Ness 29

494 Palabras
―Oh no, ni jodiendo me echas la culpa, no jodas tanto que ahora solo peleas conmigo y me regañas cada vez que hablamos… ―Joder, Laura, es que eres como una niña peleando todo el tiempo, en que parte de este tiempo perdiste la mente… ―Mira, Ness, vamos a sentarte y luego peleamos todo lo que quieras. ―¿Quiere que llame al señor Sebastian? ―consulta el jefe de seguridad quien se mantiene cerca pero no tanto como para estar cerca de nosotras. ―No, joder, yo la ayudo solo es una pelea entre hermanas ―zanja mi amiga y este dudoso se retira. ―Es increíble que logres alterar a todo el que está cerca de ti. ―Vamos a seguir peleando o vamos hablar de lo que sucedió, y sobre la locura de la boda. ―Primero ayúdame a sentarme y luego hablaremos de la boda, porque ya te explique lo que me pasó. ―Bueno, pero aun no tengo en claro cómo es que puedes lastimarte tanto solo con rebotar contra otra persona…   ―Bueno sucedió y no hay más que explicar, ahora vamos a la cama, me duele mucho y pensándolo mejor no quiero estar sentada. Sudorosa y adolorida camino poco a poco hacia la casa, subir las escaleras es un proceso que para cuando culmino estoy jadeante, al entrar en la habitación esta ya se encuentra ordenada, la cama con sabanas limpias y a diferencia de ayer hay una mesa redonda mediana hacia el lado de la ventana, lo que permite que toda la luz natural de afuera ilumine el espacio de esta en totalidad. Tanto las sillas como la mesa son en madera, los asientos tienen un forro acolchado en color arena que hace más elegante la mesa. ―Me puedes ayudar a ir al baño, me quiero duchar nuevamente, siento que corrí un maratón. ―De acuerdo, vamos ―camino con calma hacia el baño y una vez dentro, organiza la ducha, me ayuda a pasar y está atenta mientras me aseo; lo bueno es que el agua caliente me alivia el dolor que me hace sentir frío al nivel de mi espalda baja. Cuando estoy lista y me he secado un poco me acerca una bata de paño y me envuelvo bien en ella, al igual que me le pido ayuda para secar mi cabello, así que con una toalla extra me ayuda a reducir el agua en este. ―¿Qué quieres ponerte? ―consulta mientras revisa dentro del vestidor ― Carajo quien necesita tener tantos trajes, además ―asoma su cabeza desde el costado de la puerta ―como carajo tiene tantos trajes, algunos ni siquiera se ha usado ―se adentra nuevamente en el vestidor y la escucho comentar de todo lo que ve dentro de este. ―Puedes traerme una pijama de vestido y también otra bata de paño o peluche ―indico mientras me acerco a la cama.
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