Mi amiga me acerca lo pedido, y me ayuda a cambiarme una vez lista nos sentamos en la mesa que han colocado dentro de la habitación.
―Bueno, a ver, entonces ahora sí cuéntame; cómo es el tema del matrimonio ―comenta mientras voltea los ojos y se deja caer en la silla de manera despreocupada.
―Sebastian, me pidió matrimonio el fin de semana y bueno decidí aceptar.
―Si claro está, pero realmente es lo que quieres, digo uno se enamora y quiere todo con esa persona, sin embargo yo no logro estar del todo segura con ello, ya que a veces uno se enamora de lo idealizado.
―Pues, no se sí sea idealizado, lo cierto es que quiero y lo haré, está demás decir que eres mi madrina de boda, que eres mi dama de honor y bueno no sé qué más se requiera, lo cierto es que estamos en esto y lo asumo contigo.
Me quedo mirándola fijamente mientras ella visiblemente analiza mis palabras, entonces se endereza y extiende su mano hacia mí, donde la une con la mía de manera firme.
―Somos hermanas desde que te conocí y lo seremos hasta morir; cuando apareció Sebastian te dije que si era tu deseo estar con él siempre seguiría a tu lado, ahora no te voy a dejar sola, si quieres saltar te sostendré la mano.
―Entonces saltemos juntas.
―No voy a usar vestido con flores y ni loca pienses que me pongo algo de monja ― exige antes de romper a reír a carcajadas.
―De acuerdo, ahora ayúdame a llamar a una organizadora de bodas que encontré anoche antes del contratiempo.
―Aja, y donde están los datos ―consulta mientras se gira por el cuarto a lo que deduzco busca mis cosas.
―En la laptop.
―Bueno voy a buscarla ―se levanta y se dirige a la puerta, sale y a los segundos vuelve con todas mis cosas que habían quedado en el área de la piscina, en las tumbonas donde nos encontrábamos.
―Vaya volviste muy pronto ―le comento y esta sonríe con burla.
―No fui más allá de la puerta, estaba todo en la mesa al lado de la entrada ―responde encogiéndose de los hombros.
―Seguramente alguien del personal lo ha traído.
―Si debe ser así, entonces por donde empezamos ―pregunta mientras enciende la portátil y me tiende mi celular y es justo cuando este suena con una llamada entrante de mi futuro esposo.
―Hola ―atiendo sonriendo.
―Hola, Cariño, estás bien ―pregunta con voz suave.
―Oh, sí ahora estamos en la recamara y vamos a ver desde aquí varios temas de la boda.
―Perfecto eso me alegra. Dentro de unos minutos te toca el medicamento, por favor no te lo saltes y si sientes mucho dolor no dudes en llamarme para llevarte al médico.
―Sí voy a programar una alarma y no dejaré de tomarlo, Ey, gracias por estar pendiente y también por las atenciones aun cuando no estás aquí en casa.
―No hay nada que agradecer, sin embargo lo hago con todo el gusto posible. Te amo.
―Y yo a ti. Vuelve al trabajo para que regreses pronto.
―Muy bien así será ―concluye mientras cuelga no sin antes nuevamente decirme que me ama.
―Vuelve pronto a casa ― Se burla mi amiga haciendo muecas de asco y haciendo que yo voltee los ojos en señal de fastidioso.
―Entonces donde estábamos ―cambio el tema para no darle pie a ese demonio que la posee a veces.
―En llamar a la organizadora.
―Ah, sí se llama Astrid y mira su sitio web, tiene escenarios maravillosos.
―Cierto ―murmura mientras ve lo que le he comentado ―hay trabajos muy buenos, carajo este tipo bosque encantando es genial, mierda dime que quieres algo así y me olvido que el novio es un ser demoniaco.
―Carajo, Laura ―le llamo la atención pero nos callamos cuando se escucha un llamado a la puerta.
―Adelante ―Grita mi amiga y dos jóvenes se adentran mientras una empuja un carrito la otra trae dos jarras en sus manos.
―Permiso, señora, lo que pidió ―indica la que trae las jarras mientras la otra detiene el carrito cerca de la mesa pero del lado opuesto donde estamos sentadas.
―Gracias ―digo un poco desconcertada, pues ciertamente ayer cuando llegue la casa estaba sola y no vi a nadie en toda la casa fuera del personal de seguridad a las afuera.
―Siempre a su orden, bueno le dejaremos todo aquí y si necesita algo mas solo avísenos o la señorita ―comenta y señala a Laura con sus últimas palabras.
―Lo hare gracias.
―Permiso ―dicen al unísono y salen de la habitación.
―No diré nada ―comenta mi amiga al sentir que la estoy viendo inquisitivamente.
―Más te vale y de paso anda a ver que hay en el carro ese y que tienen las jarras, muero de sed y no me había dado cuenta.
―Joder, que antojosa salió la niña ―se queja burlándose de mí, pero haciendo lo que le he pedido.
―Una es agua, la otra tiene jugo por el color es de naranja ―me va diciendo mientras destapa los platos del carrito ―Ah, y aquí hay varios bocadillos, carajo todo esto huele delicioso, mira hay quesos, jamones, salchichones, galletitas saladas y también cremitas para untar, será que nos enviaron una muestra de los aperitivos de la boda― riendo comenta no obstante toma un pequeño plato y coloca varios en este.
―Me puedes alcanzar la de agua ―pido mientras me giro un poco hacia ella.
―Claro ―se gira de nuevo hacia el carro y mira arqueando la ceja con gesto de burla ― copa o vaso ―se carcajea mientras yo niego con la cabeza.
―Obviamente con la copa, ya que es para el agua.
―Cierto, cierto no recordaba que el dueño de la casa es de la alta sociedad.
―Laura, no seas así no voy a comenzar de nuevo.
―Está bien está bien, me rindo. Solo dime copa o vaso ―se defiende levantando sus manos en señal de calma.
―Copa ―respondo resoplando por su terquedad.
―Oye, y a todas estas, van hacer una boda grande o algo más tú.
―Realmente será algo más nosotros; invitaremos solo a los más cercanos.
―¿Y dónde tienen pensado hacerla?
―Decidimos que aquí, tenemos el lado oeste del jardín que es extenso y allí todo quedaría bien.
―Claro también pueden aprovechar los árboles y las plantas del área.
―Sí, por eso no estoy preocupada, ya que lo que vi con Seba, ha sido todo hermosamente sencillo, no queremos nada ostentoso y si más íntimo que podamos vivir los dos sin tener necesidad de restringir nuestros gustos para ese momento.
―Entiendo, es muy pesado tener que estar pendiente de guardar apariencias y no poder disfrutar tu propia boda.
―Así es, por cierto mira entre los papeles tengo la lista de los invitados.
―Aquí está, ah pero tienes tres juego.
―Si por si necesito dejar una en algún lugar como en la imprenta o la organizadora.
―Eres muy inteligente y organizada.
―Ahora llamemos a pedir cita con ella a ver cuándo puede venir, y tráeme de esos huevitos de codorniz que se ven deliciosos ―le digo para que me acerque de los aperitivos.
―Siempre pensando en los huevitos ―dice con todo su doble sentido y echamos a reír.
―Voy a llamar a Astrid―indico mientras me acerca la copa con el agua y marco el numero en mi móvil al segundo timbrado una voz dulce pero firme saludo al otro lado de la llamada.
―¿Sí?
―Habla Astrid Medina ―consulto para asegurar.
―Sí, la misma, en que puedo ayudarte
―Oh, hola, mi nombre es Ness Craig, la estoy contactando porque requiero de sus servicios para la organización de una boda.
―Un gusto señora Ness.
―Por favor, dime solo Ness.
―Lo haré, entonces, Ness, para cuando es la boda.
―El día lunes, nos indicaran las fechas disponibles.
―Entiendo, entonces quieres que nos reunamos luego de la fecha o te viene bien mañana.
―Mañana me gustaría, ya he visto algunos trabajos de los que has hecho.
―Te ha gustado alguno.
―sí, el del bosque de ensueño, creo que podíamos trabajar desde ese.
―Perfecto me viene bien lo que quieras hacer, ahora voy aguardar tu número y si tienes algún lugar específico donde quieras que nos veamos, solo debes enviarme la dirección.
―De hecho tendrías que venir a mi casa ya que anoche sufrí una pequeña caída.
―Que mal, pero estas bien ―cuestiona preocupada notablemente en su voz.
―Si solo que por ahora no puedo estar de una lado a otro, entonces no puedo estar mucho parada o sentada.
―Es un alivio.
―Y la novia eres tú o solo eres alguien cercano.
―Soy la novia.
―Entonces nos vemos mañana, envíame la dirección de tu casa y allí me tendrás puntual.
―Claro lo haré apenas llegue mi prometido.
―Feliz día ―se despide y la llamada se cuelga.
―¿Y? ―cuestiona Laura mientras come de todo lo que se sirvió.
―Me puede ver mañana, ahora lo que tengo es que tener todo bien claro con respeto a lo que quiero y así mañana será más rápido todo.
―Genial, quieres que esté aquí mañana.
―Eso realmente me gustaría.
―Así será.
―Bueno, pongamos manos y mentes a la obra y organicemos una boda.
No puedo evitar reír entre la emoción e incredulidad de como Laura pasa de contrincante a cómplice.
Siempre lo ha hecho desde que nos conocemos hay momentos en que ella me vuelve loca, así como hay algunos que me hace falta, pero ciertamente no la dejaré a un lado de mi vida nunca, siempre la tendré conmigo.
Activamos un documento en blanco y como par de hermanas que somos, vamos anotamos todo lo que pensamos necesitamos elegir o coordinar, también lo que se va a necesitar para mi vestuario y por su puesto lo que necesitará Sebastian, ya que no veo que sea cómodo que organice lo de la boda pero no lo tome en cuenta.
Vamos viendo que no nos falte nada de lo que debemos hacer, y luego de repasar por quinta vez la lista quedamos conforme y empezamos a pasar en limpio para imprimir y comenzar a ubicar las empresas o personas que ofrecen estos servicios.
―Deberíamos empezar con el vestido ―pregunta Lau mientras tecle frenética en la computadora.
―Estaba pensando que mejor le consulto a Astrid el lunes seguro que tiene proveedores para eso.
―Es lógico, pero tienes algún modelo en mente.
―No, tampoco lo quiero pensar mucho, sé que el día que vaya a comprarlo encontrare uno.
―Creo lo mismo, sé que tú no harías eso, pero cero alquilar vestidos.
―Moriría primero antes que hacer eso.
―Bueno me alegra confirmarlo.
Continuamos con la conversación y del vestido pasamos al tipo de comida y bebidas, también los colores que me gustarían.
―Oye, te tomaste la medicación.
―Sí, cuando me acercaste la prima copa con agua.
En algún punto escucho que se queda callada por mucho tiempo y cuando levanto mi mirada de lo que escribo me percato que me mira como si fuera objeto de estudio experimental.
―Estas adolorida, cierto.
―No, solo me siento agotada ―miento porque sí que me está doliendo.
―Y yo estoy fascinada de a quien elegiste para casarte.
―Solo me incomoda, pero puedo acostarme para descansar un rato.
―Entonces mueve tu jodido trasero hacia la cama.
―Voy ―rezongo y con su ayuda me levanto de la silla y la incomodidad aumenta aunque se mantiene en estado tolerable.
Laura se recuesta conmigo en la cama mientras vamos hablando de todo un poco, me cuenta de las conversaciones que ha tenido con su Cristóbal, lo que ella considera debería ser la solución a esa relación toxica que lleva él con su pareja actual; la tarde se nos va entre comer los bocaditos y ajustar toda la agenda para lo de la boda desde la cama.
Cercana la noche seguimos acostadas y ahora si solo escuchamos música y nos hacemos un karaoke; mientras el teléfono de Lau reproduce las canciones.
Al finalizar otra canción de las tantas que hemos cantado, escuchamos unos aplausos ambas nos timbramos, solo que Lau es la única que se puede levantar en la cama para quedar sentada.
―Ustedes dos, hubiesen incursionado en la música y realmente serían estrellas.
―Bueno, realmente nosotras ya somos estrellas ―responde mi amiga mientras se levanta y coloca sus zapatos.
―Ciertamente es así ― concuerda mi prometido mientras se acerca hasta mi lugar en la cama― Cómo te sientes, cariño.
―Bien, realmente es menos el dolor, solo en ocasiones donde me muevo sin recordar que debo tener cuidado.
―Entonces no lo olvidemos, para que te recuperes pronto.
―Ness nos vemos mañana ―me indica Lau, subiendo por el lado opuesto a la cama y dejando un beso en mi cien de ese lado ―seré puntual.
―Dile a Robert que estas listas para irte y te acompañará ―avisa Seba y ella no evita poner los ojos en blanco con gesto de burla.
―Sí como sea, mañana también debo esperarlo para venir ―sarcástica consulta.
―No, Laura puedes venir cuando quieras, por cierto gracias por hacerle compañía a Ness mientras no estaba.
―No te preocupes, no lo hago por ti, además Ness es mi hermana no debes agradecer nada y menos inmiscuirte en lo que pase entre nosotras ―responde con tono firme y la mirada puesta sobre la de él ―Nos vemos nena.
Ella sabe que Sebastian odia esa palabra, que me diga nena delante de él es con toda intención de joderle la paciencia, este solo respira y se gura de nuevo hacia mí.
―Viene mañana ― consulta con cara de tortura y yo solo afirmo aguantando la risa por su gesto.
―La organizadora, Astrid, me ha dado cita para mañana vendrá a eso de las diez y por supuesto Laura estará.
―Me imagino no me queda de otra ―rezonga.
―Ey ―le reclamo ―no digas eso que ella es tu cuñada y si aún quieres casarte conmigo ella y todo lo que soy yo viene en el paquete.
―Cómo qué si quiero casarme contigo, por qué crees entonces que te lo pedí. Uno no cambia de parecer así como así.
―Está bien solo estaba probándote.
―¿Quieres probarme? ―me pregunta cambiando el tono de la conversación ― entonces ven y pruébame ― concluye mientras se deja caer cerca de mí en la cama y me besa, un beso que se extiende más de lo pensado.