recuesto en su hombro preparándome para dormirme. Mi hermano me ofrece sus piernas y yo complacida me acuesto sobre él. Cierro los ojos y en segundos caigo rendida ante el sueño. Estoy cansada.
"-Amore mio, ¿deberíamos de elegir un nombre para nuestro pequeño? – me pregunta con un sonrisa.
Acaricio mi vientre, aun no estamos seguros de que adentro este un bebé pero podríamos intentar ponerle un nombre. El sonríe, su mirada verde me abraza y me toca, me gusta la sensación que provoca en mi interior.
-Cisco se escucha como un buen nombre. – acaricia mi vientre causándome una sonrisa. –Si es niña le pondremos Nicoletta. – vuelvo a sonreír, son nombres bonitos pero aun no estamos seguros de nada y con toda la medicación que he tenido en los últimos meses no creo que sea posible.
Se acerca a darme un beso pero el corazón comienza a latir descontrolado, el dolor me lastima y se lo hago saber. Me duele mucho, el dolor es insoportable tanto que me ahoga.
-Duele... duele mucho... - me toco el pecho. –Ayúdame por favor..."
-¡Ayúdame! – grito levantándome de golpe.
-Rhoss, cariño, ¿estás bien? – Cedric me pregunta.
Mi respiración es agitada y el sonido de mi reloj no deja de escucharse cada vez con más insistencia.
-¡Valentino detén el coche! -– grita. Mi pecho... se siente como si estuvieran presionándolo.
-Ya hemos llegado señor Husher.
Trato de respirar con tranquilidad pero no puedo, pareciera que el corazón se me quiere salir por la boca. Cedric toma mi muñeca checando el reloj.
-Mierda. Rhoss, estas por tener un ataque... -- la mirada de mi hermano es de miedo, estoy segura que mi rostro es terrible en este momento.
-Zess... Zess... él sabe qué hacer. – trato de decirle.
Trato de mirarle a los ojos, con inseguridad asiente. Le pide a Valentino que llame a Zess y este a los dos timbrazos contesta. El dolor es insoportable, me duele mucho y no puedo... Comienzo a sudar frio, mi cuerpo pareciera perder control.
-Casper. – escucho.
-Zess, Rhoesia está teniendo un ataque. – Cedric se impacienta. Acaricia mi espalda y trata de darme aire, me dejo caer sobre el asiento sintiéndome débil.
-Mierda. – escucho que gruñe y el sonido de llantas rechinando. – Estoy a dos minutos del aeropuerto. Rhoesia... escúchame... – cierro los ojos. Me duele mucho el corazón, no puedo... no lo tolero.
-Rhoss... princesa... — la mirada de mi hermano es de total preocupación y aunque trate de sonreírle no puede. —Casper su respiración... algo anda mal. — niego.
– Jefa, ¿Recuerdas cuando estuvimos en los Hermitage? – pregunta.
-Si... - balbuceo.
-Cierra los ojos e imagina esos grandes abetos que cubrían el cielo. Te gustaron mucho. — cierro los ojos y vuelvo a ese día. – ¿Recuerdas cuando apreciabas los abetos y dijiste que median setenta metros, recuerdas lo que sucedió? – el recuerdo llega a mi mente y sonrío.
Recuerdo a Miles diciéndome que en realidad miden sesenta y cuatro metros, la sorpresa que me lleve al verlo ahí porque entre tantos lugares de Escocia y precisamente vamos a parar en el mismo lugar. En ese viaje me pude dar cuenta que Miles Cannigham no es del todo un hombre amargado sino que también tiene carisma, una bonita sonrisa y también era la primera vez que lo escuche reír. En ese punto debí recordarlo pero no, ahora comprendo, ese hombre ya estaba en mi corazón.
-Creí que era un extraterrestre o un doble porque se comportaba raro. – le digo. Zess se ríe.
-Quería matarlo en ese entonces y aun quiero hacerlo, es un estúpido cabezon. – la puerta de la camioneta se abre dejándome ver a Zess que respira agitado. Le miro con una sonrisa. —Lo mataría con mis propias manos porque es un cabron a totalidad. — me rio, mi profesor es perfecto.
-¿Estas bien? – pregunto.
-Tonta, soy yo quien tiene que preguntarlo. – sin decir más me abraza y me acuna en su pecho. Mi corazón parece encontrar calma. – ¿Qué ha pasado? – acaricia mi cabello y yo me deshago entre sus brazos.
-Tuve un sueño otra vez pero no puedo recordar nada, solo sé que estaba pidiéndole ayuda a alguien. – suspiró, Zess acaricia mi casa y me siento mejor.
-Shshshshs... no pienses más, ya te he dicho que no importa nada de eso. – asiento sobre su pecho.
Minutos después de que mi respiración y pulso vuelven estables, Zess me ayuda a salir del coche y me lleva en brazos hasta el avión. Me acomoda en unos de los asientos y me ofrece un jugo de piña. Niego porque al sentir el olor me asqueo.
-¿Quieres algo más? No es normal que desprecies algo que lleve piña.
-No, es solo que no se me antoja. – Zess me mira sin entender pero es verdad, no tengo ganas de comer nada y es asi cada vez que tengo una pesadilla.
-Necesitamos hacer más chequeos, hablare con el jefe para que lo tome en cuenta. – asiento, al final de cuentas si termine enferma del corazón.
-¿Has hecho lo que te encargue? – pregunto.
Una cara de agobio aparece en su rostro y sé que todo ha ido de la mejor manera. Quisiera poder ver a Miles pero por el momento tengo que estar aquí, Zess y yo debemos averiguar quién está detrás de mi y sus motivos. La Organización somos uno.
-Ese tipo es un total imbécil, te juro que lo mataría sino fuera el hombre que quieres como esposo. Raven se ha quedado a cargo, se encargara de presentarlos y espero que Cannigham no sea tan imbécil y se termine matando solo. – me rio ante lo que dice.
-¿Seguro que Bruce es el mejor para este trabajo? — le pregunto. Zess hace una mueca.
-Bruce es el mejor en táctica operativa, pero no te preocupes he tomado las medidas necesarias y he llevado a Cole, es un chico nuevo y sorprendentemente bueno con lucha cuerpo a cuerpo. Bruce ha llevado a su PET que asesor jurídico, algo bueno para que Cannigham entienda un poco más. No te preocupes, Raven se hará cargo por primera vez el idiota servirá de algo. — me informa todo a detalle y me siento feliz.
Mi profesor Cannigham pronto estará listo para poder encontrarse conmigo, solo necesitamos tiempo y confío plenamente en que los agentes especiales que he enviado será capaz de entrenarlo para que no vuelva a estar en peligro.