La mañana siguiente he logrado tranquilizarme mi corazón sigue dolido pero no me he dejado caer, me sirven el desayuno en mi habitación por órdenes de Cedric. No trato de hacer lo contrario, no quiero seguir discutiendo con él. Según Clark mi hermano ha dado la orden de no dejarme salir de mi habitación, tal parece que mis acciones de ayer han llevado a una pelea entre ambas partes y temen que quieran tomar represalias en mi contra. Si trataran de hacerlo simplemente me deshiciera de todos pero claro, hasta ahí no llega mi poder.
Cedric ha solicitado que no me acerque a su oficina y habitación, no me quiere cerca y no me quiere involucrar en nada. No es que me importe.
Me acerco al balcón y veo a las chicas pasearse arreglando el jardín, en los últimos días ha aumentado el número de agentes femeninas y también del personal interino; esto por órdenes de Papá quien considera que si Cedric se rodea de mujeres su mal desaparecerá. Papá no sabe que también puedo interesarme en una mujer y contagiarme de la imaginaria enfermedad que le atribuye a Cedric.
A lo lejos puedo ver como una de las empleadas empuja a un chico bastante alto, es rubio y tiene el cabello un poco largo. La mujer comienza a golpearlo y el chico solo se queda quieto dejándose golpear, otro chico aparece y este es m*****o de los HK porque va vestido con un traje n***o y lleva las iniciales tatuadas en su cuello. Todos los agentes llevan una marca que les diferencia del resto, con esa marca pueden andar por toda Austria y les respetaran.
La escena se torna más que criminal, hay golpes, gritos y movimientos increíbles. El HK abraza al chico y lo protege, la mujer comienza a golpearlos a ambos y otras dos mujeres también que se unen a los gritos. Suspiro. Es que nadie piensa respetar esta casa.
Me despego de la ventana y voy hasta la puerta, en cuanto abro veo a los cuatro agentes que están custodiándome.
-Cedric dijo que podía pasearme por los jardines solamente si soy escoltada, ¿cierto? – los cuatro hombres se vuelven a ver y asienten.
-Su hermano está en una reunión vía Skype con su padre y no quiere ser interrumpido.
-No quiero hablar con ninguno de los dos, solamente quiero ir al jardín. – ellos no mueven ni un solo musculo. – Dos opciones, o me acompañan al jardín o me tiro por la ventana que me lleva directo al jardín, ¿Qué deciden? – los hombres pierden color y no saben qué hacer.
Saco mi móvil y le escribo un rápido texto a Cedric, este no me responde pero a los segundos el móvil de uno de los guardias suena.
-El señor Husher autoriza su salida acompañada de sus escoltas. – observo a los cuatro. Ya quiero elegir a mi HK para poder vivir tranquila.
Finalmente salimos de ahí y nos encaminados hasta la salida trasera que da el jardín donde he presenciado tan ridícula escena. Mi sorpresa es que al llegar la pelea continua, los cuatros hombres que me acompañan se apresuran a ponerse en frente y evitarme pasar.
-No creen que si he venido hasta aquí es porque sabía lo que estaba pasando. – les paso de largo.
Inmediatamente me siguen y resoplo, mi humor no está siendo nada bueno este día y de hecho, estoy cabreadísima pero nadie que no sea Cedric es el culpable.
-¡Eres un sinvergüenza! ¡Me avergüenzas! ¡Aberración! ¡Cómo te atreves a venir aquí solo para avergonzarme!
Escucho los gritos de las mujeres y soy incapaz de no cabrearme más, es que acaso nadie le toma respeto al jefe de esta casa.
-¡Ey, ustedes! – levanto la voz.
Las mujeres se quedan quietas por unos segundos y me vuelven a ver. Inmediatamente se recomponen y me saludan, se disculpan pero yo les paso de largo. Me acerco al HK y este abraza con más fuerza al chico.
Pongo una mano sobre su hombro e inmediatamente se tensa.
-Tranquilo no les hare daño, eres un HK Elite, ¿cierto? – el chico se mueve y me vuelve a ver. – ¿Es tu amigo? – pregunto señalando al chico rubio que esta inconsciente a raíz de todos los golpes que ha recibido.
-Mi nombre es Raoul Garner, HK Elite 4 y él es mi novio. – dice con voz baja.
-¡Como te atreves a hablar así de mi hijo! ¡Maldito pervertido! – grita nuevamente una de las mujeres. Raoul abraza nuevamente al chico rubio.
Levanto la mano e inmediatamente la mujer se queda en silencio.
-¿Puedes cargarlo hasta mi habitación? – pregunto.
Raoul asiente, se levanta con el chico en brazos, la escena me conmueve, vuelvo a ver a las mujeres y estás retroceden.
-Escuchare vuestra versión de la historia después de que el chico sea tratado, llamen al doctor en turno y envíenlo a mi habitación inmediatamente. – las mujeres se apresuran a hacer lo que pido.
Me doy la vuelta y mis cuatro escoltas me siguen, camino al lado de Raoul quien observa al pobre chico poco a poco reaccionar. Subimos hasta mi habitación, le digo a Raoul que deje al rubio sobre mi cama y este se sorprende. Mis escoltas se quedan afuera y yo le agradezco, les pido que en cuanto suban las mujeres solo deje a la mayor entrar y ellos asienten ante mi orden.
-Señorita Husher no creo que el jefe este complacido en que estemos en su habitación. – me acerco a la cama y me siento al lado del chico rubio.
-Mi hermano no está complacido con nada que tenga que ver conmigo. – sonrío con tristeza, pero un jefe nunca puede dejarse ver decaído frente a sus subordinados. –Yo me encargare de Cedric. – finalizo.
Raoul me explica lo que ha sucedido, tal parece que la madre de este chica se ha dado cuenta de la relación que han mantenido desde hace meses, Raoul ha regresado de su misión y el chico ha decidido ir a recibirlo, sus hermanas se han dado cuenta y le han dicho todo a su madre lo que ha llevado a la escena anterior.
¿Por qué es malo para el mundo las relaciones del mismo género? No lo comprendo, mi hermano para mi es mi vida y por esa razón apoyare todo lo que él decida y si la felicidad de Cedric es otro hombre ¿Quién soy yo para juzgarlo?
-Yo no quería que nadie se enterara de lo nuestro pero he estado dos meses en misión y me echaba mucho de menos, lo siento por haberle hecho presenciar tal escena. – dice Raoul, no tiene la culpa de nada.
-¿Has terminado tu misión? – pregunto.
El gesto de Raoul se contrae y niega.
-No, solo he venido a dar mis informes y regreso a Francia. – suspira. Puedo ver su amor por el chico. – No quiero dejarlo pero no puedo abandonar mi trabajo, mi equipo me espera y no puedo... -- se tapa la cara, puedo entender su frustración.
-No... no te... preocupes... por mi... -- el chico habla entre cortado. Raoul se apresura a él para tocarlo. – Vete. – continua. Raoul se acerca más. - ¡No! ¡Raoul vete! – grita dejando escapar lo que parece un torrencial de lágrimas.
Raoul le mira dolorido.
-Déjanos solos, yo me encargare de él. – le pido. Raoul me mira afligido pero termina aceptando mi orden.
El chico rubio comienza a abrir los ojos. Esta todo morado de la cara y tiene roto el labio. Paso un dedo por su labio y este se queja.
-¿Cómo te llamas? – pregunto.
Se incorpora pero se queja del dolor, me rio ante la escena. Es un chico bastante atractivo y su cabello largo me encanta.
-Raven... -- masculla. Su mirada azul me repasa. – Raven Cox. – asiento.
-Rhoesia Husher. – ofrezco mi mano y él la mira con desconfianza. –No te hare daño, puedes confiar en mí.
-No confío en las mujeres. — gruñe furioso.
-Entonces me desharé de todas ellas. — es una afirmación.
Raven se ríe por la forma en que lo digo pero es totalmente cierto, puedo hacer que en la Organización solo se conforme por hombres. Finalmente me da la mano.
-¿Qué edad tienes? — insisto tratando de hacerle conversación.
-Diecinueve, ¿y tú? – es muy confiando, definitivamente me gusta y será mío.
-Catorce años pero casi cumplo los quince en diciembre, soy toda una mujer. — le hago el símbolo de amor y paz.
-Eres una niña. – hace un mohín. Estiro un dedo presionándolo sobre sus labios. –¡Agh! ¡Duele! ¡Déjame! – me carcajeo al ver su cara de dolor.
-No es la forma en la que tienes que tratar a tus superiores. – rueda los ojos.
-No trabajo aquí, mi madre y hermanas si lo hacen. – aprieta los puños.
-Por la forma en que te han tratado no parece que sean muy unidos.
-Es mi madrastra, mi padre se caso con ella sin importar que ya tuviera dos hijas, a los años mi padre murió y se convirtieron en las fieras que me han atacado. Ser gay es una enfermedad según ellas, pero no soy gay puedo estar tanto con hombres o mujeres. – oh, entiendo.
Cedric me contó una historia parecida.
-Es como esa historia donde la princesa vive en una torre donde no puede bajar debido a que su madrastra le obliga a ser la sirvienta, entonces un día todo cambia porque aparece su hada madrina quien le ayuda para que vaya al baile y conoce a su príncipe, pero desafortunadamente tiene hasta la medianoche porque si no al morder la manzana envenenada terminar en un sueño eterno. – me llevo la mano al corazón totalmente indignada. Raven me mira pensativo.
-Estoy seguro que combinaste tres cuentos en uno. – se muerde el labio pero se queja porque se lastima.
-Claro que no. Sé exactamente lo que digo, ahora que lo pienso tu cabello es muy lindo y podrías ser mi princesa. – niega sin comprenderme. – ¿A qué te dedicas? De mi parte solo estudio. – suspiro acostándome a su lado.
-No logre entrar a la universidad y trabajo en el periódico local de chofer. – se mueve pero vuelve a quejarse de dolor.
-No te muevas el doctor vendrá en cualquier momento y también tu madrastra. – su gesto cambia inmediatamente a uno asustado. – No te preocupes ahora eres mi protegido y nadie te hará daño. – sujeto su mano. Raven me mira a los ojos.
-¿Por qué me quieres ayudar y me quieres a tu lado? — alarga la mano para tocarme.
-Porque en este momento me siento muy sola, me han roto el corazón de la forma más imperdonable y aunque trate de ocultarlo no puedo hacerlo, no se me es permitido mostrar debilidad ante nadie. Quédate a mi lado porque quiero que seas una distracción antes de que termine volviéndome loca. – me rio con amargura, Cedric me has lastimado mucho.
-¿Quién te ha roto el corazón? – pregunta.
Antes de que pueda responderle la puerta se abre de golpe, cierro los ojos dejando escapar un suave suspiro. No es necesario decir su nombre porque ha aparecido en el momento exacto.
-¡Rhoesia! – grita.
Cedric entra a mi habitación como un torbellino. Raven se sobresalta pero como le tengo sujetado de la mano le hago entender que todo estará bien.
-Cedric, hermanito. – saludo.
Cedric se acerca a la cama y tira de mí con fuerza, Raven me sujeta y me abraza a su cuerpo. El acto me sorprende y le vuelvo a ver sin entender. Raven no me mira a mi, sino que a Cedric.
-¡¿Qué mierda haces?! Sueltala. – mi hermano le empuja pero Raven no me suelta. –Joder. Que la sueltes antes de que te mate. – gruñe furioso.
-Raven suéltame, no hay problema. – le digo pero Raven no me hace caso.
-Pero es la persona que te ha roto el corazón. – masculla. Pestañeo, como es que lo ha deducido tan fácilmente.
Cedric me suelta y lo sujeta a él. Va a golpearlo.
-¡No, Cedric suéltalo Raven esta lastimado, puedes matarlo! – advierto pero Cedric me empuja haciéndome caer sobre la cama.
-¡No le trates de esa manera, es una niña! – Raven le grita haciendo enfurecer a mi hermano aún más.
-¡¿Qué mierda has dicho?! Quien te crees que eres para tocar de esa manera a mi hermana y sobre todo para hablarme de esa manera. – me pongo de pie y antes de que Cedric lo golpee me atravieso haciendo que el golpe me caiga a mí en el costado.
-¡Agh! ¡Demonios! – me quejo del dolor.
-¡Mierda! ¡Rhoesia! – Cedric se apresura a sujetarme.
-¡No! ¡No me toques! ¡Vete, no quiero verte! – lo último lo digo a penas, se me hace un nudo en la garganta.
Cedric trata de tocarme pero no se lo permito, no le permitiré nada de ahora en adelante.
-Rhoss, princesa perdóname no era mi intensión golpearte... yo no quería... fue un accidente... - se disculpa pero es imposible. Sé que fue un accidente pero no... no quiero.
-¡Cedric vete, por favor, siempre que dices no quererme cerca yo me alejo! ¡¿No puedes hacer lo mismo por mí?! – le grito furiosa. Mis mejillas se sienten calientes y me doy cuenta que estoy llorando.
¡Pues claro, duele mucho!
-Rhoesia... estas llorando... -- dice como si la cosa fuera de otro mundo. Se trata de acercar pero no lo dejo.
-¡No, quiero que te vayas, no quiero verte! ¡Ya no eres mi hermano! – grito furiosa.
Cedric me mira y por primera vez en mucho tiempo pareciera que de verdad le importo pero como siempre, ya es demasiado tarde. Al darse cuenta de su error termina saliendo, le dice a Raven que salga pero lo evito. Raven se quedara conmigo, de ahora en adelante Raven estará a mi lado.
Al asegurarme de que se ha ido caigo sobre la cama, comienzo a toser y mi cuerpo se debilita al instante.
-¿Por qué te has atravesado? Eres solo una niña y con ese cuerpo no podrías tolerar un golpe como esos, estoy seguro que iba a matarme. – Raven me toma en brazos tratando de dejarme acostada.
Mi cuerpo se estremece y tiene razón, ese golpe era un tiro a muerte.
-Estabas herido, mis heridas son internas pero las tuyas podrían haberte dejado muerto y no quiero que dañen tu rostro, es una de tus virtudes. – me rio y recibo una reprimenda de su parte.
-No debiste hacerlo, estoy acostumbrado a pelear. – acaricia mi rostro, limpia mis lagrimas y me da un beso en la frente. – No llores, voy a quedarme a tu lado y protegerte. – sonrio de lado.
-¿Te quedaras a mi lado? – el asiente. Acaricio su cabello. – Para quedarte a mi lado deberas convertirte en el mejor, Cedric no dejara que te quedes junto a mi sino demuestras que puedes protegerme. — Raven no desiste, no se preocupa y me sorprendo porque no se parece en nada al chico que estaba siendo golpeado por tres mujeres hace rato.
-Entonces me convertiré en el mejor, lo que has hecho hoy por mi lo compensare con todo lo que pueda y por años te ofrezco mi lealtad. — la sinceridad en su voz me conmueve.
-Lo que ha pasado aquí adentro hoy, no saldrá de estas paredes, ¿entendido? – frunce el ceño.
Si se enteraran que Cedric me golpeó, nadie entenderá que fue un accidente y eso podría perjudicarlo. Cedric me ha perdido pero siempre quiero su bienestar.
-Quiero darle una paliza. – aprieta los puños decidido. Me carcajeo porque eso es imposible.
-Mi hermano tiene entrenamiento militar con ese cuerpo que tienes no podrías ni darle una bofetada. Raven tienes que prepararte, conviértete en un HK Elite Rango 1 y podrás quedarte a mi lado para siempre. – Raven toma mi mano y asiente.
-Me quédate, seré el mejor y no te dejaré sola, estaré contigo para siempre. - afirma sin el menor ápice de duda.
Para siempre es mucho tiempo... espero que Raven si sea capaz de mantener su promesa.